El Parque del Conocimiento llevó talleres de danzas urbanas a la provincia, como una manera de acercar la cultura urbana que se extiende, y dentro del plan de contingencia para asistir a los profesionales que no pudieron seguir trabajando cuando se disparó la pandemia. El referente misionero, Gustavo Escobar, explica las particularidades de esta expresión que surgió de los barrios de inmigrantes latinos y africanos en la Nueva York de los años 70.

Domingo 5 de septiembre de 2021. El concepto de danzas urbanas no es nuevo en la ciudad, aunque en determinados ambientes es novedoso. La expresión define a un estilo de baile donde se conjugan el rendimiento (que llaman performance) y las creaciones coreográficas que se dan en espacios públicos, sobre todo, en calles, veredas y playones deportivos de los barrios de cualquier ciudad.
Surgen, explica el coreógrafo posadeño Gustavo Escobar, en los barrios bajos, en los ambientes underground (subterráneos) de Nueva York, en los años 70, donde convergen las corrientes migratorias de latinos y africanos, impedidos -por lo general- de ingresar a las discotecas de moda, reservadas para determinadas clases sociales y económicas.
Los migrantes encuentran en las calles de la ciudad el escenario donde confluyen sus padecimientos e inquietudes, y sus propuestas espontáneas caracterizadas por la identidad e idiosincrasia, que llegan a la capital del mundo con los migrantes y vuelven a todo el plantea como síntesis de esas expresiones individuales, esta vez fusionadas en una danza.
En Nueva York, “ese conjunto de inmigrantes empieza a generar expresiones artísticas espontáneas en grupo, que al mezclarse devienen en el hip hop”, quizás la matriz de las llamadas danzas urbanas, dice Escobar, durante su paso por Plural TV, programa periodístico de Canal 4 Posadas.
En la entrevista, Gustavo Escobar pone en contexto el acompañamiento del Estado misionero, también a este sector de la cultura (de la cultura urbana reciente) afectado por la pandemia de Coronavirus, desde el Parque del Conocimiento.
Como toda expresión genuina, conjuga las particularidades del intérprete y su mensaje social, que deviene en reputación, como representantes -a su vez- de dos estilos de base; el callejero o el de la academia, este mayoritariamente sustentado en clubes o academias, pero ambos, con plena libertad de movimientos.

La entrevista

-¿El hip hop es una de las primeras danzas urbanas? ¿La madre de esta cultura?
-No sé si es una de las primeras porque el jazz es una danza social y se genera en otro contexto social e histórico. Después se difunde más con las redes sociales e Internet y los medios de comunicación como danzas urbanas y se mezcla con el hip hop. Pero el hip hop no explica todas las danzas urbanas; ahora surgió -por ejemplo- el folclore jamaiquino y no es hip hop, sino que es folclore de ese país.

-¿Pero todo caracterizado sobre la base de estos bailes particulares?
-Sí, se caracteriza porque nace en un contexto social y no en una academia ni en un instituto. Tampoco tiene una formación técnica inicial sino espontánea; en Argentina sería cuando suena, en una fiesta una cumbia, y se baila nomás. Escuchás y bailás; es algo espontáneo.

-¿Cómo llega a la Argentina?
-Para mí llega más por los medios de comunicación y por la influencia de los artistas pop, que toman al hip hop y las danzas urbanas que existían en ese momento en Estados Unidos y que ya se estaban empezando a comercializar, a partir del 80 y que nosotros empezamos a absorber por medio de la televisión; yo esperaba todos los sábados, cuando tenía 12 años, el programa MTV para ver las coreografías de videoclips; así empecé yo.

-¿Y cuándo llega de una manera más organizada a Misiones?
-A partir del 2002 conocí en Misiones el Street Dance o Street Jazz y eso me llevó después a Brasil, donde empecé a conocer la cultura del Hip Hop; la incorporé y la traje para mi…

-¿Cuándo empezaste a llevar chicos a competir afuera?
-Al principio di clases gratis durante cinco años porque acá nadie pagaba por una clase de Hip Hop y no se entendía bien lo que era; yo quería llegar a un nivel artístico competitivo y para eso entrené más duro, lo que me llevó a abrir mi estudio y entrenar profesionalmente. En el 2014 clasifiqué -ya había ganado un par de sudamericanos-, para formar parte de la delegación argentina de Hip Hop. Desde 2015 fui todos los años al Mundial, representando al país, hasta el 2019. En 2020 tenía que ir también al mundial a Estados Unidos, pero no hubo mundial (por la pandemia). Cuando empecé en el primer sudamericano, quedé último en el podio pero estaba super feliz porque había llegado. Para el quinto sudamericano había obtenido todos los títulos en todas las categorías, desde el infantil hasta el adulto.

-¿Cuál es la situación de esta danza en Misiones? ¿Expandida? ¿En chicos de qué edades?
-Hoy, gracias a las redes, las danzas urbanas se difunden más rápido. Antes, lo que se producía de manera espontánea en un evento de danza social, veía e incorporaba, copiaba; hoy es a través de las redes. Se difunde de la misma manera pero ves lo que pasa en las redes y lo absorbés. En Misiones recién se está difundiendo a nivel técnico; estoy trabajando de eso y también puedo aportar a ese conocimiento técnico porque ya evolucionó todo. Si bien nació en un contexto social, en los barrios bajos, hoy ya se estudia, se tiene que estudiar historia, el contexto donde nació, el género musical que incluye o lleva esa danza…

-¿Qué pensás que ‘lleva’ ese género, como terminás de decir?
-Creo que lleva una expresión artística muy profunda de cada uno. A mi me absorbió el Hip Hop y las danzas urbanas. Cuando vi supe que me gustaban, pero fue un descubrir de cada momento. Creo que primero, a cada bailarín de Hip Hop y danzas urbanas, la danza se apodera de vos; te gusta tanto que lo querés hacer; y después va evolucionando.

Pandemia y trabajo

-¿Cómo los impactó la pandemia?
-Hablo por mí. Tardé diez años en tener el estudio que yo quería, un estudio súper grande, un centro integral de disciplinas, con todas las herramientas que necesitaba para poder trabajar; trabajaba con 15 profesores y una estructura super grande. En tres meses tuve que cerrar el estudio (que llamó Da Vinci). Lo mismo le pasó a muchos colegas de Misiones y de todo el mundo; yo la vi venir, porque cuando llegó el Covid19 a España, empezaron a cerrar los estudios; tenían problemas laborales, entraron en cuarentena; en febrero preví cerrar porque sabía lo que se venía; nosotros la veníamos remando ya y de pronto, en Misiones se frenó todo; como en el país. A nivel cultural falta, todavía, desarrollo e industrialización de la cultura. Cada profe trató de sobrevivir como pudo; recién ahora se está moviéndose un poco más a nivel laboral, y las actividades artísticas están empezando a surgir y a salir adelante.

-¿Tuviste acompañamiento desde el Estado?
-Sí. El primer trabajo que tuve después de que se cerró todo por la pandemia fue una producción muy buena, que tuvo repercusión muy positiva, con el Parque del Conocimiento, que se llamaba “Dimensionarte”. Por primera vez pude montar lo que había aprendido en Estados Unidos: hacer videoclips comerciales también tuve tres becas desde el Fondo Nacional de las Artes. Eso me ayudo un poquito a seguir con las danzas. Después fui convocado por el Parque del Conocimiento con un programa que se llama el Circuito del Conocimiento, que estamos desarrollando ahora, que es una iniciativa de Claudia Gauto (presidenta de la Sociedad Parque del Conocimiento), de llevar el Parque y capacitaciones a toda la provincia. Ya fuimos a diez localidades y la gente está super feliz; necesitan capacitarse pero ahora está teniendo espacio para poder bailar. Estuvimos en diez municipios y se extenderá hasta fin de año; creo que habremos capacitado unos 600 alumnos. Depende de la localidad. En Jardín América hubo como 70 alumnos, después en el anteúltimo circuito, fueron 72 inscriptos; es muy buena convocatoria.

-¿Es un programa para la pandemia o vino para quedarse; tenés idea?
-Creo que es un programa que puede evolucionar muy bien y crecer mucho porque la gente lo está recibiendo muy bien, nos dicen que está bueno que el Parque se abre y llega a los bailarines, lleva el conocimiento y capacitaciones a las localidades; parece que está cerca pero a veces también Posadas no es tan accesible; esto permite además que no solamente los profes se capaciten, sino que los alumnos también tomen las clases. Es mucho más rico el intercambio que hay.

-¿Son talleres?
-Son talleres de folclore, contemporáneo, clásico y danzas urbanas, donde no solo se imparten las partes técnicas y físicas sino que se habla de la teoría, de la evolución de la danza. Y ahí está el maestro Marinoni; yo tomo todas sus clases porque explica todo, desde lo que son las danzas originarias y todo lo nuestro, lo regional.

-¿Tu participación cuál es? ¿Estás a cargo de las danzas urbanas?
-Dentro del Circuito del Conocimiento doy todo lo que es Hip Hop y danzas urbanas; trato de abrir la cabeza de los chicos para que conozcan no solo los pasitos, porque a veces parece que danzas urbanas es solo ir y hacer unos pasos con música pop; les explico que en realidad tienen un contexto histórico, la evolución de las danzas urbanas; de qué país viene; el género musical que corresponde a cada danza. Así que me pone muy bien y feliz poder transmitir todo ese conocimiento que a veces lo tengo muy incorporado, mis alumnos y yo, pero no lo puedo difundir tan rápido.

-¿Los que quieran participar, cómo se pueden sumar?
-Creo que a través del Parque y de los municipios, de Cultura en general, que hace que todo este circuito evolucione muy rápido y sea más cercano, fácil de inscribirse.

-¿Quiénes son los referentes de esta danza acá en Misiones?
-Bueno está Natalia Escobar -mi sobrina-, que está evolucionando con otro estilo que es Walking Boy; Micaela Cañete, Gilda Mesquer -de otros estudios pero exalumnas mías-; Jadir Giménez; muchos exalumnos que se formaron conmigo y están tomando otro camino. Está también Sechu Mieres que está difundiendo otro estilo más. Cada uno toma su danza o lo que le gusta y lo empieza a trabajar, a entrenar, a capacitarse y a dar clases.

-¿A qué edad pueden empezar?
-Hoy tengo 150 alumnos inscriptos en la academia, desde los cuatro años hasta alumnos de 45 años.