El turismo rural de Misiones se presentó como una oferta válida para la refundación del turismo, destinado a un público interno que compensaría el parate por Covid19 con viajes de cercanías, cortos, en familia, en entornos de naturaleza no masificados. A pesar de tanto presagio, esta actividad es una materia pendiente de desarrollo.

Por Jorge Posdeley (#)

Lunes 1 de febrero de 2021. La finalización de la primera quincena de enero en Misiones (temporada turística), nos muestran los primeros resultados. En principio no es otra cosa que la convalidación de las tendencias o predicciones de las principales plataformas de ventas de servicios turísticos globales. Es así que los segundos destinos de cercanías con naturaleza y lejos de la masividad, tomaron protagonismo especial.
Este es el caso de la importancia que reviste en esta temporada Los Saltos del Moconá y su área de influencia, que al comienzo de la segunda quincena los visitantes utilizaron en el área un promedio de casi un 75% de ocupación de los servicios hoteleros, con un total de visitantes registrados que superan las 4500 visitas, de los cuales un 10% del total fueron turistas residentes nacionales y el restante 90%, fueron misioneros.
Desde el primer día en que las fronteras internacionales comenzaron a cerrarse al ingreso y egresos de persona conforme avanzaba el Covid19 a nivel global, el trade del turismo salió rápidamente a militar recetas o fórmulas técnicas y políticas de cómo se podría menguar la prolongada crisis del turismo y el mundo de los viajes, que se avizoraba. Entre sus recetas favoritas se multiplicaron las ideas de las actividades o experiencias que se podrían generar pensando en mercados prioritarios, marcado por el turismo interno y el turismo de cercanías con aprovechamiento de destinos, servicios y experiencias de naturaleza lejos de la masividad.
La nueva normalidad que estamos viviendo en el sector turístico nos enmarcan en nuevos tiempos que apuntan hacia nuevos formatos turísticos en el cual los viajeros buscaran nuevas experiencias (segmentación y diferenciación) enriquecedoras lejos de la masividad y en contacto directo con la naturaleza y las comunidades locales. Estos viajeros formaran seguramente parte de nuevos nichos de mercados altamente especificados o de preferencias.
Los destinos turísticos, a fin de cuentas, necesitaran definitivamente una apuesta permanente a la diversificación de su oferta turística tanto del turismo masivo como del privilegiado turismo alternativo. En otras palabras es el momento oportuno para cambiar la forma de concebir el turismo (o por lo menos como lo venimos viendo), definitivamente.
La sustentabilidad ambiental nos marcará un camino hacia la competitividad y complementariedad entre destinos y prestadores de servicios; esta estrategia es tan necesaria para permanecer vigentes en los negocios y en el mercado, es decir ser elegidos por los clientes (entre tantos oferentes) y por qué ser elegidos por los clientes.
El trade del turismo representados por quienes facilitan la ventas de los destinos turísticos, sumados a los medios especializados y la academia, coinciden que para la refundación del turismo corrían con ciertas ventajas competitivas los destinos de cercanías que en principios sean sanitariamente saludables, que permitan estancias cercanas, prolongadas y con teletrabajo favorecidos por entornos únicos y por sobre todo de naturaleza. Los viajes nacionales predominaran la idea de vacacionar por ser consideradas una forma de viajar más segura, más sostenibles y por sobre todo más fácil, pero definitivamente la prioridad del viajero pasaría por relacionarse de forma segura en destino antes de hacer turismo del tipo tradicional o el que todos estuvimos acostumbrados antes del fenómeno de la pandemia.
En este escenario el turismo rural se presentaba presagiándose como una oferta válida para la refundación del turismo, destinado a un tipo más selecto de turismo interno que compensaría con los viajes de cercanías con salidas cortas y en familia, con un entorno no masificado y con distanciamiento propio por naturaleza.
Definir al turismo rural es un tema complejo y clasificarlo es más complejo aún, máxime cuando en la provincia todavía no contamos con plan estratégico de desarrollo para la actividad, ni la voluntad política para el fomento, desarrollo y promoción para este tipo de turismo. Voluntad que por lo menos busque identificar un horizonte de desarrollo cercano en el espacio y en el tiempo. Pero podríamos decir sin temor a equivocarnos mucho, que en Misiones podríamos encontrar diversificada la oferta del turismo rural en varias tipologías: agro turismo (actividades ligadas a la producción) eco turismo ( actividades a desarrollarse en espacio naturales con figura protección) y espacio con desarrollo de emprendimiento turísticos rurales con formatos cercanos a los movimientos de amenidad turística, entendiendo lógicamente al Turismo rural como toda aquella actividad turística que se realice en espacios diferentes a los espacios urbanos: simplemente por aportar una definición por descarte, lo que no es urbano es rural.
A pesar de tanto presagio y tanto augurio al sector, el agro turismo en la provincia es una verdadera materia pendiente de desarrollo; hoy el sector se encuentra totalmente amesetado en cuanto a su crecimiento y su posicionamiento como actividad en los mercados, con vueltas a viejas prácticas de fines de la época de la convertibilidad y posicionándose cada vez más lejos de los mercados.
En momentos de alta demanda, las estrategias del sector vuelven a reincidir en las búsquedas de los procesos hermenéuticos ya utilizados como herramientas catalizadoras para el desarrollo del sector lejos de pensar en estrategias de posicionamiento o de comercialización de los emprendimientos tanto para aquellos nuevos oferentes o para quienes estoicamente hoy a pesar de todo y de tanto sobreviven y se mantienen como prestadores de servicios del turismo rural desde hace mas de 25 años.
El proyecto “agro turismo en Misiones” nace como experiencia de colaboración e intercambio financiada por la unión Europea, que apuntaba a la formación profesional, la educación y la cooperación cultural (1997 y 98), la unión de las Escuelas de las Familias Agrícolas -UNEFAM- resultó ser la promotora local de este ambicioso proyecto. Los resultados de estas primeras experiencias y según los especialistas, superaron la expectativas; por aquel entonces escribían en sus informes. Los actores locales fueron sensibilizados respecto a la temática del Agro Turismo y crearon en su momento un ambiente favorable para el desarrollo de acciones más ambiciosas.
Es así que el 2004 comienza el primer proyecto cofinanciado con duración de un año, destinado a la promoción del Turismo Rural en Misiones (elaboración de los primeros planes de desarrollo personalizados para los emprendimientos agrícolas involucrados y la activación de canales de promocionales). Finalmente el proyecto también contó con el cofinanciamiento de la Cooperación italiana a través del consorcio de ONGs italiana ISCOS y COSPE entre los años 2008-2011.
Los destinatarios finales directos de esta última cofinanciación resultaron en un total de 114 familias productores de bienes agrícolas. Los objetivos finales de este proyecto y según Viera Schioppeto (delegada de ISCOS para Argentina y Uruguay) se resumían en: 1º “Promover un modelo integrado y sostenible de producción y venta de productos agropecuarios y de servicios para las empresas agrícolas familiares en Misiones. 2º Desarrollo del “agroturismo en Misiones”, los objetivos apuntaban a la producción y venta coordinada de servicios agro-turísticos tradicionales e innovadores por parte de las empresas agrícolas familiares involucradas del proyecto y relacionadas con las EFAS.
Lo cierto es que el proyecto “Agro turismo en Misiones” tuvo vigencia mientras el acompañamiento técnico y la financiación externa estuvo presente (2011), finalmente de esas 114 familias precursoras del proyecto, hoy solo podemos encontrar con intenciones de continuar cerca de un 25% de aquellos históricos emprendedores. Con la desaparición de la financiación fue cayendo paulatinamente los aportes específicos de los técnicos extensionistas y con ello la decepción y el posterior abandono del proyecto. Quedaron de esta manera infinidad de inversiones edilicias ociosas, quedaron almacenados nuevos equipamientos básicos y utensilios sin usar, quedaron para el recuerdo muchísimas horas de capacitación sin aprovechamiento final y la posibilidad lejana e inalcanzable de recibir turistas.
El dato a tener en muy cuenta para no caer nuevamente en los mismos errores radica en conocer la cantidad de visitantes. El proyecto, desde sus inicios y al final del 2011, recibió un total de 85.000 personas que visitaron los emprendimientos agro turísticos incluido las visitas a los Agro-Campings., con picos de 12.000 personas en los meses de verano (German Prat Sic Desarrollo). Este registro de la demanda histórica solo reconoce la poca preferencia del mercado por el producto o técnicamente la falta de un posicionamiento correcto en los mercados emisores de visitantes.
Lo cierto es que el hoy el sector del Agro turismo se encuentra como al principio de la llegada de los europeos y con un gran dilema: definir primeramente su perfil como producto y a partir de ahí formar parte de la refundación de un nuevo proyecto mucho más ambicioso y sustentable, económicamente rentables y más sostenibles en el tiempo, solidarios con la protección del medio ambiente, más responsables con la comunidad local y por sobre todo en la búsqueda de un posicionamiento correcto en el mercado, un producto que no se vende nunca llega a los mercados.

Turismo rural con migración de amenidades
Diferente es la situación de oportunidad y de aprovechamiento de la presente temporada de los establecimientos o emprendimientos hoteleros enmarcado en aéreas rurales, principalmente aquellos localizados en el área prístina del Moconá y su zona de influencia. Estos emprendimientos (lodges, cabañas, refugios, posadas, ecolodges) supieron focalizar y reorientar sus productos al mercado local y de cercanías. Según datos oficiales del municipio de El Soberbio en los primeros 10 días de enero su ocupación promedio rondaba el 75% de plena ocupación, un dato más que interesante a medir por la situación y por el contexto económico y de incertidumbre que vive el turismo.
Si bien son considerados emprendimientos del Turismo Rural, estos establecimientos hoteleros poseen otro ADN Turístico Rural. En su gran mayoría sus propietarios pertenecen a un movimiento que lo podríamos encuadrar dentro del concepto de migración por amenidad, un fenómeno migratorio inverso, de las grandes ciudades a lo rural.
Ocurre aquí que estos propietarios fueron, primero, turistas en este lugar y en este destino, decidiendo un tiempo más tarde regresar ya no para visitarlo si no para constituirse en habitante de la zona y en carácter de un nuevo emprendedor turístico del lugar.
Este modelo de cambio de habitad y de vida se suma a la nueva radicación económica-laboral que corresponde a un nuevo formato de emprendimientos con fuerza económica social proyectada sobre nuevas oportunidades en estas comunidades de naturaleza y de selva misionera, un lugar diferente con calidad ambiental garantizada y protegida por el estado con características culturales ancestrales que garantizan de por sí solo un verdadero polo de atracción para los nuevos emprendedores residentes.
Pero este escenario y con este fenómeno en franco crecimiento de no ser contempladas y atendidas oportunamente por el estado con políticas de protección del destino, puede generar en el territorio una serie de riesgos, para el sector, para las comunidades locales en términos de cambios culturales, medioambientales y paisajísticas o la aparición repentina del juego del negocio de la especulación de las propiedades inmobiliarias o de bienes raíces, situación que precede a desterritorialización de los lugareño (venta de lugares paradisiacos a muy bajos costos o a cambio de terrenos por integrarse como empleado del proyecto o del emprendimiento).

Eco Turismo
El eco Turismo pertenece a otras de las actividades que comprende el turismo Rural, se podría definir como todas aquellas actividades que se puedan realizar en escenarios con protección ambiental. Este es el caso Parque provincial Saltos del Moconá, en la cual las actividades están totalmente protocolizadas por un lado para el beneficio de la conservación y preservación del área y por el otro para dar cumplimientos al distanciamiento social.
Estaríamos casi en condiciones de sostener que de las tres actividades que consideramos corresponden al Turismo Rural en el área de los saltos y la frontera, el Eco Turismo es la actividad que mejor posicionada y con mayor performance se encuentra; ha crecido sostenidamente en estos últimos tiempos en cuanto al número de visitas, ha sumado tiempo de estadía sumándose horas adicionales de estadía destinados a las caminatas y los recorrido internos al parque; los paseos náuticos se cumplieron en tiempo y forma respetando los protocolo, y por sobre todo se han cumplimentado con los protocolos de distanciamiento social.
Según datos oficiales del municipio, el Parque ha recibido la vista de 10.000 personas hasta el 20/01, con un promedio de visitantes de 500 personas por día.
Está claro que acá el Estado, a través de sus organismos de aplicación intervinientes en el área (Ministerio de Ecología, Ministerio de Turismo y Subsecretaría de Gestión Estratégica) ejercen su rol indelegable de contralor y garantía de protección de los bienes públicos marcando una agenda de gestión de crecimiento y desarrollo del parque.

(#) Magister en Turismo.