Gustavo Valdés ganó la reelección ayer como gobernador con el 76,75% de los votos que obtuvo ECO + Vamos Corrientes. Ver las tapas de los diarios porteños hoy, es una nueva demostración de que Buenos Aires no entienden la realidad profunda de las provincias argentinas. Las elecciones de Corrientes ayer no fueron ganadas por el radicalismo sino por la alianza provincial heredera de las tradiciones conservadoras del autonomismo liberal. ECO se conformó seis años antes de Cambiemos. Son aliados en JxC pero, fundamentalmente son correntinos.

Lunes 30 de agosto de 2021. Con la contundente victoria de Gustavo Valdez ayer en las elecciones generales, la provincia de Corrientes mantiene en la Gobernación el tradicional poder conservador que, tiene 400 años de historia.
Ver las tapas de los diarios porteños hoy, es una nueva demostración de que Buenos Aires no entienden la realidad profunda de las provincias argentinas. Valdez es radical, pero radical correntino. Se comprende la actitud de los radicales que festejaron anoche como si se hubiera consagrado la Unión Cívica Radical como organización nacional. Se entiende como actitud oportunista para la foto. De todos modos parece patético ver a Facundo Manes, que la juega de outsider, en los festejos como si la disputa que mantiene en las primarias en la provincia de Buenos Aires con el PRO tuviera alguna semejanza con la significación del pronunciamiento popular de los correntinos.
Los resultados de los comicios fueron categóricos: Gustavo Valdés ganó la reelección como gobernador con el 76,75% de los votos que obtuvo ECO + Vamos Corrientes, alianza que en senadores tuvo el 75,89% y en diputados el 77,36%.
No es el radicalismo, ni de Yrigoyen ni el de Alfonsín y ni siquiera el que en la Convención de Gualeguaychú decidió integrar el frente antiperonista que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia. ECO tiene una historia previa, y no es meramente metafórico sostener que tiene 400 años de historia. Historia de una provincia conservadora.
No hace falta remontarse al mandato de Hernando Arias de Saavedra en 1588 ni recordar que el padre de Agustín P. Justo fue también gobernador de Corrientes en el Siglo XIX para comprender la matriz conservadora de la provincia. Sí cabe recordar que el único gobernador peronista electo fue don Julio Romero cuando en 1973 Perón lo digitó estratégicamente como el candidato del Frejuli. Un peronista sí, pero un peronista correntino. La JP y la militancia de los 70 pueden dar fe de su pertenencia con los intereses de la rancia sociedad correntina.
Se podría argumentar que la prehistoria no explica la política de hoy. Sin embargo, hay un hilo conductor que muestra su vigencia en el poder político correntino después de la bisagra de 1983 en la democracia argentina.
Mientras en el orden nacional el escenario se centraba en el bipartidismo PJ – UCR, en Corrientes, cuando ganó Alfonsín ganó el Partido Autonomista que consagró a José Antonio Romero Feris y en 1987 cuando ganó Cafiero, en Corrientes ganó el Partido Liberal que llevó a Ricardo Laconte a la Gobernación.
El bipartidismo correntino implosionó muchos antes que el nacional estallara en el que se vayan todos de 2001.
Diez años antes, en 1991 el Colegio Electoral no pudo destrabar el empate autonomista – liberal por lo cual la provincia fue intervenida por Carlos Menem. Durañona y Vedia, Claudia Bello e Ideler Tonelli que sucedieron en la intervención hasta 1993, dejaron intactas las estructuras y los interlocutores. Volvió a ganar el autonomismo, con Tato Romero Feris y después Pedro Braillard Poccard. El empate hegemónico de las dos fuerzas tradicionales registró una nueva eclosión. El gobernador fue destituido por juicio político y en el interinato del misionero Hugo Perié la intervención de Fernando de la Rúa fue un pedido a gritos.
Los conservadores radicales Ramón Mestre y Oscar Aguad se tomaron dos años. Desmantelaron la sustentabilidad institucional de la dirigencia autonomista y liberal, fundamentalmente con la intervención del Poder Judicial en la que nombraron, por supuesto, abogados radicales. Pero no tocaron las estructuras conservadoras del poder. Se limitaron a cambiar las figuras. Primero, Ricardo y Arturo Colombi, gobernaron con un vice peronista hasta que en 2009 se conformó el Encuentro por Corrientes que incluyó las tradiciones del autonomismo liberal, con lo que cooptaron al poder subyacente.
La alianza ECO precede entonces en su constitución en seis años a la conformación de Cambiemos. Es cierto que en 2015 adhirieron a la propuesta electoral ya sea por antiperonismo o por convicciones conservadoras, pero no son Cambiemos ni Juntos para nada.
Una muestra: el vicegobernador electo, Braillard Poccard, fue el gobernador autonomista destituido en 1999 por juicio político.
Ni ganó Manes, ni ganó Macri, como tampoco perdió Alberto. Son correntinos.