Literatura y política / Pablo Ramos

En el mundo, de la reciente ganadora del premio nobel de literatura, la polaca Olga Tokarczuk, se dice que es una escritora comprometida, feminista y militante vegetariana, crítica de la ultra derecha y la política polaca. Tuvo que contratar guardias de seguridad para que la custodiaran luego de que dijera que Polonia había cometido “actos horrendos” de colonización en el pasado. La llamaron traidora y recibió un par de amenazas públicas.
En Argentina “Quiero lograr que el hijo del explotado no vote más al explotador” expresó el escritor y guionista Pablo Ramos en una entrevista para revistazoom. Es uno de los escritores más influyentes en la nueva literatura argentina, rehúye de las convenciones literarias y reivindica la escritura como acción política. Rechaza a la Feria del Libro y lanza una descripción del gobierno PRO: “Son los ’90 sin swing”.
El autor de El origen de la tristeza, La ley de la ferocidad y Hasta que puedas quererte solo, entre varios otros libros de éxito como El sueño de los murciélagos que también adaptó para una serie de ocho capítulos que se va a estrenar por Netflix.
Ramos ganó el Martín Fierro por el guión de Historia de un clan y se lo dedicó a Cristina Fernández. Era mayo de 2016 y el kirchnerismo colapsaba.
Nació en la Isla Maciel. Su abuelo, anarquista y analfabeto, fundó con otra gente la primera biblioteca popular en Valentín Alsina, Veladas de estudio después del trabajo, donde aprendió a leer y a escribir.
Sobre el rol político del escritor Ramos cita a Arlt: ‘Entre los ruidos de un edificio social que se desmorona, escribir sin adornos’, esa respuesta estética para un problema moral. Pero vayamos a José Hernández Arregui, quien dijo que ‘en tiempos de un país colonizado, el trabajo del escritor es la militancia política’.
“Yo no voy a la Feria del Libro, no me junto con escritores, no los aguanto, Tenés que caminar por tu barrio”
El más grande escritor que tuvo este país, que fue Almafuerte, a la hora de fundar una escuela, pintaba la palabra “escuela” en una piedra y enseñaba a leer y a escribir a los pibes y se terminó. Y los Sonetos medicinales, los escribía y se los gritaba a los enfermos: “No te sientas vencido ni aún vencido, no te sientas esclavo ni aún esclavo”. Almafuerte creía en la poesía de verdad. Hoy la gente no cree en lo que hace. Para Kierkegaard, “la fe es la capacidad de soportar la duda”. Yo puedo soportar la duda de esta falta de fe. Militar tengo que militar porque me parece mucho más importante la gente que la literatura. No me parece importante la literatura, es importante en mi vida porque no podría haber sobrevivido sin ella, sin la que leí y la que escribí, entonces se hace importante. Porque frente a la desesperación es lo único que nos queda. No existiría la literatura si hubiese un mundo feliz. ¿Dónde viste literatura de la felicidad? Es de la pérdida.
Tiene un programa de radio en el cual lee el Manual de conducción política de Perón. “-Es genial, es clave y es así. ¡No lo leen a Perón, no lo leen!- reclama -como no leyeron a Freud los psicólogos hasta que vino Lacan y lo leyó. No lo leen. Como no leen la Biblia los católicos. ¿Cómo un católico no va a aceptar a un homosexual? Acá todo se toca de oído, pero siempre fue así.”.
Ramos se define como católico y peronista y aclara que eso no significa ser un reaccionario, para nada.
Cuando le preguntaron qué significa el macrismo respondió: – Para mí, es la confirmación de que no hay que subestimar jamás a la mentira, de que no hay que subestimar esto que dijo Goebbels, “miente, miente que algo queda”. Miente, miente que mucho queda. Sé espectacular, prometé cualquier cosa en la campaña, pero no patees a un perro, porque si lo hacés, perdés las elecciones. El macrismo es la confirmación de que un presidente puede ser un actor medianamente entrenado, que sigue el libreto –literalmente, porque a Macri le han pasado teleprónter– que pone una corporación. Es la confirmación de que contra lo que peleamos es muy, muy, muy grande.