La convocatoria a elecciones provinciales para el 6 de junio puso a los partidos y frentes en el armado de listas. Mientras la Renovación es libre en la postulación de candidatos, los partidos y frentes nacionales deben articular las roscas con las candidaturas nacionales. La tensión entre las nuevas generaciones y los históricos no es nueva en las negociaciones. Sin embargo, en JxC y antes en la UCR no encuentran argumentos en contra de la reelección de Luis Pastori que supo ganarse un espacio protagónico en su bloque.

Viernes 12 de febrero de 2021. La convocatoria oficial a celebrar las elecciones provinciales el 6 de junio tiene ocupado a los partidos y frentes en el armado de las listas.
Como nadie duda de que los comicios legislativos se realizarán en la misma fecha en los municipios, las negociaciones por las candidaturas, inexorablemente establecen vasos comunicantes entre las postulaciones a la Cámara de Representantes y para los Concejos Deliberantes. La ley de lemas que rige en el orden municipal se convierte en una cadena de trasmisión que, por un lado, fortalece las identidades partidarias posicionando referentes locales y al mismo tiempo, por más que parezca contradictorio, se abre como espacio de participación a los ciudadanos independientes.
La decisión del Gobernador de convocar a elecciones provinciales en una fecha diferente a las nacionales no sorprendió a nadie, como lo admitió Alfredo Schiavoni del PRO, por la sencilla razón de que el llamado al pronunciamiento popular no se vea contaminado por las disputas del orden nacional. La intención es poner en juego en forma transparente el modelo de provincia y el grado de autonomía política con respecto a los mandatos de los partidos y la Administración nacional. Es la esencia constitutiva del Frente Renovador de la Concordia. Precisamente esta prescindencia de los armados nacionales establece una diferenciación con los partidos y frentes que tienen representaciones institucionales. En pocas palabras la lista de candidatos de la Renovación en la provincia responde a una estrategia puramente misionerista, autonomía que no tienen los adversarios políticos. Tanto al interior del Frente de Todos como de Juntos por el Cambio, la nominación de las candidaturas provinciales, en la toma de decisiones no puede prescindir de la definición de las listas al Congreso de la Nación.
Esta lógica explica una de las razones del fracaso de un grupo del Comité Central Provincial del ucerreísmo que intentó empezar el armado convocando a elecciones internas para dirimir sólo las candidaturas a diputados provinciales. El presidente, Ricardo Andersen, y el concejal Martín Arjol, que impulsaron la movida quedaron así debilitados en función de las negociaciones que ya empezaron. Hoy en Facebook, el dirigente Mario Pegoraro -que fue diputado entre 2013 y 2017-, ironizó sobre el método de las negociaciones. Se pregunta “¿Cómo definirá la UCR quienes serán sus diputados”? Y abre interrogantes que retóricamente encierran una denuncia: “por mérito, por trabajo, por logros para la gente, O por roscas políticas. Adivinen”.
Sin dudas que el armado se sustenta en “roscas”. Pero desde el famoso discurso de Emilio Monzó, cuando en diciembre de 2018 fue reelecto como presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, la “rosca” política fue reivindicada. “En la rosca –dijo- se genera la confianza para los acuerdos, para las leyes, para sacar un país adelante. Y esto no se hace de manera virtual, no se hace por las redes, sino de manera personal”.

La Nación contamina las elecciones provinciales
En una palabra, no puede haber consenso si previamente no hubo rosca. Era inevitable que la convocatoria de Andersen y Arjol terminara fracasando. Precisamente por falta de rosca.
En JxC está en juego una banca en la Cámara de Diputados de la Nación. Las tensiones al interior del PRO entre halcones y moderados, y la relación del PRO con la UCR son temas a resolver antes de nominar las candidaturas provinciales. Desde hace meses el ucerreísmo viene tratando de diferenciarse del PRO. Ayer, el gobernador Gerardo Morales reforzó la presión de la UCR, para imponer en 2023 el candidato a Presidente. Se saben se postularon ya Alfredo Cornejo y Martín Lousteau. El gobernador de Jujuy fue contundente: “Macri no es el líder de la UCR” y afirmó que “si queremos volver a gobernar en el 2023 tenemos que plantar un Juntos por el Cambio serio; el radicalismo no va a ser furgón de cola de nada, va a tener candidato a Presidente, va a disputar todos los espacio en Juntos por el Cambio, no vamos a dejar que el PRO nos camine el patio trasero del partido”.
Macri, Larreta, Cornejo, Lousteau si aspiran a 2023, es evidente que ya empezaron las roscas. Y los espacios en el Congreso son parte de las disputas, que no esperan dos años sino que ya pelean por las bancas, también, por supuesto, la que pone en juego JxC en las elecciones de octubre.
Lousteau, que tiene de armador al Coti Nosiglia, puede aspirar a que el candidato por Misiones sea el Pepe Pianesi. Para una eventual candidatura de Cornejo, nada mejor que la continuidad de Luis Pastori en el cargo. Macri eventualmente, si puede elegir no dudaría en respaldar la postulación de Ramón o Pedro Puerta. En tanto Larreta se supone delegaría la designación en los Schiavoni que ya posicionaron a Martín Goerling para encabezar la lista de candidatos de JxC. Y a estos se suman los sin patrocinio nacional como Gustavo González.

El recambio y la reelección
Si la ecuación planteada aquí funciona, es evidente que en los partidos y frentes alineados con jefes nacionales deberán cerrar en la misma mesa de negociaciones y en el mismo momento todas las candidaturas.
Más allá de los nombres y esta coyuntura, una de las tensiones que siempre enfrentan los consensos se da entre los beneficios de los recambios o las relecciones. Nunca es claro, se reclama muchas veces caras nuevas y al mismo tiempo se condena a los desconocidos.
No obstante, Héctor Falsone, que preside la Convención de la UCR de Misiones, la tiene clara. En una entrevista con nuestros cronistas sostuvo que “la intención de nuestra generación dirigencial es disputar todos los espacios, aunque no descartamos consensos; hay dirigentes históricos a los que hemos enfrentado y nos impusimos; nosotros somos una camada que desea ocupar cargos, pero que también desea trabajar en conjunto con los denominados dirigentes históricos de no ser posible no tenemos inconvenientes en enfrentarlos”.
Introduce como significante la cuestión generacional, “la camada”. No es nada novedoso. Los “históricos” de hoy fueron la nueva generación en su momento y hubo generaciones frustradas, generaciones diezmadas y generaciones decepcionadas. A principios de siglo XX ya hubo orgas internas que se llamaron “Nueva Generación”. Encierra un concepto negativo de las reelecciones a las que asocian a la dominación política y al centralismo en la toma de decisiones.
El espejo del primer mundo devuelve sin embargo otra imagen. Joe Biden estuvo 40 años en el Congreso y 8 años como Vicepresidente antes de ser consagrado presidente de los Estados Unidos. Bernie Sanders que lo corre por izquierda en el partido Demócrata cumple 30 años en el Capitolio. Angela Merkel cumple 16 años como canciller de Alemania y presidió la Unión Demócrata Cristiana 18 años. Franklin Delano Roosevelt ejerció durante cuatro mandatos y recién después de su muerte en el 1947 la coalición conservadora, por enmienda, limitó la reelección del presidente.
Estos ejemplos de por sí son argumentos en contra de la reelección como mito populista. Politólogos como Giovanni Sartori plantean que negar la reelección es negar la recompensa de una buena gestión e interpreta que la reelección inmediata opera como un factor que consolida la democracia. Sostiene que la reelección crea una relación más directa entre los representantes y los electores a la vez que genera incentivos para una gestión comprometida con el mandato popular.
Es en este contexto en que al interior de JxC debe considerarse al menos la posibilidad de postular al diputado Luis Pastori para su reelección. Haciendo un rápido repaso de las actuaciones de los representantes de Misiones en la Cámara de Diputados de la Nación, desde 1983, no es arriesgado sostener que ninguno como Pastori supo conquistar un espacio de protagonismo en la toma de decisiones de su bloque. Hacer de miembro informante junto al presidente de la Comisión de presupuesto lo puso en estos cuatro últimos años en el centro de la escena.
Ese espacio ganado por Pastori no se trasfiere. La posibilidad de perderlo es un desafío para la UCR primero y la alianza JxC después.
Las nuevas generaciones o nuevas camadas pueden instalar el interrogante de para qué le sirvió a Misiones ese protagonismo, pero no es la pregunta que se hace la partidocracia.

EV – Misiones Plural.