El respaldo que vino a dar Federico Storani a los candidatos de la UCR en las Paso de Juntos Por el Cambio es lo más parecido a la popular figura del abrazo del oso. Hipercrítico de la conducción del partido y uno de los autores del duro documento de la Convención de mayo en la que se sostuvo que la coalición está afectando el adn radical, el dirigente bonaerense tiñe la campaña local con ribetes ajenos al alineamiento del ucerrísmo local con la Casa Rosada.

Viernes, 19 de julio. El “abrazo del oso” expresa popularmente la intención de alguien de querer ayudar pero sin embargo termina perjudicando. La figura puede caber en el respaldo que vino a dar Federico Storani a los candidatos de la UCR para las Paso al interior de Juntos por El Cambio.
Storani, aunque vicepresidente del Comité Nacional de la UCR no es un dirigente de la confianza de la Casa Rosada y ni siquiera de la dirigencia de su propio partido más comprometida con el gobierno nacional. Hasta hace pocas semanas integraba junto a Ricardo Alfonsín, Changui Cáceres y el presidente de la Convención Nacional, Jorge Sappia, el grupo de ucerreístas críticos de la gestión de Mauricio Macri. Alfonsín incluso conformó el Encuentro Progresista que bien entrado el año mantenía la expectativa de constituir un espacio alternativo, iniciativa que tuvo su punto culminante en la conmemoración del pronunciamiento popular del 30 de Octubre de 1983, en una asamblea realizada en el Palacio Alsina de la Caba en el que participaron además de referentes como Margarita Stolbizer y Miguel Lifschitz. Con duras críticas a la conducción del partido se dijo entonces que “para salir de la crisis hay que construir una coalición que no sea anti sino a favor. El país necesita que todos tiremos juntos para el mismo lado, priorizando el desarrollo sustentable, la producción, el trabajo y la inclusión social. Un espacio nuevo y plural.
“Es necesario construir una Unidad Nacional contra el poder de los mercados, contra los privilegios, la corrupción y las mafias. Cambiemos fue una exitosa coalición, pero sin proyecto. Hoy tenemos la certeza de que la famosa revolución de la alegría ya no va a llegar, ni tampoco va a ser una realidad el modelo republicano que nos habían propuesto. Y no podemos quedarnos de brazos cruzados, mirando cómo la realidad social se degrada, cómo empeora la situación de los más vulnerables, cómo se va destruyendo las pequeñas y medianas empresas. No podemos seguir fracasando, cada fracaso representa un costo social incalculable”.
El espíritu de la convocatoria fue resumido por el sociólogo Alejandro Katz cuando admitió que no es fácil armar una agenda progresista, es más fácil armar una agenda fascista para rechazar la alianza con Bolsonaro y Trump.
Sin embargo, después de una reunión con Marcos Peña, y de la Convención de fines de mayo en la que se intimaba al PRO a ampliar esl espcaio, Storani disipó interpretaciones de rupturas y ya con un tono diplomático advertía que “por ahora” el partido continuará en Cambiemos, pero remarcaba que “si no hay un cambio de reglas importantes no tiene sentido la continuidad”.
Ayer, en la charla que dio ante un centenar de personas en Eldorado, segun informes periodísticos, racionalizó su renovación de pertenencia a la coalición, interpretando que la incorporación de Miguel Pichetto como compañero de fórmula de Mauricio Macri es una respuesta a la “intimación” formulada por la Convención Nacional que sesionó en Parque Norte a fines de mayo y en un documento emplazó a la Casa Rosada a ampliar la base de sustentación política de la alianza y a la vez abrir más a la consulta con sus socios las definiciones de políticas.
Así y todo fue, públicamente, más allá de lo acordado en privado, uno de los impulsores de que la UCR presentara un candidato propio en las Paso para competir con Macri.
En sus momentos de furia denunció que la UCR nunca fue considerada en la discusión de políticas públicas esenciales. “Cuando se decidió una de las políticas públicas más importantes como fue el reingreso al FMI el radicalismo fue comunicado no fue consultado y cuando se decidió la reforma previsional fue igual. No estoy hablando de pequeñas cosas sino de cuestiones esenciales. Hasta aquí ha habido enorme construcción para tratar de no generar situaciones de inestabilidad y de crisis institucional pero cuando está afectando nuestro adn, nuestra identidad y demás las cosas tienen un punto de no retorno”, reprochaba hace pocas semanas, nada menos que en Radio Destape.
Comunicado lavado
Desde el comando de campaña de la UCR se difundió ayer un comunicado para informar que Federico Storani llegó a Misiones para apoyar a los precandidatos a diputados nacionales Ricardo Andersen y Lilia Torres. En forma breve se resumieron sus antecedentes: “Freddy, además de presidente de la FUA (Federación Universitaria Argentina), fue uno de los fundadores de la Junta Coordinadora Nacional que impulsó la candidatura de Raúl Alfonsín para la presidencia en 1983, y ha tenido una larga trayectoria militante y en la función pública, llegando a ocupar el cargo de Ministro del Interior (1999-2001). Fue varias veces Diputado Nacional (1983-1991, 97-99, y 2003-2007), ocupó diferentes cargos partidarios, y en el 2015 fue uno de los principales actores radicales en la conformación del Frente Cámbiennos. Actualmente es vicepresidente del Comité Nacional de la UCR”.
Nada se dice de las posiciones críticas referidas al ninguneo del PRO en la toma de decisiones que venía denunciando Storani, que después de la represión con dos muertos en el puente Corrientes – Resistencia con las que inauguró su gestión como ministro del Interior en 1999, dejó de ser reconocido por sus posiciones a la izquierda en la Junta Coordinadora, grupo que actuó en el gobierno de Raúl Alfonsín de manera similar al manejo que tuvo La Cámpora en el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.