La Argentina figura como el país con más think-tanks (tanque de pensamiento) de América, después de los Estados Unidos y como quinto en el mundo según un informe elaborado por la Universidad de Pensilvania, observa el diputado MC Hugo Escalada del Movimiento Nacional Alfonsinista que integra el Frente de Todos. Así y todo advierte de la infiltración ideológica gradual respecto de qué es lo que debe entenderse por una genuina sociedad (de mercado) y qué parámetros deben ser los relevantes en un régimen democrático.

Por Hugo Escalada *

Martes, 17 de septiembre 2019. Toda lucha política es, también, una lucha interpretativa, esto es, una lucha por la definición de los términos a partir de los cuales se diagnostican y describen las características de una sociedad y, al mismo tiempo, las prioridades y los caminos eventuales que pueden ser movilizados para su modificación, sea en un sentido progresivo o restaurador.
Que estén colocadas unas palabras y no otras en los imaginarios políticos es parte de esa lucha interpretativa. Es cierto que en un país como Argentina, de grandes dimensiones, hay una superposición de imaginarios políticos y sociales según las provincias y los niveles de desarrollo.
Es en ese sentido que hay que comprender la relevancia de una disputa presidencial: se trata de un momento singular de auscultamiento colectivo, de conocimiento sobre las deficiencias, dramas y potencialidades del país –dadas las actuales posibilidades técnicas para recabar información– que se organizan como discurso e interpretación, según los puntos de vista de los candidatos.
Las sociedades se van conociendo a sí mismas en cada una de las elecciones, y confirmando o no -porque hay tendencias globales que van en otra dirección- su constitución como entidad nacional.
Sucede que, en ese momento de visibilización y autoconocimiento, se definen también las características de cómo se va a seguir, quién gobernará, qué candidato se impondrá y qué interpretaciones del país se asumirán como las legítimas para la autoridad política.
Y ahí viene la preocupación con los candidatos presidenciales y sus posiciones discursivas. Sobre un terreno devastado por los lenguajes circulantes, tanto por la superposición de plataformas y medios, la metamorfosis en los procesos de incorporación de información, la pérdida de certidumbre sobre la veracidad de lo que se construye como dato –y esta ha sido la campaña de las fake news por excelencia- los candidatos empujan el proceso electoral hacia una dirección que, también, puede verificarse en otras latitudes: sus discursos ponen de manifiesto el arribo en menudeo, pero consistente, de ciertos thinks tanks trasnacionales, con capacidad para estructurar, precisamente, las agendas políticas de los países.
Los think tanks han contribuido de forma sostenida para esa infiltración ideológica gradual respecto de qué es lo que debe entenderse por una genuina sociedad (de mercado) y qué parámetros deben ser los relevantes en un régimen democrático.
Un trabajo corrosivo sobre las ideas circulantes y nada inocente (sobre todo si se observan quiénes los financian), que obliga a una consideración  desde una clave más geopolítica.
Tras la desestructuración de los principales actores económicos habrá que observar detenidamente, quién será  la garantía de que no habrá ‘interés nacional’ que ponga reparos a los ‘intereses extranjeros’.

Posdata: La Fundación Friedrich Naumann para la Libertad, creada en memoria del político alemán en la posguerra, tiene el objetivo de promover la ideología del liberalismo a nivel internacional, fomentando la liberalización económica. Desde fines de los 80, la Naumann financia como delegación a la Fundación Plácido Nosiglia que regentea Cacho Barrios Arrechea. Quizá deba buscarse en esa relación su conversión del populismo que impregnó su gestión como gobernador a respaldar las políticas de Mauricio Macri.

*Abogado, diputado mandato cumplido.

Foto: Herald and News