La subsecretaria nacional de Economía del Conocimiento, María Apólito, precisó los ejes del programa Soluciona que apoya proyectos de robótica, sensorización y nanotecnología. Adelantó que trabajan en otra línea para financiar capacitaciones y una tercera de producción colaborativa de programas público-privados.

Domingo 19 de julio de 2020 (Andrea Delfino para Télam). El Gobierno impulsa diferentes acciones para financiar la expansión del uso de soluciones de economía del conocimiento -que incluye a la robótica, la sensorización y la nanotecnología- a través del programa Soluciona que contempla la entrega de aportes no reembolsables (ANR) por hasta $15 millones para el desarrollo de proyectos de servicios tecnológicos.
En un reportaje con Télam, la subsecretaria de Economía del Conocimiento, María Apólito, ponderó el programa Soluciona y delantó que se trabaja en otra línea para financiar capacitaciones y una tercera de producción colaborativa, para proyectos público-privados.
En el sector también están a la espera de que que el Senado convierta en ley la promoción de la economía del conocimiento, que ya tiene sanción en Diputados.
Apólito remarcó el carácter “inclusivo” de la iniciativa que prevé mayor beneficio a quienes empleen mujeres, así como a minorías (trasn, travestis, entre otros) y grupos vulnerables.
A continuación los principales tramos del reportaje con Télam:

– ¿Esperan una rápida sanción en Senado de la ley de promoción de la economía del conocimiento?
– Los tiempos del Congreso son los tiempos del Congreso. Sabemos que la media sanción de Diputados ya fue girado a dos comisiones del Senado: de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión y Presupuesto y Hacienda. Estamos viendo los tiempos especiales por el contexto de pandemia y las sesiones virtuales.

– ¿Ya están trabajando en la reglamentación?
– La reglamentación se está trabajando desde el momento que se envió el proyecto al Congreso, sobre todo en aquellas cuestiones que creíamos que no iba a haber discusiones. Hay un trabajo avanzado, bastante colaborativo, tratamos de escuchar a todos los sectores involucrados. Esta ley incluye a distintas actividades y cada una tiene sus especificidades.

– La pandemia puso de relieve el trabajo de empresas de biotecnología y otras de la economía del conocimiento.¿se puede hoy medir su dimensión en la economía total?
– Las áreas que mencionas tienen un valor estratégico para una transversalidad. Hoy hacen y agregan valor a la industria alimenticia, salud humana, la salud animal. Nosotros tenemos también una ley de biotecnología que promueve proyectos que han tenido resultados interesantes. Por ejemplo Inmunova que está trabajando con el suero hiperinmune como una posibilidad de tratamiento, es una empresa que recibió beneficios por la ley. Son sectores claves. Otro caso es Biogénesis Bago que entró a un grupo de elite mundial en lo que tiene que ver con la lucha contra la aftosa. Ese proyecto también fue promovido por la ley de biotecnología. Son nichos tecnológicos que todavía nos cuesta dimensionar el potencial que tienen en otros sectores. El software está claro es un sector estratégico y dinámico que se benefició durante años de una política de Estado. La idea de incluir estos sectores en este esquema de beneficios es que nos permita consolidarlas a futuro, que puedan derramar beneficios en otras actividades, como en su oportunidad lo hizo el software. La capacidad que tiene la industria local en estos temas está muy consolidada en casos específicos, y la intención es que esto no sean casos aislados, sino una plataforma para que todas las industrias más tradicionales puedan aprovecharlas.

– ¿Para promover estas actividades hay recursos provenientes del exterior?
– Estamos trabajando con una ampliación presupuestaria que nos otorgó Economía. Estamos lanzando una serie de programas. uno de ellos es Soluciona ANR, que otorga hasta $15 millones a empresas e instituciones con proyectos para desarrollar hacia adentro, es decir alguna tecnología, proceso o producto. O por ejemplo para una actividad muy afectada por la pandemia; por caso en el sector hotelero quizás requiera de sensores y software para asegurar que se respete el distanciamiento social en un los espacios comunes de hotel. Si la empresa tradicional le interesa incorporar tecnología también puede financiar esa incorporación con los ANR. Con esta línea trabajamos lo que es la oferta y la demanda de nuevos desarrollos de la economía del conocimiento. También estamos pensando una línea que está por salir que tiene que ver con capacitación y habilidades de economía del conocimiento en entornos locales, pensando en municipios que nos hagan llegar sus necesidades de capacitación, pensando en cursos rápidos de programación, mantenimiento de red, testing, video juegos, diseño audiovisual, que puedan tener un impacto en el corto plazo en el empleo. Otra línea es de producción colaborativa para generar plataformas tecnológicas que involucren más de una actividad de la economía del conocimiento, pensando en asociaciones público- privadas. Tiene previsto $25 millones en ANR en una combinación de créditos a tasa subsidiada. Estas líneas las estamos sacando de acá a un mes con fondos del Tesoro nacional. Es un tema que interesa ser financiado por el sector internacional. De hecho hay un componente de industria 4.0 previsto con el Banco Interamericano de Desarrollo, pero para lo que es corto plazo, tenemos estas alternativas del Tesoro.