La Justicia brasileña anuló las sentencias admitiendo que los juicios fueron amañados. Los abogados de Lula celebraron la decisión que “se apega a todo lo que hemos dicho durante más de cinco años en estas demandas”, dijeron. Líderes de izquierda de todo el mundo celebraron la anulación que le permite a Lula recuperar sus derechos políticos.

Martes 9 de marzo de 2021 (AP y Misiones Plural). Un juez del máximo tribunal de Brasil anuló este lunes todas las condenas en contra del expresidente Luiz Inácio “Lula” da Silva, lo que le permitiría postularse a la presidencia en las elecciones del próximo año.
La decisión también dejó al descubierto las divisiones políticas del país. Los izquierdistas celebraron el retorno del líder de 75 años al ámbito político, y los conservadores señalaron que los fallos equivalen a impunidad.
Otros vieron la decisión, basada en argumentos procesales, como un intento por preservar una extensa pero criticada investigación de corrupción que derivó en múltiples condenas a poderosos empresarios y políticos, pero que también fue señalada de irregularidades.
El Comité Internacional de Solidaridad en Defensa de Lula y la Democracia en Brasil, también conocido como Movimiento Lula Libre (Lula livre, en portugués), abogó por la liberación primero en prisión y después sobre las condenas. Este movimiento político y social está compuesto por varias entidades brasileñas y líderes sindicales de más de 50 países.

“Curitiba no tenía jurisdicción para el juicio”
La decisión del juez Luiz Edson Fachin del Supremo Tribunal Federal no sacó conclusiones sobre la extensa investigación Lavajato, enfocada en la paraestatal petrolera Petrobras y de donde surgieron las pesquisas contra Lula. En su lugar, el magistrado señaló que la corte federal de la ciudad de Curitiba, en el sur del país, que sentenció a Lula en dos ocasiones por corrupción y lavado de dinero, no tenía la jurisdicción para enjuiciar al exmandatario.
Fachin dijo que los casos serán enviados a un tribunal federal del Distrito Federal de Brasil, donde podrán empezar de nuevo.
Pero Deltan Dallagnol, quien procesó a Lula como jefe del grupo de trabajo de Lavajato, dijo en Twitter que el fallo podría poner fin a todo el caso en contra del expresidente debido a que habría prescrito. Lula aún enfrenta otros procesos en Brasil, pero esos están lejos de una decisión final.
Los abogados de Lula emitieron un comunicado en el que celebraron la decisión, diciendo que “se apega a todo lo que hemos dicho durante más de cinco años en estas demandas”.
Pero la prensa brasileña reportó que el fiscal general del país, Augusto Aras, aliado del presidente conservador Jair Bolsonaro, se prepara para apelar el fallo.
Lula ha sido una figura dominante en la política brasileña durante varias décadas, primero como organizador del sindicato nacional de trabajadores metalúrgicos, que lo lanzó en varios intentos fallidos a la presidencia, y posteriormente como un carismático mandatario cuya popularidad aumentó durante su gobierno entre 2003 y 2010 gracias a cuantiosas ayudas gubernamentales a los pobres y las inversiones en infraestructura durante el boom de materias primas en el país.
Dejó la presidencia con un índice de popularidad superior al 80%, y el expresidente estadounidense Barack Obama se refirió a él como el político más popular del planeta. Sin embargo, en los últimos años la fortuna dejó de sonreirle conforme la economía brasileña se estancaba y aumentaban los escándalos de corrupción en torno al exmandatario y su círculo de allegados.
Se vio obligado a abandonar su postulación electoral de 2018 debido a la primera de sus dos condenas penales, en julio de 2017.
Maurício Santoro, profesor de ciencias políticas en la Universidad del Estado de Río de Janeiro, dijo en entrevista telefónica que la medida le dará un impulso a Lula y al Partido de los Trabajadores, que se ha visto afectado por investigaciones de corrupción. Sin embargo, el analista cuestionó si Lula generará ímpetu suficiente para postularse nuevamente a la presidencia, considerando que aún hay muchos en contra de él y del partido.
“En los últimos meses hemos visto un repunte en la popularidad de Lula. Eso se debe a la pandemia y al desastre humanitario que estamos atravesando. Cuando se suma todo eso, tenemos un ambiente político actual en Brasil que es un poco más empático que hace tres años”, dijo Santoro. “Pero pienso que hay un límite de qué tan lejos puede llegar ese movimiento”.
Después de darse a conocer la noticia del fallo, residentes de algunas ciudades salieron a sus ventanas a gritar: “¡Lula libre!” o a reproducir los temas musicales de sus campañas presidenciales. También hubo consignas de “¡Fuera Bolsonaro!” que han aparecido ocasionalmente desde que la pandemia de COVID-19 llegó al país hace un año.
Lula fue sentenciado a 12 años y 7 meses de prisión por supuestamente recibir un apartamento con valor de un millón de dólares como soborno de parte de la compañía constructora OAS. Lula ha negado ser propietario del inmueble.
Otra condena giró en torno a la supuesta propiedad de un rancho en Atibaia, a las afueras de Sao Paulo.
Fue encarcelado en abril de 2018 mientras encabezaba los sondeos rumbo a los comicios presidenciales a celebrarse en pocos meses.

La condena de Lula benefició a Bolsonaro
Con Lula fuera del panorama, el legislador conservador Bolsonaro ganó fácilmente la contienda. Lula fue excarcelado en noviembre de 2019 tras una decisión del máximo tribunal del país de que una persona únicamente puede ser encarcelada una vez que haya agotado todos sus recursos legales.
La decisión también afecta la reputación del exjuez Sergio Moro, quien sentenció a Lula en el primer caso, participó en el segundo y dejó el cargo para convertirse en ministro de Justicia durante el gobierno de Bolsonaro. Moro renunció en abril del año pasado luego de una diferencia de opiniones con el presidente.
El equipo legal de Lula quería que el máximo tribunal considerara que Moro se comportó con parcialidad después de que la revista The Intercept publicó una serie de mensajes filtrados en los que se mostraba una aparente coordinación entre el entonces juez y los fiscales de Lavajato para encarcelar al exmandatario.
Al eludir dichas mociones, la decisión de Fachin preserva otras condenas relacionadas con Lavajato, de acuerdo con Paulo Calmon, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Brasilia.
Si el Supremo Tribunal Federal hubiera determinado que Moro no fue imparcial, altos ejecutivos y demás sentenciados a prisión como parte de la investigación podrían haber actuado para que les anularan sus casos.
“Lo que sucedió aquí fue una transferencia de jurisdicción”, subrayó Calmon.

Celebración mundial

¡Lula libre!, la consigna internacional.

Después que se conoció la anulación de las condenas contra Lula da Silva, que le restituyó sus derechos políticos, líderes progresistas de todo el mundo celebraron la situación, entre ellos, Alberto Fernández, Evo Morales, Rafael Correa, Andrés Arauz, José Mujica, Ernesto Samper, Pablo Iglesias y Jean-Luc Mélenchon.
Evo Morales, presidente de Bolivia entre 2006 y 2019, escribió en su cuenta de Twitter: «Al fin se hizo justicia con el hermano Lula, víctima de una sañuda persecución y lawfare de la derecha con fines políticos. El Tribunal Supremo de Brasil anuló las condenas que pesaban contra él y con ello le devolvió derechos políticos. Gran alegría en la patria grande».
Andrés Arauz, presidente de Ecuador, felicitó «al pueblo del Brasil por su perseverancia y lucha», y aseguró que «soplan nuevos vientos en nuestra América, ojalá la voluntad del pueblo sea respetada, lejos de la influencia del lawfare». Rafael Correa, mandatario de ese país entre 2007 y 2017, afirmó que «pronto le tocará el turno al Ecuador», en referencia a que anularán las causas judiciales que lo involucran.
José Mujica, presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, señaló que le manda un abrazo «al viejo amigo» y expresó en el medio Montevideo Portal: «Nunca tuvimos dudas con respecto a Lula. Tiene una vida comprometida con su lucha y naturalmente utilizaron las maniobras que pudieron levantar en la Justicia para sacarlo de la contienda electoral: fue un recurso politiquero e infame. Esta decisión empieza a colocar las cosas en su sitio, aunque las consecuencias están laudadas».
Ernesto Samper, presidente de Colombia en 1994 y 1998 y exsecretario general de UNASUR, escribió en Twitter: «La anulación de las causas pendientes contra el expresidente Lula cierra un vergonzoso capítulo de politización de la justicia (lawfare) en Brasil que se replica en otros países de la región contra otros dirigentes progresistas».
También hubo algunos mensajes de dirigentes políticos europeos. Pablo Iglesias, vicepresidente segundo de España, expresó: «El lawfare contra Lula para evitar que fuera candidato y abrir el camino a la ultraderecha ejemplifica el nuevo modus operandi de los grandes poderes. Al final ha quedado en nada, pero hoy manda Bolsonaro en Brasil. Ahora a ganar, Lula».
Jean-Luc Mélenchon, excandidato presidencial y diputado en Francia, manifestó: «Después de cinco años de persecución, todas las demandas contra Lula da Silva se cancelan. Lula es libre. El ‘juez’ Moro y su pandilla repudiados. El poder judicial brasileño se niega a hacer el trabajo político sucio». La Fundación Internacional de Derechos Humanos, por último, celebró la noticia y aseguró que el expresidente de Brasil fue «acusado falsamente de corrupción».