Aníbal Velázquez denunció la maquinaria del odio fogoneado desde el poder para dividir a los argentinos y recordó que el intelectual de la Primavera de Praga, Vaclav Havel advertía que el odio colectivo construye una falsa liberación de la soledad y el sentimiento de insignificancia. Precisamente de soledades tratan los relatos y cartas del libro “Modelando el barro de la soledad” que el dirigente presentó con sus hijos Ernesto y Joaquín el viernes pasado en un acto en el Tokio que contó con la presencia de militantes políticos. Un maestro del arpa ayudó a crear un clima emotivo.

Domingo, 29 de diciembre 2019. Aníbal Velázquez presentó en la noche del viernes una selección de “relatos de atardeceres” que tituló: “Modelando el barro de la soledad” y tiene la tapa ilustrada por Bernardo Neumann.
Es el cuarto libro del autor de “Canto de esperanza para un niño solo”, obra elaborada desde la cárcel de la dictadura entre el 76 y el 83, y que se convirtió en emblemática para quienes mantuvieron, en el encierro y las torturas, la integridad psíquica, política y fundamentalmente ética, razón por la cual la obra fue reeditada por la Editorial Universitaria en 2016 en función de preservar la memoria.

IMG-20191227-WA0011-2.jpg
Los relatos recopilados en “Modelando” no tienen un anclaje específicamente en acontecimientos políticos ni en las luchas por los derechos de los trabajadores que tuvo, en la nación y en la provincia, a Velázquez en el centro del escenario desde el 28 de diciembre de 1983 cuando recuperó su libertad después de que el gobierno democrático cortara las cadenas de los presos políticos.
El autor, en un pre-prólogo que llama quimera por prólogo subraya: “somos nosotros los que vivimos en estas páginas, todos y cada uno de nosotros, son nuestros corazones los que se muestran aquí…”. Anuncia que los relatos tienen que ver con la vida cotidiana de su familia y la familia de su niñez en el monte de Puerto Bemberg. Y lo confirma su hijo Ernesto encargado de escribir el Ahora sí, prólogo. Desnuda el alma del libro y enuncia que la nostalgia y la soledad son el hilo conductor de los relatos, que incluyen cartas familiares. Escribe: “Pienso en cada una de estas historias, en los recuerdos que traen. Señala al sur, donde somos. Son historias de recuerdos, algunos lejanos, otros más cercanos, que acarician el alma…sólo que los grandes los olvidan. Por eso es necesario leer estas páginas para recordar”.
Dividido en cuatro capítulos: Sólo Relatos, Encuentros, Cartas de familia y Desvaríos, la nueva obra de Velázquez, que puede decirse es en colaboración con sus hijos Ernesto y Joaquín, porque incluye cartas escritas por ellos, se inscribe en la literatura intimista. Los abordajes de los relatos y las cartas tratan los grandes temas del ser humano desde la existencia misma. Abiertamente constituyen una búsqueda de expresión personal. “Hoy me levanté y tuve ganas de escribir”, revela Joaquín a los 18 años cuando dice tomar conciencia de haber roto con la lógica binaria de la niñez. Pero lejos de la tendencia del movimiento intimista de la primera posguerra hace ya cien años, los relatos si bien “amasan soledades” no se quedan en la angustia existencial, ni es pesimista. En otra carta, donde reflexiona sobre el amor, la felicidad y la tristeza, Joaquín apuesta decididamente al amor para no renunciar a la vida.
Pero si decididamente hay una apuesta a la vida, la soledad atraviesa todos los capítulos del libro. Por eso en la presentación, la consigna “el amor vence al odio” que instaló el peronismo como resolución de las trampas instaladas desde el poder para dividir a los argentinos, estuvo subyacente en el acto de presentación de “Modelando…” que se realizó en el Club Tokio con la presencia de reconocidos militantes y presos políticos de la dictadura.

IMG-20191228-WA0001-2.jpg
Lejos de quedarse en el dilema, Velázquez hizo referencia a la anatomía del odio que, sigue anidando en buena parte de la sociedad alimentado por las derechas como estrategia de división del pueblo
Como este es uno de los desafíos centrales que enfrentará el nuevo gobierno para pacificar el país y volverlo gobernable, la prédica de los relatos y cartas de Modelando va al encuentro de lo político. Inevitablemente, entonces, la presentación en el Tokio trascendió lo cultural para poner en el centro de la agenda política la lucha por la unidad del pueblo en la Argentina, que se resume precisamente como la lucha cultural contra el odio.
Velázquez tiene la capacidad de darle sentido político a todas las vicisitudes de la vida en familia. De las soledades modeladas en la vida privada, los Velázquez fueron construyendo solidaridades. “Nunca se abandona a un compañero así te vaya la vida en ello”, dice convencido el personaje niño en el primer relato que narra los peligros de las aguas y correderas del Paraná, río al que los niños no dudaban en lanzarse movidos por la necesidad de pescar para poder comer,, no como mera aventura propia de esa edad. La frase hecha consigna y convicción arrancó aplausos en el público que, de esa manera acentuaba el carácter político de la reunión convocada alrededor de un libro.
La soledad de esos menores de 10 y 11 años perdidos en el monte y casi tragados por el río, no se relata como tragedia. El episodio anticipa el perfil de quién años después se jugara la vida por cambiar una sociedad injusta.
El miedo a la soledad es precisamente el motor que el poder antipopular utiliza para promover el odio y el desencuentro. Velázquez recordó una de las miradas más profundas que se ofrecieron en todo el mundo sobre la anatomía del odio, y que fue formulada por Vaclav Havel, el intelectual checo de la Primavera de Praga y que caído el muro llegó a dirigir los destinos de su país durante más de una década. Havel sostiene, recordó Velázquez, que no hay diferencia entre la naturaleza del odio individual o colectivo, pero el odio colectivo libera a los hombres de la soledad, del abandono, del sentimiento de debilidad, de la impotencia y del complejo de fracaso y del sentimiento de insignificancia. Y advirtió Velázquez que ese odio sin sentido es el fogoneado por los enemigos de los gobiernos populares.
Se puede interpretar que uno de los momentos sobresalientes de la presentación por la respuesta del público que entendió el mensaje político. Si sólo el amor vence al odio, el desafío está escrito en la carta de Joaquín Velázquez que en el libro se titula “Simple y difícil”. Después de afirmar que el mundo se mueve por amor, valentía, esfuerzo y dolor, propone “elegí una palabra con la cual vos trasmitieras amor”.