“Para mí este es un fin de época”, sostiene Sergio Lanziani, que se muestra convencido que va a cambiar el sentido del Gobierno nacional y habrá que volver a pensar en las cuestiones históricas del país y qué hacer con las cuestiones estratégicas. El Ministro de Energía de Misiones, contrasta modelos y proyectos desde las concepciones neoliberales que consideran a la energía una mercancía y la concepción de la provincia que la considera un servicio público esencial.

Jueves 13 de junio de 2019. “Este es un fin de época. Escuché especulaciones sobre dónde jugará cada dirigente pero yo creo que la gente va para donde quiere ir y que los buenos dirigentes interpretan para dónde quiere ir la gente. Me parece muy difícil que la población vote en contra de lo que quiere votar. Para mí este es un fin de época; va a cambiar el sentido del Gobierno nacional y habrá que volver a pensar en las cuestiones históricas del país, como qué hacer con la educación, con la salud y con esas cuestiones estratégicas. La argentina tiene los recursos. Retrocedimos porque endeudamos el país, lo sometimos a intereses internacionales y de eso quedó poco o nada”, define Sergio Lanziani, ministro de Energía de Misiones que participa en el Grupo Callao, el espacio de pensamiento que armó Alberto Fernández, candidato a Presidente de la Argentina.
Lanziani participó el martes del programa periodístico Plural (de Canal 4 Posadas) donde habló de energía, de la necesidad de que Misiones recupere las regalías de la represa de Yacyretá, de la urgente adecuación de las redes de distribución de energía dentro de la provincia, donde aseguró que por cuestiones técnicas Misiones no puede seguir gestionando su demanda con el sistema actual y lamentó que vuelva el tema de la construcción de represas entre Argentina y Brasil en las inmediaciones de Misiones “porque no hay ningún estudio, es puro ruido, no se pueden analizar represas si no existen proyectos y proyectos no hay”, enfatizó.
Como especialista en energía prefiere que Misiones deje de lado sus expectativas por las redes de gasoductos ya que el mundo se enfrenta a un cambio de paradigma, con supremacía de la energía eléctrica: “las cocinas y los autos serán eléctricos y en ese camino tenemos que estar”, entiende.

La entrevista

-¿Qué es el grupo Callao?
-Es un grupo de jóvenes, en su mayoría profesionales, sociólogos, especialistas en comunicación, politólogos, abogados, que se formó a principio de 2018. Varios veían -y yo también- a Alberto Fernández como armador de un espacio para cambiar este modelo que representa Mauricio Macri, sobre todo por sus dotes políticas -Fernández es un intelectual- y yo no tenía dudas que terminaría siendo el arquitecto del armado de un espacio alternativo. Empezamos a hablar -en mi caso- sobre energía. Traté de explicarle lo que creemos que había que hacer para cambiar esta matriz, este modelo vigente, y después tuvimos la sorpresa que terminó como precandidato a Presidente. Establecí una amistad y cercanía, hablando sobre cómo veía que cuando asume un Presidente, uno de los grandes temas a enfrentar es el tema energético. Y eso nos permite también ver para dónde quiere ir esa Presidencia.

-¿Tuvo buena recepción ese planteo?
-Acá hay dos grandes visiones: la de Macri, Aranguren y esta gente que ve que la energía es un commodity, una mercancía, que tiene un precio en el mercado, que está distorsionado, porque hablamos de oligopolio o sectores concentrados donde se discuten subsidios, pero esa mercancía tiene un precio, y si no la podés pagar, no la podés consumir. Yo creo que hay que revisar la política nacional desde una concepción totalmente diferente a la de este grupo. Eso entendemos nosotros, los que entendemos que la energía, lejos de ser una mercancía, es un servicio público esencial, es el principal combustible de cualquier proceso de desarrollo económico. La gente tiene que consumir energía para crecer. Es inviable la supervivencia de la familia argentina, de las Pyme, con un sistema que pretende aplicar tarifas en dólares, para tener balances en dólares, con sueldos en peso que ni siquiera cubren la inflación. Varios ministros provinciales de Energía le decíamos al entonces ministro de Energía, Juan José Aranguren, que la realidad no se comporta como su planilla Excel. Él tenía un sendero de aumento de las tarifas en dólares que también fracasó, porque no pudieron controlar las variables macroeconómicas. Cada que amentaban las tarifas, el dólar se les escapaba a Aranguren, y la gente ya no podía pagar las tarifas que él ajustaba. Hay mucho para resolver, con una visión de los derechos humanos y de la inclusión social también sobre la energía, tal como lo dice el papa Francisco, en su encíclica Laudato Si, que expresa justamente eso y donde radica –creo- una de las más fuertes diferencias que tienen –El Gobierno de Macri- con el Papa Francisco.

-Está claro que hay una visión mercantilista sobre la energía. ¿Pero hay política energética en el país?
-El país está librado a las fuerzas del mercado. Hay negocios. No hay un plan argentino energético a largo plazo. El país no construye redes desde 2011; esta es mi visión como la de muchos especialistas en el tema…

-¿Esta situación afecta a Misiones?
-Misiones está en una encrucijada de la historia. Somos la octava economía del país y queremos seguir creciendo, pero con este sistema será imposible. Hay que cambiar de modelo. No podemos seguir aumentando la potencia ni mantener el producto bruto y si queremos seguir creciendo, tenemos que prorrogar esta red de alta tensión de 500 kilovoltios hasta bien entrada la provincia. Ese proyecto no existía, lo hicimos nosotros. Tuve que convencer a los técnico nacionales sobre la importancia de poner ese proyecto en los PPP. Si bien anunciaron que iban a extender la red pero tampoco se concretó; pero fuimos la única provincia que les presentó un plan estratégico, que hoy lo tiene la Compañía de Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión (Transener) dentro de su programa a futuro. Pero además necesitamos intrarredes, con una inversión de 250 millones de dólares de jurisdicción nacional y otros 350 millones de dólares de jurisdicción provincial. La Argentina claramente no tiene un plan y lo único que trató de hacer es la ley de Energía Renovable, que para mí está bastante herida de muerte, porque las tasas de interés están muy altas y al no haber redes, es poco probable que se pueda materializar. Por eso entiendo que hay que revisar la política nacional desde una concepción totalmente diferente a la de este grupo. La energía, lejos de ser una mercancía, es un servicio público esencial y el principal motor para cualquier proceso de desarrollo económico.

-El desarrollo nuclear argentino siempre fue importante, desde la capacidad de enriquecimiento de uranio a la de desarrollo energético. ¿Cómo estamos en la actualidad?
-El tema nuclear es estratégico para la Argentina. Si se analiza las fuentes de energía disponibles, el petróleo y el viento está en el sur; la generación solar está en el Noroeste y la generación hidroeléctrica está en nuestra zona, pero el 65 por ciento de la demanda de energía está concentrada en la zona núcleo del país. Constituimos el plan nuclear para abastecer esa gran demanda con energía de base, a costo competitivo y sobre todo, con tecnología propia. Argentina desarrolló del uranio natural, o levemente enriquecido, y un tema clave en ese desarrollo fue la fabricación de la planta de agua pesada de Arroyito, que Macri está desmantelando. Esa planta la están desactivando y la Argentina se quedará sin un insumo estratégico. Esa planta es una de las principales productora de agua pesada del mundo y es clave para el desarrollo energético de la argentina. Es evidente que la concepción estratégica está fuera de los manuales de esta gente que solo conduce el país con una mirada financiera. Y Brasil, si esto sigue así –espero que no siga así- se llevará a todos nuestros científicos y terminarán trabajando todos para Brasil. Esto es lamentable. Ya pasó con la industria de la aviación: desde que el país anunció que podría construir el vector misilístico -el Programa Misilístico Argentino Cóndor-, Domingo Cavallo terminó alquilando la planta de Córdoba a la Logic. Y esos grandes científicos nuestros se fueron a trabajar a otro lado. Si seguimos así, muchos de los técnicos argentinos terminarán en Brasil. A nosotros nos ofrecen trabajo afuera de manera permanente. Pero formar recursos lleva décadas; es un gran esfuerzo, una gran inversión, y cuando asume el control este tipo de gente –el gobierno Cambiemos- en pocos años se termina destruyendo todo. Es tal la recesión que hoy, en la Argentina, está retrocediendo el consumo de energía. Estamos bajando el consumo de energía eléctrica en el último año.

-¿Cómo ve el panorama cercano?
-Este es un fin de época. Escuché especulaciones sobre dónde jugará cada dirigente pero yo creo que la gente va para donde quiere ir y que los buenos dirigentes interpretan para dónde quiere ir la gente. Me parece muy difícil que la población vote en contra de lo que quiere votar. Para mí este es un fin de época; va a cambiar el sentido del Gobierno nacional y habrá que volver a pensar en las cuestiones históricas del país, como qué hacer con la educación, con la salud y con esas cuestiones estratégicas. La argentina tiene los recursos. Retrocedimos porque endeudamos el país, lo sometimos a intereses internacionales y de eso quedó poco o nada.

-Y en Misiones, ¿es posible algún emprendimiento propio para abastecer la demanda creciente?
-En Argentina, desde los 90, el sistema energético está estructurado en tres grandes partes: la generación, la transmisión y la distribución. La generación es de jurisdicción federal. Si querés hacer una represa hidroeléctrica, una usina atómica o lo que fuere, o una solar, la Nación tiene toda la potestad y eso pasó siempre. En la generación, no se puede evitar la jurisdicción nacional. En el tema de la red, de la distribución, elaboramos un plan para resolver el problema de Misiones a 20 años. Insisto con que estamos en un punto de inflexión histórica: por cuestiones técnicas no puede Misiones seguir gestionando su demanda con el sistema actual. No podemos transmitir más potencia al norte provincial con redes de 132 kilovoltios. Entonces, en Misiones, tuvimos que hacer el proyecto de jurisdicción federal para extender la red de 500 kilovoltios y además, todo lo que necesitamos en Misiones para asegurar el abastecimiento a 20 años. Ese es el plan de obras de 600 millones de dólares que está listo para licitar mañana. Tenemos todo listo. Es un orgullo y no lo tiene ninguna otra provincia. Somos la única que le presentó a la Nación el plan de desarrollo de infraestructura eléctrica. Y lo hicimos desde el Colegio de Ingenieros, con la participación de todas las fuerzas políticas porque este es un proyecto de Estado, donde no tenemos esa visión chiquita de que este es mi proyecto sino que es un proyecto de Estado a 20 años. Como dije, está listo para licitar. Conseguimos financiamiento a tasas que no consigue la Argentina, pero no pudimos conseguir las garantías soberanas. Ese garante tiene que ser el Estado nacional, pero como somos creativos, Carlos Rovira sacó una Ley de Participación Público Privada Provincial con un fideicomiso: como obtuvimos un reconocimiento parcial de las regalías de Yacyretá de unos 30 millones de dólares, más la generación propia de nuestra represa, nos da un fondo de garantía propio que nos permite ir a buscar recursos. Eso es lo que hicimos en estos años. Tenemos que disparar un círculo virtuoso porque si no reparamos esto, Misiones no podrá seguir creciendo.

-Así como estamos, ¿las redes no dan para más?
-Nuestro sistema de redes están obsoletas; son ineficientes; ocasionan cerca del 27 por ciento de pérdida de energía, que es muchísimo. Revertir esto nos permitiría ahorrar 15 millones de dólares por año y podríamos destinar eso a hacer lo que tenemos que hacer para prestar mejor servicio.

-En este contexto, ¿ayudan nuevas represas, como las que hablaron durante el encuentro de Mauricio Macri y Jair Bolsonaro en Buenos Aires?
-Antes de habar de otra represa queremos consolidar nuestros derechos. Consolidar las regalías por Yacyretá. Y que las futuras represas, que se construyan tengan el mismo régimen que Salto Grande que se terminó de pagar. No necesitamos que la Nación administre un recurso en Yacyretá para toda la vida sino que lo terminen de pagar. Dígannos muchachos cuándo terminarán de pagar Yacyretá. Porque cuando terminaron de pagar Salto Grande, los excedentes –ganancias de la represa- son de las provincias dueñas del recursos, que en el caso de Yacyretá es del 50 por ciento para Misiones (y el otro 50 por ciento para Corrientes) y de Salto Grande, del 5 por ciento. En el caso de Corpus, si se hiciera, es del ciento por ciento para Misiones.

-¿Pero no están los proyectos?
-Antes de hablar tenemos que conocer los proyectos de obra. No hay proyectos. No existen los proyectos, no están terminados, es así de contundente. Están pensando en bajar la cota en el cierre de Panambí para no afectar el remanso pero además, en Brasil hay un amparo que la represa de Garabí afectaría la desembocadura del río Turvo. Estamos hablando de cosas abstractas. No se puede ir a un plebiscito para decidir si queremos o no algo sobre lo que no sabemos nada. Cuando esté el proyecto podríamos decir si lo queremos o no. Hace tres años no invierten un solo peso en los estudios de Garabí ni de Corpus. Y ahora nos enteramos por los diarios que quieren estas represas. Para mi es puro ruido.

-¿Mientras tanto, entonces…?
-Mientras tanto estamos concentrados, nosotros, en resolver nuestros problemas. Resolver la red de transmisión, luchar por el régimen de regalías y excedentes de la represa, que tiene otro color: Yacyretá factura 800 millones de dólares por año y tiene otro color, digo, porque cuando terminen de pagar, la mitad de las ganancias serán para Corrientes y la otra mitad para Misiones. Hoy tenemos administradores federales que no nos rinden cuenta y no nos reconocen las regalías establecidas por una ley de finales de la década del 80. ¡No cumplen y ahora dicen que quieren construir nuevas represas!

-¿Se debate esto, nos decía, en el interior del Grupo Callao?
-El Grupo Callao pretende ser un grupo técnico que oriente la política pública hacia los lugares que quieren todas las provincias. En mi caso, participo como militante que está de acuerdo con la visión que tenemos desde este sector, como un derecho humano, con un precio justo, una política de desarrollo a largo plazo. Nadie habla sobre la eficiencia energética, por ejemplo: el 27 por ciento de la energía que se consume en el planeta se gasta en transporte. No podemos ser eficientes en materia energética si no tenés un sistema de transporte eficiente. Y esa eficiencia está en los ferrocarriles. Argentina necesita tener un plan federal de ferrocarriles que hasta ahora solo lo hace el Belgrano Cargas en el norte, que es un contrato que firmó Florencio Randazzo con el gobierno chino -cuando era funcionario del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner-.

-¿Está el gasoducto para Misiones dentro del debate?
-En Misiones tenemos que convalidad nuestros derechos, podemos tener el ciento por ciento de la energía que consumimos si logramos nuestros derechos. Para mí es más importante el tema eléctrico que el gasoducto. Tenemos que pensar, porque se viene esa transformación mundial, en tener todo eléctrico, desde la cocina hasta el auto. Y con el gas, estamos muy lejos de los centros de producción y estamos pensando en generar y no en trasportar a grandes distancia. Hay que dar el debate de qué conviene hacer. Si hacen el gasoducto, bienvenido sea, pero si hay que invertir, primero tenemos que asegurar el abastecimiento de energía eléctrica. Se viene si, el cambio total del combustible para el transporte: los camiones y ómnibus circularán muy pronto con gas licuado de petróleo (GLP).