De las imágenes de las protestas de 2019 y el “Chile despertó” hasta hoy, el país trasandino construyó las bases para dejar atrás la Constitución de Pinochet. Tres constituyentes cuentan cómo se construyó la victoria y cómo imaginan un futuro plurinacional, intercultural y feminista.

Lunes 24 de mayo de 2021 (Arlen Buchara y Natalia Arenas para Cosecha Roja). Después de votar en Iquique, la capital de Tarapacá en el norte chileno, Alejandra Flores Carlos dedicó todo el sábado a convocar a las personas para que participaran de la elección. La concurrencia venía floja, con bastantes menos votantes que en el plebiscito de 2020, aquel que le dijo sí a la reforma constituyente.
“Si no hay votos, corremos el riesgo de que gane la lista de la derecha”, pensó Alejandra.
Los esfuerzos por convocar no resultaban. El domingo amaneció triste para los Independientes de Tarapacá, la primera lista de la región en cumplir con los requisitos para presentarse como candidata a redactar la nueva Constitución. Las caras de tristeza fueron cambiando cuando la tendencia empezó a favorecerles. Y pasaron de la sorpresa a la alegría cuando vieron que las listas por fuera de los partidos tradicionales e impulsadas por la ciudadanía iban ganando votos.
La región de Tarapacá obtuvo tres cupos, que ocuparán dos varones y una mujer: Alejandra Flores Carlos.


El 25 de octubre de 2019 una imagen recorrió el mundo. En medio de las protestas en Chile contra el aumento del boleto estudiantil un joven descamisado se alzaba en la punta de la estatua de un héroe militar y ondeaba la bandera mapuche. A su alrededor había humo, miles de personas, banderas y colores naranja fuego. La foto, tomada por una actriz con su celular, llevó a comparar las movilizaciones en el país trasandino con la toma de la Bastilla y con el fin de la monarquía en Francia. Junto con la imagen, la frase “Chile despertó” se volvió hashtag y consigna. Es que la pelea por el boleto estudiantil era sólo el puntapié del cuestionamiento a todo el modelo económico y político chileno. Y, en particular, a la Constitución heredada del dictador Augusto Pinochet.
Dos años y siete meses más tarde y con una pandemia de por medio, en Chile no hay guillotinas pero sí la intención de cambiarlo todo. El despertar chileno se cristalizó este fin de semana en las elecciones de quienes estarán a cargo de redactar una nueva Constitución, después del plebiscito de octubre de 2020 donde se ratificó en las urnas el proceso constituyente.
Los resultados muestran una derrota del oficialismo encarnado por el presidente Sebastián Piñera y un triunfo de los sectores independientes y de la oposición. Será la primera constitución del mundo redactada por una Convención Constituyente con paridad de género y con representación de las naciones de los pueblos originarios.


“En octubre de 2020, el 80 por ciento dijo que quería una participación ciudadana. Y eso se reflejó en esta votación: las personas ratificaron que no querían personas de partidos políticos dentro del proceso constituyente”, dice Alejandra Flores Carlos a Cosecha Roja, un día después del triunfo.
La constituyente electa por el distrito 2 tiene 59 años, es profesora de Castellano y pertenece al pueblo Aymara. Es activista ecofeminista y de derechos humanos. Integra la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI) y la Mesa Social de Salud. Es la primera vez que forma parte de una lista.
Si bien se reconoce Aymara, no es una dirigenta de los Pueblos Originarios, por lo que consideró que no debe ocupar el cupo indígena. Pero está convencida de que va a sumar fuerza para ellos. “Es importante acompañar a mis hermanos y hermanas aymara porque van a necesitar fuerza para impulsar demandas que permitan que Chile sea un Estado plurinacional e intercultural”.
“Los Pueblos originarios ni siquiera estamos reconocidos en la actual Constitución. Esta es la primera vez que se abre a la participación ciudadana e incorpora a los pueblos indígenas”, dice Alejandra, y considera “histórico” que participen de este proceso de elaboración de la nueva Constitución.
La misma oportunidad ve para los movimientos feministas. “Los partidos políticos nos habían dejado afuera. Y logramos paridad dentro del proceso constituyente. Ahora queremos que eso también se refleje en la Constitución y que tengamos voz en todos los espacios de decisión del país”.
Como representante independiente de la ciudadanía, Alejandra está feliz de ver que entre lxs 155 constituyentes hay muchas personas que pertenecen a movimientos sociales: “Esto es muy relevante para lograr cambios reales”.


Las cifras oficiales del Servicio Electoral muestran que la participación en las elecciones de este fin de semana fue de un 42,5 por ciento de los casi 15 millones de electores que tiene Chile, en un sistema de voto voluntario. Fue un poco menos que en el plebiscito de 2020, cuando llegó al 50 por ciento.
Este domingo los sectores independientes lograron casi un tercio de los puestos, con 48 escaños. Los partidos políticos tradicionales tuvieron un resultado muy inferior al que esperaban. La oposición (Apruebo Dignidad, con 28 escaños, y Lista del Apruebo, con 25) junto con los independientes superaron los dos tercios de los 155 lugares que habrá en la Convención. El oficialismo que representa Piñera tuvo apenas 37 escaños y quedó muy lejos del tercio necesario para vetar artículos de la nueva Constitución.
La Convención Constituyente tendrá 17 cupos reservados para los pueblos originarios. Francisca Linconao fue la mapuche más votada. En 2009 fue la primera mujer mapuche en ganar un juicio con aplicación del Convenio 169 de la OIT para proteger su rewe.
Además de la representación paritaria de mujeres y varones, hubo 6 candidatxs LGBTQI+ electxs en los comicios de este domingo, con una representación del 3,9 por ciento de los escaños: cuatro varones gays, una lesbiana y una persona pansexual.


¿Qué significa para las lesbianas feministas tener una representante constituyente? Se hace un silencio del otro lado del teléfono. Jeniffer Mella, la lesbiana activista feminista que acaba de ser electa, se sorprende. “Nadie me ha preguntado esto en Chile”, responde.
“Es que nuestro país todavía tiene tanto de conservador. Nosotras hemos visto todos los cambios en Latinoamérica. Nos sentíamos casi en la colonia, pensando cuándo íbamos a tener representantes que fueran a poner ahí la igualdad, la visibilidad, el respeto”, agrega. “Hoy nos ganamos ese espacio. Y justo hoy, en este día tan especial, le decimos no a la lesbofobia y celebramos este triunfo”, dice y recuerda la efeméride del Día Internacional de la Lucha contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género.
Abogada, feminista, campesina y activista lésbica. Así se define en su Twitter la candidata independiente que se ganó un lugar por la región de Coquimbo.
El domingo se levantó temprano y fue a votar. Tenía un pálpito: “Los ganadores y ganadoras votamos el domingo”.
Cuando llegó al colegio Raúl Silva Henriquez de la localidad rural de Ovalle, se asustó por la baja participación. Después entendió que, más que falta de ganas de votar, era una cuestión de transporte, que el Gobierno y los empresarios se encargaron de retrasar.

“Me siento profundamente responsable”, dice a Cosecha Roja. “Creo que despues de 18 años de activismo lésbico feminista puedo decir que vamos a estar en la historia y vamos a jugar un rol preponderante”.
Jeniffer espera que las demandas del colectivo al que representa queden asentadas desde el preámbulo de la nueva Constitución: “Nos gustaría que hubiera una cláusula donde haya un reconocimiento al valor de la vida sin violencia, una proscripción sobre las conductas de homofobia y un respeto a la diversidad e inclusión”, dice.
“Queremos garantías constitucionales, derechos para nosotros y nosotras. Y que en cada garantía y cada derecho se tomen en cuenta las interseccionalidades”, agrega.
Y también quiere que la inclusión sea efectiva. “Toda la representación que existe en la sociedad tiene que estar garantizada en los distintos espacios públicos y privados. Esa es la manera de poner en valor la diversidad que decimos respetar. Sino, será solo una declaración formal”.


En las elecciones del domingo, Chile votó también gobernadores, alcaldes y concejales. Y los resultados muestran otra derrota de la derecha y del modelo neoliberal del que el país fue bandera, con triunfos de la izquierda en ciudades clave como Santiago, Valparaíso y Viña del Mar.
Desde el Distrito 11, históricamente llamado “el bastión de la derecha”, Constanza Schonhaut levanta el puño. Tiene en la muñeca un pañuelo verde. Es abogada y pertenece a la Corporación Humanas, una de las 15 organizaciones feministas que forman parte de la Mesa de Acción por el Aborto en Chile. Integró Apruebo Dignidad, la lista que conformaron en coalición el Frente Amplio, Chile Digno, Igualdad y otras tantas organizaciones sociales e independientes. Este domingo, Constanza fue elegida como una de las mujeres que redactará la nueva Carta Magna. Algo que para ella fue una sorpresa.
“Durante los últimos meses el relato que se venía construyendo desde los medios hegemónicos y desde la opinología nacional era un discurso de que el Frente Amplio y la centro izquierda en general estábamos muertos, que no estábamos leyendo la realidad política, que no teníamos chances de nada”, dice a Cosecha Roja.
Ante los resultados electorales, reflexiona: “Qué impactante el poder que tienen de hacer creer análisis que no tienen que ver con la realidad”.
Después de la sorpresa, la otra sensación es la esperanza. “Fuimos viendo cómo fuimos ganando municipios históricos de la derecha y la cantidad de feministas electas”, dice.
“En 2019 Chile despertó de verdad. Y ayer expresó que se necesitan ideas y gente nueva, que hay que darle voz a las mayorías que hace 40 años no la tienen”.
Para ella, “el gran fracaso estuvo dado en las dos grandes coaliciones que gobernaron durante los últimos 30 años: la derecha y la concertación. El gran triunfo estuvo en los partidos nuevos y las organizaciones sociales”. Estos últimos, tienen un punto en común: “Más allá de las formas, quienes los integramos somos los que venimos siendo parte de distintas luchas sociales que fueron excluidas del relato por los partidos tradicionales”.
En cuanto a la paridad histórica en el proceso constituyente, Constanza cree que el cambio se va a construir “entre las feministas que estamos en la convención y las que están en las calles, en los territorios y en las organizaciones”.
La Convención Constituyente entrará en funciones en junio y estará a cargo de la redacción de la nueva constitución del país. Lxs 155 constituyentes debatirán y tendrán que acordar en relación en diferentes aspectos como la descentralización y regionalización, el lugar de los pueblos originarios, su reconocimiento o la plurinacionalidad, el modelo de desarrollo económico, el destino de instituciones como el Tribunal Constitucional, el modelo del Estado, los derechos económicos y sociales, la igualdad y la paridad.
Tendrán nueve meses para presentar el nuevo texto constitucional y podrán ampliar el período por tres meses más por única vez. A mediados de 2022, habrá un plebiscito para aprobar o rechazar la nueva constitución. Pero antes, en noviembre de 2021, serán las elecciones presidenciales. Los resultados de este domingo anticipan una derrota del oficialismo y demuestran que el pedido de renuncia de Piñera que comenzó en 2019 con las protestas más que pedido era una exigencia que el pueblo chileno cumplió en las urnas.
“Vamos a tener la oportunidad de dar un salto no sólo en la agenda de demandas sino en la elaboracion feminista en clave siglo XXI. Esta puede ser una hoja de ruta para otros procesos en Latinoamérica”, dice Constanza y destaca la importancia de la transversalización del enfoque de género: “Necesitamos políticas públicas del Poder Ejecutivo, leyes del Legislativo y una transformación judicial”.
Para ella el primer desafío será que quien lidere el proceso sea una feminista: “Es muy importante que el feminismo tenga decisión y protagonismo”.