Más allá de los modelos en pugna entre neoliberalismo y un Estado regulador, Alberto Fernández viene predicando la necesidad de terminar con el centralismo porteño y recuperar el federalismo real. En sintonía con el sentido político de la boleta corta de la Renovación adelanta que para terminar con las inequidades en la Argentina necesitará el apoyo de los gobernadores y de sus representantes en el Congreso. “No quiero amanuenses que levanten la mano por orden del partido”, dice para afirmar que “voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que la Argentina sea un país federal, terminar con las imposiciones y respetar las lógicas de las provincias”.

Martes, 2 de julio de 2019. “La Argentina será federal o no será”, la frase pronunciada por Hugo Passalacqua el Día de la Bandera, mucho más que una consigna de campaña y de constituir la esencia identitaria de la Renovación, está revelando la existencia de cambios en el escenario político que, quizá son percibidos mucho más rápido por el pueblo si se atiende al pronunciamiento de las urnas el 2 de junio. El contundente respaldo al misionerismo es similar al respaldo de las gestiones, en trece de las quince provincias, que realizaron elecciones antes de las primarias nacionales del 11 de agosto.
No es casual que Alberto Fernández en su prédica incluya la contradicción nación – provincias en la confrontación de modelos en juego en las elecciones. Es incuestionable que por un lado, el macrismo ya sincera la ratificación de un proyecto neoliberal funcional a los intereses del capital financiero, y que por otro, se apueste a un modelo que interrumpa un ciclo de cuatro años de supremacía del negocio financiero y vuelva a sentar las bases de la producción y el trabajo.
Evidentemente, cuando Fernández sostiene que el país unitario es el que ha generado las inequidades conformadas desde hace más de un siglo entre los argentinos y anuncia la centralidad que tendrán los gobernadores y el Congreso en la toma de decisiones si llega a la Casa Rosada. Objetivamente amplía los márgenes para la construcción de un frente plural no sólo como estrategia electoral, sino también para dar dimensión orgánica y territorial a la necesidad de impulsar el contrato ciudadano responsable al que convoca Cristina y sentar las bases para alcanzar consensos que hagan posible pilotear las difíciles condiciones que heredará el nuevo gobierno.
Al mismo tiempo, anuncia que para dejar atrás el neoliberalismo no es suficiente con el restablecimiento de una lógica inversa. Lo que está diciendo Fernández, después de hablar con los gobernadores, de atender los pronunciamientos populares, es que sólo con el protagonismo de las provincias se podrá romper con los ciclos pendulares neoliberalismo – populismo que responden a una lógica de la estructura económica y al empate de hegemonías de proyectos que han caracterizado la vida política y económica de la Argentina desde hace más de un siglo.
¿Cómo romper esa estructura productiva desequilibrada?
La realidad económica exige para la construcción del sendero hacia el desarrollo, la diversificación del entramado productivo y su integración con un mayor componente de valor agregado nacional, con el objetivo de superar la recurrente restricción externa. Y los gobernadores no pueden estar ausentes en esa construcción de consensos.
Contra el centralismo porteño
Repasando las declaraciones que viene formulando Fernández como candidato, no puede ser mera coincidencia que en las entrevistas con La Nación, con Novaresio y el dúo Tenembaum – Sietecase, deslice permanentemente su intención de sumar a los gobernadores, diríamos como sostén de su eventual gobierno. Todos los reportajes intentaron mostrarlo condicionado y tensionado por La Cámpora, Massa y el PJ ortodoxo dada la conformación de las listas de candidatos, fundamentalmente en Buenos Aires. Fernández desnuda en las preguntas un error de concepto y descarta la pugna de sectores en los cierres de listas. Sin negar que siempre los cierres son conflictivos, ni que desde Alfonsín, Menem y los Kirchner elijan candidatos a dedo, destaca que no le interesa tener legisladores como soldados que levanten la mano por orden partidaria. “No quiero un montón de amanuenses”, dice enfáticamente para explicar que su idea es persuadir con discusiones políticas y en ese sentido rescata la construcción de representaciones con territorialidad. “No voy a llamar a un gobernador y apretarlo para que ponga un candidato, quiero representantes de las provincias, porque la Argentina es en la práctica un país unitario y así nos fue. Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que la Argentina sea un país federal, terminar con las imposiciones y respetar las lógicas de las provincias”.
Mucho más que una foto
Es en este contexto que en los medios locales desde voceros de la Renovación se deslizó que en “el equipo de campaña que acompañó a Fernández calificaron de muy positiva la presencia del candidato en Misiones y fundamentalmente destacaron la apertura de Rovira, a quien el aspirante a la presidencia le habría planteado una coordinación política con los gobernadores, que lo ayude a buscar mecanismos para fortalecer el federalismo que será uno de los pilares de su futuro gobierno en caso de llegar a la presidencia. Entienden desde el espacio nacional que se abrió un canal directo, con los máximos dirigentes de la renovación para trabajar en una agenda de cara a las elecciones y sobre todo a un futuro gobierno. De esta manera se observa amplitud desde el espacio que pretende llegar al máximo poder en la Argentina. Un tema considerado muy positivo teniendo en cuenta el rol que tendrán las provincias a partir del 10 de diciembre. Para el precandidato a presidente del Frente de Todos, el país debe ir hacia un real federalismo, por eso su apuesta de trabajar en forma conjunta con los gobernadores.
La voz del pueblo no de los dirigentes
El tiempo del federalismo en la Argentina fue tema también en la conferencia de prensa de Carlos Rovira el miércoles 26, dos días antes de la visita del candidato a presidente para resaltar el sentido de la decisión de concurrir a las elecciones nacionales con boleta corta. Es decir respaldar candidatos propios sin el camino fácil de colgarse de una fórmula presidencial.
Más allá del respaldo explícito de intendentes, diputados y militantes a la fórmula de les Fernández, Rovira subrayó “nuestro espacio político está preparado para llevar representantes que van a defender el interés del pueblo de Misiones y no el de un mandato partidario”. Y a la vez resaltar que “la boleta corta es el sagrado respeto a ese voto del 2 de junio, donde nació el misionerismo y está vigente”. El respeto es a la voz del pueblo que el 2 de junio, en elecciones diferentes a las nacionales, decidió acompañar a la Renovación. Lo democrático es no apropiarse de los votos.
En ese sentido observó que el 2 de junio “nos han votado casi la totalidad, el 99% de los que hoy se expresan a favor de la fórmula del doctor Fernández, nos han votado más de la mitad de los que expresan favoritismo por el presidente Macri y nos han votado casi la totalidad de los que hoy se expresan a favor de la nueva fórmula de Lavagna…entonces está claro que nos debemos a todos los votantes…”
Lo global y lo local
En la reunión con los periodistas, la extensión de la boleta corta a cinco o seis provincias fue puesto también sobre la mesa. “Más allá de la decisión programática/pragmática de la boleta corta, el proceso de centralidad o de apoyo en lo local, en lo propio, es un proceso que se está exhibiendo como universal, que es la contracara de la globalización”, consideró Rovira
Se animó a decir que “el Mundo hoy se está reestructurando de esos grandes bloques globales en una globalización que a todas luces ya exhibe su lado malo, ha aumentado el índice Gini -que mide la desigualdad en las diferentes sociedades- se ha ido amplificando y ha ido creando una grieta que es profunda entre ricos y pobres, eso es una realidad. Entonces las democracias se van fragmentando en bloques, donde la gente toma más contacto y busca más directamente su legislador porque a ese le tiene cerca y es menos proclive a fallar porque si le falla le van a retar rápidamente, porque es un vecino. Y ese aspecto de vecindad, de provincialismo, es altamente necesario y productivo. Entonces yo veo un nuevo proceso realmente en el país, de acercamiento a estas nuevas estructuras localistas y también al diálogo, por eso les comentaba rápidamente el diálogo inter fuerzas y el diálogo en la política es fundamental”.
Concluyó, en sintonía con la prédica de Fernández, que “el Congreso de la Nación va a ocupar un papel capital en la resolución de la crisis y nuestro bloque misionerista va a cumplir con el requisito de hacer oír la voz, suena como algo fácil, es lo más difícil por eso la garantía está en el voto propio, tener un voto propio va a responder directamente ya no al partido, al gobernador de turno”.