Mientras las tropas rusas avanzan sobre la capital, el canciller Serguei Lavrov afirmó que su país aceptará dialogar si Ucrania depone las armas. «Vladimir Putin está listo para enviar a Minsk (la capital de Bielorrusia).

Viernes 25 de febrero de 2022 (Télam). El segundo día de la invasión de Rusia a Ucrania se inició en la madrugada con al menos dos fuertes explosiones en el centro de Kiev, con edificios civiles afectados, y al promediar la mañana se registraban disparos y explosiones en barrios de la ciudad, en tanto Rusia afirmó que está dispuesta a negociar con las autoridades ucranianas si el país vecino «depone las armas», según indicó el jefe de la diplomacia, Serguei Lavrov.
Por su parte, el papa Francisco visitó este viernes la embajada rusa ante el Vaticano, donde se reunió con el embajador Alexander Avdeev para intentar mediar en el conflicto, luego de que la Santa Sede pidiera el jueves que se evite «la locura» de la guerra, según revelaron a Télam fuentes vaticanas.
En tanto, tropas ucranianas informaron que se enfrentaban con blindados rusos en las localidades de Dymer e Ivanik, a 45 y 80 kilómetros, respectivamente, al norte de la capital.
Las explosiones y disparos en Kiev se registraron en el vecindario de Obolonsky, cuyos habitantes corrieron a protegerse cuando escucharon las primeras detonaciones, reportó la agencia AFP.
«Las tropas de asalto de las fuerzas armadas de Ucrania combaten alrededor de las localidades de Dymer e Ivankiv, donde llegaron un número importante de blindados del enemigo», dijo el ejército local en su página en Facebook.
El avance de las «fuerzas del enemigo fue detenido a orillas del río Teterov», indicó este mensaje, que también consignó que «el puente sobre el río fue destruido».
El Estado mayor del ejército afirmó que controlaba el aeropuerto militar en Gostomel, a la entrada de Kiev, donde las tropas rusas penetraron el jueves. La agencia AFP, no obstante, no pudo verificar esta información, según precisó.
Las fuerzas militares rusas intentan avanzar hacia Kiev, que al amanecer fue blanco de misiles en edificios civiles, según denunció el presidente ucraniano, Volodimir Zelesnki.
Mientras tanto, el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, dijo este viernes que el país está dispuesto a negociar con las autoridades ucranianas si «deponen las armas» e insistió en que el objetivo de la invasión rusa de Ucrania era «liberar» a los ucranianos «de la opresión».
Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, habló este viernes con su par ruso Vladimir Putin y dijo que el gigante asiático «apoya a Rusia en la resolución (del conflicto) a través de negociaciones con Ucrania», recogió la televisión estatal CCTV durante un resumen de la llamada telefónica de ambos líderes, recogió AFP.
Otra consecuencia que dejó la operación militar en Ucrania fue la decisión de la
Unión Europea de Fútbol Asociado (UEFA) de quitarle a Rusia la sede de la final de la Liga de Campeones, programada para el 28 de mayo en San Petersburgo, y mudarla a París.
Hasta el momento la invasión ya contabiliza más de 100 muertos y unos 100.000 desplazados ucranianos, mientras que fuentes del ejército defensor afirman que unos 800 soldados rusos fueron abatidos desde el inicio de la invasión, en la madrugada del jueves.
Por su parte, el primer ministro británico, Boris Johnson, se comprometió a aumentar su apoyo a Ucrania en una conversación telefónica que mantuvo con Zelenski.
El británico aseguró que «el mundo está unido en su horror por lo que está haciendo (el presidente ruso Vladimir) Putin», y «prometió más apoyo» en los «próximos días», sin especificar su naturaleza.
El ministro de Defensa británico, Ben Wallace, no obstante, reiteró a la BBC que Londres no enviaría tropas británicas para «luchar directamente» contra los rusos, porque ello desencadenaría «una guerra europea ya que somos un país de la OTAN (…) y por tanto Rusia atacaría a la OTAN», dijo el ministro.
También Francia, a través de su canciller Jean-Yves Le Drian, se ofreció a «ayudar si fuera necesario» al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, cuya «seguridad» consideró una prioridad en plena ofensiva rusa en Ucrania.
La invasión rusa provocó un incremento de las sanciones económicas occidentales contra Moscú, pero esto fue juzgado insuficiente por Zelenski, quien el jueves decretó una movilización general para frenar el avance ruso y se quejó de que su país estaba «solo» frente a esta ofensiva.
En relación a este reclamo, los líderes de la OTAN se reunirán este vierns de emergencia para preparar una nueva respuesta, confirmaron fuentes aliadas a Europa Press.
Después de una reunión de urgencia del Consejo Atlántico a nivel de embajadores, la OTAN, encabezada por Estados Unidos, convocó para este viernes a los líderes por videoconferencia.
En la reunión del Consejo Atlántico de se confirmó que el mando supremo aliado en Europa está listo para movilizar a las Fuerza de Respuesta Rápida, incluida las brigadas internacionales de las Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad, unos batallones que apoyados por fuerzas aéreas, navales y de operaciones especiales pueden desplegarse en cuestión de días para hacer frente a crisis militares.
Estas unidades se activan en defensa de los aliados y como elemento de disuasión para evitar una escalada de la crisis como muestra del compromiso militar de los aliados de la OTAN con la defensa de todos los miembros de la organización.
Putin, que exige que la OTAN cierre sus puertas a Ucrania, aseguró que no busca la «ocupación» de esta antigua república soviética, sino «una desmilitarización y una desnazificación» del país, así como defender a los rebeldes prorrusos de las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk, cuya independencia reconoció el lunes.
Según las Naciones Unidas, cerca de 100.000 personas huyeron de sus hogares y miles buscaron refugio en el extranjero. De hecho, este jueves fueron noticia internacional las imágenes de largas colas de automóviles intentando pasar a Hungría, Rumania o Polonia.
El presidente estadounidense, Joe Biden, también anunció restricciones a las exportaciones hacia Rusia y a las importaciones tecnológicas de ese país, así como sanciones contra bancos y magnates rusos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, destacó por su parte la importancia de las sanciones, pero también de «dejar abierto el camino» a un eventual diálogo con el líder ruso, cuando «se cumplan las condiciones».
En tanto, Rusia prohibió la entrada en su espacio aéreo a todos los aviones vinculados con el Reino Unido, después de las sanciones impuestas por Londres a la aerolínea rusa Aeroflot.
El espacio aéreo queda prohibido a todos los aviones «pertenecientes, alquilados o explotados por una persona vinculada con el Reino Unido» y aquellos que están registrados en ese país, dijo el regulador aéreo ruso Rosaviatsia en un comunicado, explicando que la medida también incluye a los vuelos que transiten por el territorio ruso.