Adunam respaldó el documento del bloque de rectoras y rectores peronistas de universidades públicas argentinas por el acuerdo de reestructuración de la deuda.

Por el Ing. Aníbal Velázquez.

Sábado 8 de agosto de 2020. Como secretario General de la Asociación de Docentes de la Universidad de Misiones, exsecretario general de la Conadu y expreso político de la dictadura genocida de 1976 expreso mi respaldo al pronunciamiento del bloque de rectoras y rectores peronistas de Universidades Públicas Argentinas por el que se expresa el reconocimiento al Gobierno Nacional por el resultado de las negociaciones con los acreedores externos y coincidimos en que fue exitoso, no sólo por las quitas logradas sino fundamentalmente por lo que implica políticamente: la extensión de los márgenes en la toma de decisiones. La soberanía no es una categoría absoluta como puede explicar un manual de ciencias políticas. La soberanía se ejerce.
Vale la pena detenerse en la lectura del documento de las compañeras y compañeros, entre las que se sumó la Universidad de Misiones, que en representación de nuestras universidades no dudaron en manifestar su respaldo y posicionamiento político a las duras negociaciones con los lobos de Wall Street.

Documentos de Rectoras y rectores

Dice el pronunciamiento: “Los y las integrantes del Bloque Peronista de Rectoras y Rectores de las Universidades Públicas Argentinas expresamos nuestro reconocimiento al Presidente Alberto Fernández, la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y al Gabinete Nacional por el exitoso resultado de las negociaciones de la deuda externa que le permiten, hoy, al pueblo argentino vislumbrar un futuro de desarrollo nacional soberano, sustentable, y con equidad.
“El Gobierno del Frente de Todos asumió la responsabilidad de conducir el país, a fines del 2019, con una patria endeudada, un pueblo empobrecido y un Estado en default. Así se encontraba la Argentina, aun antes de tener que enfrentar esta pandemia de características tan penosas y dañinas como la que estamos transitando, con impacto sin precedentes en la salud y la economía del mundo entero.
“El proceso de endeudamiento al que sometió a la Nación la coalición del PRO, la UCR y la CC, de la misma proporción respecto al PBI que la que contrajo la última dictadura militar, ha sido uno de los más veloces, usurarios, e innecesarios de la historia. A punto tal, que el mismo gobierno irresponsable, que la contrajo, se declaró incapaz de cumplir los compromisos asumidos.
“Todo nos indica que se trató de un fracaso planificado. Los objetivos de este endeudamiento fueron facilitar una enorme fuga de capitales y, sin dudas, dejar a la Argentina postrada para poder imponer un nuevo ciclo de políticas de ajuste, destrucción de la industria, y de empobrecimiento de amplios sectores de la sociedad con menos salud y educación públicas y sin desarrollo científico. Hasta el propio FMI se transformó en un aportante, de lujo, de la campaña reeleccionista del gobierno anterior.
“Ante una situación tan extrema, con la pandemia de Covid, que se sumó a la de carácter económico que había consumado Cambiemos, una vez más un gobierno surgido del movimiento nacional y popular se comprometió a afrontar las dificultades y reconstruir la Argentina con justicia social. Y para lograr este objetivo se imponía una renegociación de deuda sin postergar a ningún argentino para pagar lo imposible tal como siempre lo manifestó Alberto Fernández.
“En este virtuoso proceso de renegociación de la deuda, que hoy celebramos, nuestro Gobierno debió enfrentar fondos financieros que representan lo más descarnado del capitalismo extremo y deshumanizado. Es el que ha sostenido un orden económico mundial que, ante la pandemia, se ha demostrado fallido y con absoluta incapacidad de proteger a la sociedad.
“Mientras se mantenían estas negociaciones el Presidente Alberto Fernández daba señales claras de las prioridades de nuestro Gobierno. Allí donde se había desvalorizado la salud pública y el desarrollo científico, recreó ambos Ministerios.
“Para los sectores más postergados de la comunidad se puso en marcha el IFE, y se fortaleció la AUH. Se generaron herramientas de apoyo a las pymes, el comercio y la actividad económica en general. Y se aseguró la continuidad del proceso educativo.
“Destacamos especialmente el relanzamiento del plan de obras en universidades nacionales con más de 60 edificios en 47 casas de altos estudios, que había sido eliminado por Cambiemos en 2018. El incumplimiento y retraso de la ejecución del presupuesto para las Universidades Nacionales producido hasta diciembre de 2019 fue corregido por el actual Gobierno en un gran esfuerzo del Ministerio de Educación para poner las cuentas en orden y al día. Estas son medidas cuyo valor subrayamos por su significado tan valioso para la educación pública.
“Reiteramos que el resultado de la renegociación de la deuda es una gran oportunidad para que la Argentina Unida se encamine en una senda de desarrollo nacional, soberano, sostenible, y con justicia social.
“Por ello las Universidades Públicas, tal como ya lo vienen demostrando con sus aportes a la lucha contra la pandemia a lo largo y lo ancho de todo el país, seguirán aportando toda su capacidad académica, científica y tecnológica para ser una herramienta de crecimiento con equidad del Pueblo Argentino”.

Una mirada desde los trabajadores y misioneros

La forma en que los gobiernos nacional y provincial enfrentaron la pandemia que obligó a las parálisis por la cuarentena, no deja lugar a dudar de las convicciones la profunda identidad con sus pueblos tanto de Alberto Fernández como Oscar Herrera Ahuad. Es la explicación de la prédica anticuarentena del gorilaje y la abierta conspiración que pasó todos los límites de la política y la convivencia social al especular con los contagios y las muertes de miles de argentinos.
Desconociendo que la cuarentena y el distanciamiento social son efecto de una pandemia que azota al mundo entero, el poder concentrado en la Argentina, corporativo y mafiosamente entramado en el poder económico, mediático y judicial mostró el verdadero rostro de los que se creen dueños de la Argentina. Pero no de la Patria que es un sentimiento que no tienen.
Después de haber boicoteado el acuerdo por la deuda, que desgraciadamente es legal por leyes que siguen vigente desde la reforma financiera de la dictadura de Videla Y Martínez de Hoz, de pronosticar un default en el que ya había caído el gobierno de Mauricio Macri, ahora festejan, felicitan y dicen “ya lo decíamos”. Tratando de trasformar simbólicamente una derrota, estos apátridas ahora hablan del día después y reclaman un “plan”.
Como lo subraya el documento avalado por la conducción de nuestra Universidad, y lo remarcó el propio Presidente de la República horas después de firmado el acuerdo, liberarse de la carga de la pesada mochila abre una oportunidad.
Desde las organizaciones de los trabajadores y desde un abordaje de dirigente de una provincia marginal como la nuestra, hablar de oportunidad no es simplemente volver a la “normalidad”. No queremos la normalidad prepandemia.
El Presidente ha dejado bien en claro los objetivos de su gestión: primero la generación de inversión y de trabajo, el segundo es que de eso que se produzca se exporte lo más que se pueda, lo tercero es que se importen cada vez menos insumos.
Son objetivos muy generales que seguramente irá precisando en programas como el Procrear.
Pero hay dos reclamos desde la perspectiva de los trabajadores y misioneros a los que sumamos un reclamo político. No alcanzará con reactivar que es activar lo que ya existía. Con el turismo, la foresto industria, la yerba y el tabaco, Misiones no podrá sustentar – concepto que utiliza mucho el Presidente- trabajo privado genuino. Son impostergables las obras de infraestructura, tanto las tradicionales como caminos y puertos, como las nuevas ya que el 35% de los estudiantes de la Universidad no pudieron conectarse a las redes tecnológicas porque no tienen celular ni PC o viven en lugares donde no llega el servicio. Sólo el Estado lo puede garantizar por lo que se hace impostergable que la Casa Rosada reconozca y compense la postergación de Misiones en el repartido de la coparticipación secundaria. Sin industrias no habrá desarrollo y sin energía no habrá industrias. Y no habrá energía sin trasmisión hasta el más lejano rincón del territorio misionero.
Queremos que el alivio económico del estado que surge del acuerdo de la deuda permita también, para el sector docente, aumento de presupuesto universitario para adquisición de equipamiento informático, recuperación salarial del sector y así poder seguir sosteniendo la enseñanza y la investigación al que le pusimos la espalda, el pecho y el alma en este tiempo.
La oportunidad pos-pandemia se estructura sobre la batalla cultural ganada al neoliberalismo. Sólo los necios siguen defendiendo las iniciativas del Mercado sobre la necesidad de un Estado presente y regulador de las asimetrías de poder entre clases y sectores de la sociedad.
La Universidad, como dice el documento firmado por nuestra rectora, “seguirán aportando toda su capacidad académica, científica y tecnológica para ser una herramienta de crecimiento con equidad del Pueblo Argentino”, en nuestro caso de Misiones.
A veces luchábamos en soledad, pero siempre fue, es y será, poner el coraje, el pensamiento y la acción en defensa de la educación pública.