En el mensaje Urbi et Orbi, el Papa Francisco rescató el principio de Fraternidad como asta que puede resolver las tensiones entre Libertad e Igualdad. Comprometido con su tiempo, no dibujó un concepto abstracto sino que lo bajó como salida de conflictos en todo el Planeta. La Fraternidad, la categoría más olvidada de la trilogía de la Revolución Francesa, está también en los discursos de Rovira y en la construcción de la Renovación como un espacio de sustentabilidad del humanismo. Vale en ese sentido recuperar mensajes que son referenciales en la formación de cuadros

Posadas (Viernes, 4 de enero) Este 25 de diciembre, en su tradicional Mensaje navideño y bendición “Urbi et Orbi”, el Papa Francisco pidió: “Que en esta Navidad redescubramos los nexos de fraternidad que nos unen como seres humanos y vinculan a todos los pueblos”.
“Mi deseo de feliz Navidad –indicó- es un deseo de fraternidad. Fraternidad entre personas de toda nación y cultura. Fraternidad entre personas con ideas diferentes, pero capaces de respetarse y de escuchar al otro. Fraternidad entre personas de diversas religiones”.
Si bien el padre de la Iglesia Católica encuadra su mensaje en la verdad de la visión cristina de la humanidad y predica el mensaje de Jesús que “ha venido a revelar el rostro de Dios a todos aquellos que lo buscan”, atiende sin eufemismos “los diferentes rostros de la fraternidad”, en el mundo de hoy. Pidió especialmente por redescubrir “los nexos de fraternidad” en los conflictos entre israelíes y palestinos; por la paz en Siria alterada por intereses internacionales; en Yemen para aliviar a tantos niños y a las poblaciones, exhaustos por la guerra y el hambre, para que restablezca los vínculos fraternos que unen la Península coreana; por la paz en Ucrania; y que la bendición le permita en Venezuela y a Nicaragua se redescubran hermanos, para que no prevalezcan las divisiones y las discordias.
Hay en el mensaje del Papa un compromiso político al punto que recordó “a los pueblos que sufren las colonizaciones ideológicas, culturales y económicas viendo lacerada su libertad y su identidad, y que sufren por el hambre y la falta de servicios educativos y sanitarios”.
La fraternidad es una experiencia concreta
Como concepto filosófico, la fraternidad está vinculada a los ideales promovidos por la Revolución Francesa en 1789, basada en la búsqueda de la libertad, igualdad y fraternidad. En los últimos años, la academia elaboró una amplia bibliografía referida a las razones por la cual la fraternidad como valor fue dejada de lado en el debate político centrado en la tensión entre libertad e igualdad.

francisco solidaridad y fraternidad
L´Osservatore Romano, en nota publicada el miércoles pasado, rescata el mensaje del Papa para afirmar que “Fraternidad es la palabra con la que se abre el 2019”. Interpreta que está en la base de la visión cristiana de la humanidad, una visión basada en la armonía entre unidad y diversidad”. Si esta armonía existe “entonces nuestras diferencias no son un daño o un peligro, son una riqueza. Como para un artista que quiere hacer un mosaico: es mejor tener a disposición teselas de muchos colores, antes que de pocos”.
Agrega el semanario romano que “de esta visión surge la imagen del poliedro, tan importante para el Papa Francisco, una imagen que da razón de la complejidad humana más que la imagen plana e ideológica de la esfera. Porque la fraternidad no es un ideal abstracto, es una experiencia concreta que todos conocemos gracias a esa realidad, convincente y dramática, que es la familia: “La experiencia de la familia nos lo enseña: siendo hermanos y hermanas, somos distintos unos de otros, y no siempre estamos de acuerdo, pero hay un vínculo indisoluble que nos une, y el amor de los padres nos ayuda a querernos”. El Papa habla con el realismo que lo distingue, el realismo de la Biblia que desde el principio presenta historias de hermanos ciertamente no ejemplares, desde Caín y Abel a Esaú y Jacob hasta José vendido por sus hermanos. Pero luego está Jesús, el Unigénito que se convierte en el Primogénito y se convierte en el hermano de todos los hombres (“id y contadle a mis hermanos”, así se expresa una vez resucitado), invitándonos a amarnos como hermanos, todos hijos del único Padre”.
La fraternidad y la revolución francesa
Desde la perspectiva romana, no es una coincidencia que de las grandes ideas de la revolución francesa sea precisamente la fraternidad la que esté más descuidada.
Considera que “necesitamos una redención de la fraternidad porque Occidente en los últimos dos siglos ha pisado el acelerador de la libertad y la igualdad, pero sin el “asta en el centro” de la fraternidad, el resultado fue el de un mundo desequilibrado y esquizofrénico.
“En el siglo xx teníamos una sociedad, la comunista, totalmente centrada en la igualdad pero privada de libertad, que tuvo como resultado el aplanamiento, la homologación con la mortificación de las diferencias en un régimen inhumano hecho de burocracia, sospecha y violencia brutal. Por otra parte, se afirmó un modelo de sociedad, donde la libertad se llevó hasta límites extremos, terminando por acentuar las desigualdades y generando un individualismo ciego y sordo frente a los demás, que vive en un disfrute ilimitado, rompiendo todos los vínculos y el sentido de comunidad.
“Estos opuestos que terminan coincidiendo, el igualitarismo y el liberalismo, son visiones ideológicas de la realidad (“esferas” en lugar de poliedros) que surgen de la pérdida de esa concreción que solo la fraternidad podría transmitir a las dos ideas de igualdad y libertad que, una vez desconectados de la fraternidad, están como locos, creando las inestabilidades en las que Occidente todavía se debate hoy.
“Está clara, y es, cuanto menos urgente, la advertencia del Santo Padre que nos recuerda que “sin la fraternidad que Jesucristo nos ha dado, nuestros esfuerzos por un mundo más justo no llegarían muy lejos, e incluso los mejores proyectos corren el riesgo de convertirse en estructuras sin espíritu”.
La fraternidad eje de un mensaje de Rovira en 2013
La advertencia del Papa no pasó desapercibida aquí. La fraternidad como categoría referencial para resolver las tensiones de las otras dos consignas de la Revolución Francesa, estuvo presente en la construcción doctrinaria de la Renovación. Explica su constitución como espacio diferenciado de los tradicionales en base a la convicción de que el poder está en la gente y en el compromiso de la gestión de “cara a la gente”.
Por eso el mensaje Urbi et Orbi del Papa remitió a los memoriosos al discurso de Carlos Rovira, cuando el 10 de diciembre de 2013 al agradecer el apoyo popular y los representantes para volver a presidir la Cámara de Representantes, se remontó a las fuentes de la democracia y a los valores esenciales del humanismo.
Rescató entonces, “el principio más olvidado de la Revolución Francesa: el de la “fraternidad, principio olvidado en 200 años de historia de Occidente”.
No faltó, en ese mensaje que se propuso dar con las claves de la construcción política y en una coyuntura de difícil resolución, una reiterada mención a los afectos y a la experiencia personal y humana; signo de una concepción política que abreva en el humanismo como hilo rector de los procesos sociales. Lo personal, lo familiar, si a veces pareciera una frivolidad en política, el análisis de L´Obsservatore Romano, deja en claro ahora que la fraternidad se ejerce y en el seno familiar está su construcción como valor.
En ese discurso medular que debería formar parte de la formación de cuadros al interior de la Renovación, después de subrayar la centralidad del pueblo como sujeto histórico Rovira afirmó: “Así van quedando las luchas impuestas desde 1789 en la Francia de la fraternidad, la libertad y la igualdad. Esa trilogía recorrió el mundo y fue configurando derechos omitidos, derechos nuevos, más aún ideas nuevas que refrescan los espíritus presos del egoísmo, de la violencia o la incomprensión que divide al mundo”.
Al describir las tensiones políticas existentes entonces, que no dejan de explicar la crisis de hoy, Rovira rescataba, frente a esta emergencia de una realidad caótica la trilogía de la Revolución y subrayaba el concepto de fraternidad que insistía es una de las claves para “la acción popular auto consciente, praxis transformadora que vincula el legado de los grandes pensadores de la humanidad pero también a un sujeto capaz de combinar los grandes valores civilizatorios con un profundo sentido de la identidad propia, cultural e histórica.
Sin disociar al hombre de pensamiento y acción fueron reiteradas sus referencias que a un punto de partida humanista y, si se quiere, hasta existencial, en el sentido orteguiano de “el hombre y sus circunstancias”. No era la primera vez que Rovira rescataba el principio más olvidado de la Revolución Francesa: el de la “fraternidad”.
Sostuvo que “los modelos de sociedad que desde 1789 se fueron dando en Occidente pusieron en tensión los principios de Libertad e Igualdad. Presas de los fundamentos teóricos del liberalismo, nuestras sociedades bajaron, hasta de los discursos, la atención por lo fraterno. Esta postergación de lo espiritual, es la postergación del hombre (como persona y no como individuo)”.
Esa denuncia derechos omitidos y anuncio de derechos nuevos, como lo hizo Rovira, está en la línea del mensaje Urbi et Orbi, de plantearse una sociedad más avanzada, más próspera y más pacífica, en la que esos tres principios estén equilibrados, pero destacando la “Legalidad”; es decir la “Soberanía Popular” como sostén del Estado social y de Derecho como “bien supremo”.