Este análisis destaca la importancia que tiene los fines de semana largo para la actividad. En análisis de datos indica que los argentinos viajan más, como sostiene el título de esta nota, pero gastan menos. Con ese panorama, los destino más baratos llevan la de ganar, sostiene el autor del texto.

Por Jorge Posdeley (*)

Viernes 13 de diciembre de 2019. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la actividad turística generó el último fin de semana largo (del viernes 15 al lunes 18 de noviembre) una redistribución económica de 3.580,5 millones de pesos en el país (casi dos millones menos que el informe del ex Mintur), 50,8 por ciento más que en la misma fecha de la temporada anterior, pero que, quitando el efecto inflación, el consumo se mantendría prácticamente sin cambios con 0,2 por ciento superior, pocas o casi nada de bendiciones económica para el sector.
Terminado el último feriado de fin de semana largo por el Día de la Soberanía Nacional, el ex Ministerio de Turismo de la Nación, organismo devaluado y devenido en subsecretaria de Estado durante la gestión de Mauricio Macri –aunque ahora volvió a su rango- publicó en su portal web que más de un millón de turistas viajaron por el país durante ese fin de semana largo: el dato es que más de 43 millones de argentinos no pudieron salir de sus casas por varias razones, fundamentalmente por la pérdida estrepitosa de su poder adquisitivo producto de la devaluación de sus ingresos, y por lo tanto, en ese escenario solo pudieron disfrutar de los viajes de un fin de semana un 3 por ciento de los argentinos, noticia suficiente para ser tapa de las noticia en los medios.
El organismo oficial de turismo intentó justificar la importancia de la actividad cuando ya se retiraba, dejando un mensaje positivo de lo que medianamente hicieron bien y con resultados favorables. Aunque apenas asumieron, dieron de baja los feriados de fines de semana largos, que los restituyeron a partir de 2018 con la sanción de la Ley 27.399. Claramente y a juzgar por los resultados de prueba-error, fue acertada la restitución de los feriados de fines de semana largo a la calendarización turística nacional.
Un dato más que interesante a la hora de justificar la gestión de la implementación de políticas turística y sus resultados (históricamente utilizada por todos los Gobiernos), es la noticia ya folclórica de informar y el gasto turístico y compararlo con los gastos anteriores, por mismo periodo de tiempo. Este formato simple mide el éxito y además al compararlo, exhiben los datos del último finde XXXL.
La crónica oficial informa que contabilizaron más de 1,2 millones de viajeros, un 4,4 por ciento más con respecto al del año pasado, con un impacto económico estimado de 5.466 millones de pesos: el dato, por su recaudación, resulta más que interesante sobre todo en momentos de fuerte recesión económica. Pero el análisis que nos resta hacer es claro: viajaron un poco mas pero gastan menos (porque además se tiene menos para gastar) aunque otros informes dicen que el turista nacional gasto un 30 por ciento menos que la media de gasto que informó el ex Mintur.
Otro dato también importante que es utilizado como insumo necesario e imprescindible para obtener el dato definitivo del gasto total de los turistas, le corresponde a cuantificar al gasto promedio de los turistas por día. En ese caso el documento informó que el gasto promedio correspondió a 4.704 pesos. Sin embargo la CAME, con filiales en todo el país y con investigaciones propias, puso en dudas estos datos tan significativos y tan llenos de bendiciones económicas.
El informe de CAME para el mismo fin de semana reza que “en el caso de los turistas viajaron 1.100.000, un 10% más que en el mismo fin de semana largo del 2018. Con un gasto diario de $1.550 cada uno y una estadía media de 2,1 días, desembolsaron $ 3.580,5 millones, un 50,8% más que en la misma fecha de la temporada anterior. Quitando el efecto inflación, el consumo se mantendría prácticamente sin cambios con 0,2% superior”.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa también define en su informe una cuestión más técnica desde lo turístico, pero relevante a la hora de medir gatos. Afirma que “completaron el fin de semana 2.035.000 excursionistas que se desplazaron de una ciudad a otra a pasar el día. Con un dispendio promedio de $550 per cápita: se estima que movilizaron $1.119 millones”.
Con la comparación de estas dos presentaciones, podemos inferir básicamente tres cuestiones relevantes. El informe del Mintur de Gustavo Santos fue muy halagüeño al medir el gasto promedio en $ 4.704 pesos por día contra un gasto promedio devaluado de 1.550 pesos de la CAME. Entendemos por el segundo informe que la gente gasta cada vez menos, pero sigue viajando (eso ya es positivo). Por otro lado pareció que el Mintur incorporó al total de turistas a los recreacionales para justificar el monto final de gastos. La CAME realiza una cuantificación más cercana a la realidad y diferencia claramente a turistas y a recreacionales o excursionistas que gastaron de promedio por día el irrisorio monto de peso 550 por día. Por último el informe de la CAME se vuelve lapidario al afirmar que “el turismo el último fin de semana largo generó $3.580,5 millones, 50,8% más que en la misma fecha de la temporada anterior”, 1.884.000 menos que el informe del ex Mintur, pero que, quitando el efecto inflación, el consumo se mantendría prácticamente sin cambios con 0,2% superior. Nada de bendiciones económica para el sector.
El organismo de aplicación turística de Misiones también expuso su balance turístico a la comunidad: exhibe en ese sentido las mismas herramientas y metodología utilizadas por el Mintur y la CAME. Con respecto al último fin de semana, su informe referente al gasto promedio se acerca muchísimo al informe de la CAME: el gasto promedio por turista resulto se de 1509,6 pesos pero se aleja bastante al promedio de la media nacional. El impacto económico provincial del turismo le resultó a la provincia de 103.590.214 pesos.
Finalmente está claro que la restitución de los fines de semana largo resultó ser una medida acertada porque genera oportunidades del crecimiento del turismo interno y propicia la competencia por destino y por preferencia, también está más que claro que los destino más baratos llevan la de ganar demanda, porque como analizamos, la gente viaja cada vez más, aumentan su promedio de estadía pero cada vez gastan menos. Por eso esta situación no lo hace sustentable y mucho menos sostenibles a los destinos. Lejos nos encontramos de las bendiciones económicas del turismo.

(*) Magister en Turismo.

Ilustración: fotografía tomada de Internet.