Pan, educación, libertad; Con el agua al cuello; y Liquidación final, las tres últimas novelas traducidas de Petros Markaris, son una lección sobre los efectos de la deuda externa en países de la periferia.

Petros Márkaris nació en Estambul, Turquía, en 1937 pero escribe sobre Grecia, la nación de su madre que adoptó como propia.
El personaje de sus novelas es un detective llamado Kostas Jaritos, un héroe sin capa que resuelve los entuertos más extraños en la Grecia del siglo XXI y sirven de excusa, esto es lo más interesante, para de describir la Grecia actual, la de la crisis económica, la de la troika europea exigiendo ajustes imposibles, la de la política formando parte del problema y no de la solución, la de la corrupción impregnada en todos los órdenes sociales.
Su Grecia es tan verosímil, su modo de explicarla en clave policial es tan universal, que cualquier lector de la periferia del mundo puede creer que los crímenes investigados se cometen en su ciudad y sentir empatía con el comisario Jaritos.
Liquidación final es uno de los títulos más interesantes de la zaga. Kostas Jaritos se topa con un asesino de evasores fiscales y funcionarios políticos corruptos. Los mata con métodos o contextos de la Grecia antigua. El homicida se hace llamar “Recaudador Nacional”. Exige que los defraudadores cancelen sus deudas con el Estado. De esta manera, las arcas públicas se incrementan notablemente en poco tiempo.
El prestigio de esta suerte de vengador popular pasa a ser aclamado por la misma opinión pública que soporta el peso de los ajustes exigidos por el Fondo Monetario Internacional y ve con buenos ojos que alguna vez los poderosos paguen sus embustes. El Recaudador Nacional recibe, de este modo, fervorosas adhesiones provenientes de todo el espectro ideológico.
Más allá del notable manejo de la intriga, fundamental para todo buen policial, la denuncia es el alma de la obra. Es su razón de ser. Probablemente, también sea el motivo de su éxito. El clima antipolítico que respira el texto conecta con lectores de diversos países de la periferia occidental.
La coherencia y la honestidad son puntales éticos que guían al comisario en los diez libros para transitar la decadencia neoliberal.
La historia de las crisis económicas en Grecia y Argentina explica en gran parte la cercanía inquietante entre Markaris y sus lectores en nuestro país. Leídas desde la experiencia argentina, Con el agua al cuello, Pan, educación, libertad y Liquidación final, las tres últimas novelas traducidas de Markaris, son una lección sobre los efectos de la deuda externa en países de la periferia.
Desde Víctor Hugo a Charles Dickens, desde Fedor Dostoievski hasta Emile Zola toman una historia criminal como punto de partida. Usan la historia del crimen como vehículo para hablar sobre la realidad social.
En Grecia, después del supuesto rescate, a los maestros los echaban cuando terminaban las clases y los reincorporaban tras las vacaciones; el 5% de la población abandonó el país; pasaron más de ocho años de recesión desde el desembarco del Fondo Monetario Internacional con el ajuste. Grecia quedó en ruinas.
En 2004, el mundo miraba a Atenas como si estuviéramos viajando en el tiempo a la época en la que el Imperio Griego dominaba cultural y políticamente occidente. Juegos Olímpicos, fútbol, básquet argentino que cosechaban medallas doradas y nada hacía suponer que ese país ubicado en el medio de Europa colapsaría y caería en la recesión más prolongada para una economía nacional en tiempos de paz. ¿La causa? Las políticas del Fondo Monetario Internacional.
Se abolieron las paritarias. Grecia, como Argentina, acordaba el salario mínimo en una mesa tripartita entre Gobierno, sindicatos y empresarios. Desde que llegó el FMI, la línea la baja el Ejecutivo. Los sueldos perdieron un 30% de poder adquisitivo.
¿Los ricos? Inmunes. Pagan menos impuestos que cuando comenzó la crisis hace diez años.
El FMI llevó a cabo tres “rescates” de la economia griega. Fueron en 2010, 2012 y 2015. Generaron 260 mil millones de euros de deuda externa. Desde entonces sufren recesión y una caída del PBI del 30%. Es el único país de la historia del capitalismo que sufrió semejante destrucción sin entrar a una guerra.
Rescate. Pero no gratis. Los verdaderos rescatistas no cobran, y si lo hacen pasan a ser sospechosos directos de las causas del naufragio. Te robo para que me contrates a cuidarte. Te saco para que me pidas prestado.

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foto: Sergio Méndez