Después de frenéticas conversaciones con dirigentes nacionales, Coti Nosiglia entre ellos, los directivos de la UCR Misiones están promoviendo la intervención nacional del Comité Provincia. Indisimulable autogolpe para salir del laberinto judicial en el que se metieron cuando eliminaron en forma irregular a listas opositores. Sin tiempos fácticos para cumplir con los mandatos del Tribunal Electoral es la única manera que encuentran para sostener sus candidatos para el 2 de junio.

Posadas (Lunes, 1° de abril de 2019) Los directivos de la UCR Misiones preparan un autogolpe para sostener el control partidario. Reunidos ayer en el local de la calle Comandante Buchardo agotaron las baterías de sus celulares en conversaciones directas con referentes nacionales que, centrados en el putsch que vienen protagonizando para ganar espacios en el orden nacional, no terminaban de entender el laberinto misionero.
Uno de los conversados fue el Coti Nosiglia. Aunque en estos momentos no está para cosas menores, fiel a su estilo y metodología de acumulación de influencias, puso la oreja y dejó a su interlocutor con predisposición a entender lo que quería entender. En estos momentos, cuando el partido en el orden nacional empieza a sentir los efectos del acompañamiento acrítico en la Alianza decidido en Gualeguaychú, la figura y la capacidad de “operador” de Nosiglia vuelve a ser demandada. Puede sentarse con Paolo Rocca o Roberto Lavagna y al mismo tiempo con la dirigencia de la CGT. Según informes publicados en medios de tirada nacional, la semana pasada el Coti estuvo reunido en Mendoza con el presidente del partido, el gobernador Alfredo Cornejo y días después en la Casa Rosada con Marcos Peña.
El hábil negociador por un lado promueve rebeliones, como en Córdoba, pero después en la Casa Rosada se muestra con la capacidad de contención de los promotores de la ruptura de Cambiemos. “Son minoría –explica- pero ustedes deben entender que es necesario abrir la participación en la toma de decisiones”.
Pero todos saben que los ucerreístas no sacarán los pies del plato de Cambiemos y respaldan la reelección de Mauricio Macri. Está en todos los diarios, desde La Nación a Página 12. Pero lo que no se mide con estos amagues “mirá que me voy con Lavagna”, es la gravedad del momento. En la UCR el año electoral tiñe todo, discurren sobre las Paso y octubre, pareciera que no tienen una comprensión adecuada de la bomba de tiempo que ya está colocada debajo del sillón presidencial. Gane quien gane, la Argentina demanda acuerdos mucho más profundos que los problemas de la partidocracia.
El método del hecho consumado
Es el contexto en el que el Comité Provincia de la UCR Misiones se metió en un laberinto que sólo parece tener salida por arriba. En la reunión realizada en la Casa de Buchardo quedó en claro que los tiempos no alcanzan para cumplir con los mandatos del Tribunal Electoral. Si bien se informó que se acordó continuar con la vía judicial, se tiene plena consciencia de que la apelación los pone ante el riesgo de quedar afuera de las eleccionesdel 2 de junio como partido.
Por eso, Ariel Pianesi, uno de los que se comunicó con operadores porteños, deslizó que no se descarta promover una intervención del Comité Nacional. Sería un autogolpe para concentrar la toma de decisiones.
En declaraciones a los medios, el oficialismo partidario se victimiza y responsabiliza a una minoría que llevó las cuestiones partidarias a la Justicia. Sin embargo, la judicialización de las decisiones de la UCR Misiones ya es habitual. Diríamos que se inicia desde el fraude que perpetró la Línea Verde en 1999 contra la Línea Itapúa para desplazar a Tulo Llamosas de la candidatura a gobernador. Como en 2013, cuando el fraude benefició a Gustavo González, el partido estaba al borde de la inhabilitación para participar, pero los denunciantes cedieron para no cargar con la responsabilidad.
La responsabilidad es precisamente la clave de la metodología del hecho consumado para después negociar. Fue la manera de un grupo, oficialista en el partido desde hace tres décadas, de ocupar espacios y sostenerse en el manejo del aparato. Este tipo de negociación en la teoría de los juegos se ilustra como “tirar el volante”. Sucintamente: la teoría está inspirada en los juegos nihilistas de los jóvenes de posguerra en los Estados Unidos. Sentían que sus vidas estaban poco valoradas por el Imperio que un día los mandaba a morir a Corea y al otro a Vietnam. El juego entre esos jóvenes para medir la valentía era enfrentarse en su respectivos automóviles y acelerando. El que se corría del choque inevitable era el cobarde. ¿Cómo negociar en esas condiciones?: Tirar el volante por la ventana. De esa manera se depositaba en el otro la responsabilidad del choque suicida.
Es lo que durante años le hizo Cacho Barrios a Mario Losada. Le tiraba el volante por la ventana y “Marito” terminaba cediendo en las negociaciones para “salvar al partido”. También cedió “Tulo” en 1999 y cedieron María Losada y Osvaldo Navarro en 2013.
Pues esta vez no funcionó. Las nuevas generaciones representadas en las líneas Ateneo Radical y Poder Cívico, víctimas de las eternas maniobras del hecho consumado, después de la irregular eliminación por parte de la Junta Electoral del partido integrada por obsecuentes con el grupo que maneja el partido, no se hicieron cargo. La novedad no es la judicialización sino la firmeza en sostener las denuncias hasta las últimas consecuencias.
La judicialización como última instancia no es la que destruye la política, sino que, opuestamente, trata de recuperarla. Y es central en el contexto de crisis. El neoliberalismo necesita destruir las identidades partidarias para imponer sus políticas de destrucción del tejido social. En los 90, con Menem vació al PJ de todo contenido. Ahora vino por la UCR. Pero los pueblos no se suicidan, los legados y las herencias de las luchas populares se están expresando por fuera de esas dos estructuras. Por eso las identidades del peronismo y el radicalismo se reciclan en la diáspora.