Solo en este año (dos meses y unos días) 55 mujeres fueron asesinadas en el marco de un femicidio, lo que arroja un promedio friolero de una muerte cada 29 horas. La multitudinaria marcha del 8M –en todo el país y en Posadas- reclamó por la violencia machista y la ausencia real del Estado.

Texto y fotos: Patricia López Espínola.

Martes 9 de marzo de 2021. Con el grito en las gargantas de “¡Paramos hoy y no dejaremos de parar hasta que paren de matarnos! ¡Ni Una Menos!”, se realizó este 8 de marzo en Misiones y en todo el país, una multitudinaria marcha en el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras. Fue la primera después de la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, a través de la Ley 27.610 sancionada el 30 de diciembre del 2020.
En Posadas no importó el calor sofocante ni el riesgo que impone la pandemia -aunque se trató de tener todos los cuidados posibles- para cientos de mujeres y disidencias que se concentraron en el mástil de las avenidas Mitre y Uruguay, y recorrieron las calles del centro hacia la plaza 9 de Julio, donde se realizó el acto central con carteles, pancartas, cantos y aplausos reclamando la reivindicación de sus derechos.
Detrás de la bandera de largada donde se leía: “Contra el capitalismo y el patriarcado: Mujeres y Disidencias Paramos!”, las misioneras y disidencias exigen la necesidad de políticas específicas y mayores recursos económicos para su abordaje, además de capacitación para quienes se desempeñan en la cadena de asistencia a las víctimas, una reforma judicial feminista y la participación de la sociedad, ya que la violencia de género y el machismo son cuestiones que nos involucran a todos y todas.

Un femicidio cada 29 horas

A medida que avanzaba la enorme columna del Quinto Paro del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, con paradas frente al Ministerio de Salud Pública, a Canal 12 y a la Comisaría de la Mujer- se escuchaban los nombres de las víctimas que esperan justicia.
Este lunes el Observatorio “Ahora Que Sí Nos Ven”, presentó una actualización al 7 de marzo de las cifras de femicidios en el país en lo que va de 2021: son 55 las mujeres asesinadas desde que comenzó este año (dos meses y unos días) con un promedio de un femicidio cada 29 horas.
Además, continúa el incremento de casos y denuncias por violencia de género, sobre todo, durante la pandemia, mientras las mujeres, organizadas, reclaman que se declare la Emergencia contra la Violencia de Género en todo el país.

“Paramos para defender leyes que conquistamos”

Una vez que la columna ingresó a la plaza 9 de Julio, leyeron el Documento del Paro Internacional de Mujeres y Disidencias, consensuado por la Coordinadora de Trabajadorxs, Trans, Transexuales, Travestis, Lesbianas, Bisexuales, No Binaries y Queers, y luego hubo actividades artísticas con el grupo Paranaguá Percusión, La Colectiva La Mora (integrada por Karina, Florencia y Liliana) y Actrices Argentinas, entre otres.
En la lectura se unieron las voces de Natalia López (CES), Gladis Sandoval (ATE), Lorena Britez (Mujeres Valientes/ Movimiento Evita), Bettina Páez (UTEM), Alicia Rivas (ATE), Mónica (CTA), Sandra Terribile (Micaela García), Guadalupe (MP La Dignidad), Raquel Osorio (Isadora), Jaquelina Vera (CCC), Karina Rodríguez (PSOL), Abril Sánchez (MUE) y Rebeca Barberán (FJC/PC), entre otras, para leer el Documento del Paro Internacional de Mujeres y Disidencias.
“Paramos porque nuestras vidas, trabajos y cuidados valen. Como cada 8 de marzo, en el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras reivindicamos esta jornada de lucha por los derechos que nos siguen negando y las desigualdades que nos condenan a las formas más cruentas de violencia. Paramos para defender y que se cumplan las leyes que conquistamos. El aborto es Ley gracias a nuestras luchas; y queremos que ese derecho sea garantizado real y concretamente por el Estado”, señalaron.

“Al patriarcado le sentó bien la pandemia”

Las mujeres destacaron que volvieron a parar tras un año de pandemia en que “al capitalismo patriarcal le sentó bien; pero a nosotras no. Todo se nos volvió más turbio, precario, riesgoso, asfixiante y mortal, porque el aislamiento significa más violencia, sufrimiento y muerte. Nos vimos obligadas a permanecer en nuestras casas donde para muchas ahí anida el femicida; porque nuestra jornada laboral no conoce descanso y el cuidado
-privatizado más que nunca por la pandemia- nos agobia y extenúa. En nuestras casas las violencias laborales del capitalismo patriarcal tuvieron nuevas formas”.
En pandemia para la mayoría de las mujeres y disidencias se multiplicaron las tareas, a medida que se borraban los límites entre trabajo doméstico y público.
“El trabajo online se metió en nuestras casas, tuvimos que aprender a marcha forzada usos laborales de las redes, y hacer de maestras para nuestras hijas e hijos. Muchas extendimos la tarea en el barrio para que se pudiera comer, y aún en medio de la cuarentena nos vimos obligadas a salir la calle para reclamar por el agua y la luz que nos cortaron y por la comida escasa; mientras escuchábamos los récords de enfermos, de contagios y muertos junto a recomendaciones para cuidarnos fuera del alcance de tantas de nosotras: sin casas ventiladas, sin aire puro, sin agua potable, sin jabón, sin alcohol, remedios, ni atención médica. Todas tuvimos que reinventarnos otra vez para sostener nuestra vida, la de propios y ajenos”, enfatizaron.

Reclaman inclusión laboral trans y travestis en Misiones

Las organizaciones feministas y disidentes remarcaron que también pararon porque al no cumplirse el cupo laboral trans, muchas en pandemia se vieron obligadas a estar en las calles para prostituirse, como única posibilidad para sobrevivir. En Misiones siguen reclamando por Inclusión Laboral para Trans y Travestis.
“Paramos porque las trabajadoras esenciales son descuidadas por el Estado, y deben enfrentar el rostro más peligroso de la pandemia y en condiciones de riesgo. Se despidió a enfermeras y trabajadores de la salud, en su mayoría mujeres sostén de sus hogares. Las mujeres y disidencias que trabajamos en áreas esenciales y de cuidado, durante la pandemia estamos expuestas a contagios en condiciones laborales precarias y con salarios indignos”, aseguran.
“Paramos para visibilizar el trabajo de nuestras compañeras de la Economía Popular, las que están haciendo el máximo esfuerzo para garantizar la alimentación, la asistencia, el acompañamiento de grandes sectores de nuestra población excluida. Sector al que el Estado llega también haciendo uso de nuestros cuerpos y trabajos precarizados. Muchas de las políticas que promociona el Estado están garantizadas por cooperativas de trabajadoras, y seguimos cargando sobre nuestros hombros tareas esenciales que no están reconocidas como trabajo y menos remunerados como tal”.

“Seguimos parando para que dejen de matarnos”
Los femicidios se incrementaron durante esta pandemia. En el 2021 ya hay más femicidios que días del calendario. Las mujeres sufrieron más violencia en cuarentena debido al encierro con su agresor y a políticas que hacen recaer sobre ella la responsabilidad de su protección.
“Paramos porque el Estado obliga ahora a docentes y trabajadores de educación, en su mayoría mujeres, a retornar a las escuelas, sin condiciones de bioseguridad; sin lugares seguros para dejar a sus hijos e hijas, mientras madres y padres vuelven a sus lugares de trabajo; sin el personal necesario para mantener la higiene de las escuelas, sin elementos de protección que deben ser provistos por los maestros y los alumnos sin estar vacunados”, lamentaron.

“La corporación judicial hostiga a mujeres pobres”
El documento asevera que el Poder Judicial “revictimiza a las víctimas, persigue y hostiga a los sectores más empobrecidos y vulnerados de nuestra población. Una corporación judicial que se ensaña con las mujeres, nos criminaliza, persigue, juzga y encarcela porque no cumplimos los roles estereotipados de cuidado a cualquier costo, en cualquier contexto.
Las causas de María Ovando, Cristina Vázquez, Cecilia Rojas, Victoria Aguirre, Miriam Bogado, y muchas otras, son el ejemplo de cómo opera la corporación judicial, de cómo el Estado que no garantiza derechos básicos a las mujeres y sus hijes, se erige en el juzgador impune y solo busca castigar, disciplinar”.
Exigen la absolución definitiva de María Ovando, Victoria Aguirre, Miriam Bogado, y la libertad de todas las mujeres encarceladas de manera arbitraria, injusta e ilegal.
“Exigimos justicia para Cristina Vázquez, Cecilia Rojas y todas las mujeres condenadas en causas armadas por policías y la corporación judicial. Paramos en contra de leyes que no se cumplen, funcionarios que no atienden nuestros reclamos de justicia, empleados que ignoran las denuncias, y un Estado que protege la violencia institucional de sus fuerzas de seguridad, y brinda impunidad a las violencias de género en manos de policías”.

“Crímenes de Estado infanticida y femicida”
En el documento se asegura que todo derecho es letra muerta y el femicidio es un crimen de Estado. Así quedó demostrado con el asesinato en Paraguay de las niñas argentinas de 11 años Lilian Mariana y María Carmen Villalba, secuestradas y ejecutadas por fuerzas militares y cuya muerte fue celebrada por las más altas autoridades paraguayas. Lo demuestra también la desaparición de su prima, la adolescente Carmen Elizabeth Oviedo Villalba y el encarcelamiento de Laura Villalba Ayala, madre de María Carmen, acusada de haberlas descuidado. Todas ellas residían en Misiones hacía más de 10 años, sin embargo ninguna autoridad de la provincia haya repudiado o reclamado a las autoridades del Paraguay, guardando un ominoso silencio ante estos crímenes de un Estado infanticida y femicida”, manifestaron el documento.
Las mujeres y disidencias pararon porque la Interrupción Voluntaria del Embarazo, no se puede implementar en su totalidad en muchas provincias, entre ellas en Misiones, con “marcada influencia de iglesias cristianas y de ideologías conservadoras con apoyo y complicidad de Gobiernos provinciales antiderechos que obstaculizan el acceso al aborto legal, libre, seguro y gratuito; lo que provoca que clínicas enteras se declaran ‘objetoras de conciencia’, y no cumplan con la ley”, expresaron las mujeres que leyeron el Documento 8M.