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“Misiones está mejor parada frente a la crisis porque está desendeudada”

Los programas provinciales para motorizar la economía “generan buen humor económico en la sociedad”, dice el ministro Adolfo Safrán. Rescató el aporte del Fondo de Crédito de Misiones también como una ayuda para mantener activa la economía. Seguir leyendo ““Misiones está mejor parada frente a la crisis porque está desendeudada””

Passalacqua firmó convenio con nación para compensar deuda histórica

El gobernador Passalacqua y el secretario de Provincias y Municipios del Ministerio del Interior de la Nación, Alejandro Caldarelli, firmaron un convenio a través del cual Provincia y Nación compensaron deudas recíprocas, medida que oxigena la situación financiera de Misiones y le permite mostrar un indicador de deuda favorable.

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“La Nación adeuda unos 1250 millones de pesos a EMSA”

 

Guillermo Aicheler, presidente de Emsa, dijo que reclaman de manera permanente la deuda de Nación con Emsa. Mientras, la empresa adeuda a Camesa cerca de 450 millones. Entiende que las cooperativas deben saldar sus deudas con Emsa tomando créditos blandos. Y recordó que la boleta de este fin de mes viene sin aumento, “porque el aumento será recién a partir de febrero”. Seguir leyendo ““La Nación adeuda unos 1250 millones de pesos a EMSA””

Oberá camina hacia su total desendeudamiento, asegura el intendente Fernández

Cierra el año con un bono extraordinario de 1500 pesos para los empleados de la comuna. A mediados del año próximo paga el último cheque de la deuda municipal. Con fondos propios encaró obras esenciales y renovó el parque vial y automotor. Espera financiamiento internacional para garantizar la provisión de agua y ampliar la red vial, entre otras acciones. Seguir leyendo “Oberá camina hacia su total desendeudamiento, asegura el intendente Fernández”

El desendeudamiento es un logro emancipatorio que contrasta proyectos y modelos de provincia

El gobernador Closs instaló en la agenda preelectoral el desendeudamiento del Estado misionero, pilar del “misionerismo” para ampliar la autonomía política en la toma de decisiones y romper con las “condicionalidades” del sector financiero, que en 2003 se llevaba el 20% del presupuesto.  Por eso hay sectores a los que no les gusta el desendeudamiento.  Es un dato también que al presentar el detallado trabajo haya sentado a su lado a Hugo Passalacqua.

El gobernador Maurice Closs puso en el centro de la escena política el desendeudamiento del Estado misionero alcanzado durante los gobiernos renovadores  e instaló una cuestión medular para el debate electoral. Con data precisa y contundente ilustró el cambio registrado en la relación del Estado con el sector financiero. Subrayó  que cuando el país colapso en 2001 el Estado provincial asignaba más del 20% del presupuesto a pagar deuda y hoy no llega al 1%. También destacó la significación del desendeudamiento en la equivalencia entre deuda y masa salarial. Mientras en 2007 representaba 35 masas salariales, hoy el peso de la deuda equivale a 4 masas salariales mensuales.  En esos años los primeros en cobrar eran los bancos a través de las garantías atadas a la coparticipación. Hoy la prioridad del gasto es la inversión social y en obras de infraestructura.  Con la iniciativa de su lado, los bancos y organismos internacionales prestaban y condicionaban la toma de decisiones. Prestaban a cambio de ajustes en el gasto social, y generaban más pobreza, menos consumo y mayores necesidades de financiamiento.  La lógica perversa del endeudamiento es convertir a los Estados en deudores y pagadores continuos con el objetivo neocolonial de bloquear el desarrollo.  Salir de ese círculo vicioso sólo pudo lograrse cortando con los créditos como recursos. Sanear la administración tuvo así, efectos en la economía, pero fundamentalmente obró en el campo de política.  El desendeudamiento, que no es otra cosa que la decisión política de “vivir con lo nuestro” era entonces necesario para cumplir otro objetivo más ambicioso: la recuperación de la autonomía en la toma de decisiones, por eso está ligado a la política fiscal de volver a cobrar impuestos provinciales a los sectores que más tienen.

El desendeudamiento cobra así una referencia insoslayable para saber qué es lo que está en juego en las elecciones generales de octubre. Pone de manifiesto la disputa entre dos modelos de desarrollo y de Estado: de un lado el llamado ajuste, que no es otra cosa que la contracción del gasto social de  las cuentas públicas, con la contrapartida de que genera  concentración del ingreso, y con la desarticulación del Estado una inevitable dependencia de los flujos financieros; y del otro lado un enfoque centrado en la inclusión social y la redistribución progresiva del ingreso (directo e indirecto como el incremento en los gastos de salud y educación), con énfasis en el estímulo a la demanda agregada como conductora del crecimiento sostenido (el programa de soberanía alimentaria).

Es así que el desendeudamiento constituye un desafío, que es económico y político a la vez, al enfrentar la lógica de los modelos de ajuste estructural impulsados por el poder financiero, batalla que se presenta en los dos campos simultáneamente, pero que libra en el frente cultural.

La prédica del ajuste ortodoxo, que implica un recorte de las transferencias a sectores populares y la exclusión de las mayorías como beneficiarios del gasto público, a esta altura de la democracia argentina, ha revelado que es un cuento de los economistas liberales, porque nunca, cuando tuvieron largamente el poder, lograron equilibrar las cuentas, precisamente porque el déficit fiscal habilitó un negocio en doble vía: transferencias fiscales y cuasi fiscales a los grupos económicos responsables del propio déficit y, en paralelo, un proceso de endeudamiento para la financiación del mismo.  Por eso hay sectores que no les gusta el desendeudamiento.

LAS POLITICAS NACIONALES: También constituye un dato, el contexto de la conferencia de prensa en la que Closs brindó un balance sobre el estado de la deuda pública de Misiones. Fue el jueves 5, al día siguiente del último acuerdo firmado con la Nación para refinanciar la deuda provincial. Destacó que el último acuerdo firmado con la presidenta Cristina Kirchner,  implica la reprogramación de los vencimientos mensuales hasta el 30 de abril y la acreditación a favor de la Provincia de 427 millones de pesos en Aportes del Tesoro Nacional, lo que impactó en la reducción de la deuda con Nación. En total, con cuatro acuerdos, la Nación cedió Aportes del Tesoro Nacional (ATN) por 1.511 millones, pases contables que se destinaron a la cancelación de los pasivos provinciales.

Evidentemente, las políticas económicas del gobierno nacional constituyen el contexto que habilita la decisión de la Renovación de emanciparse del poder financiero.  El Estado nacional se desendeudó en la última década como no lo hizo ninguna economía del mundo al pasar de “una proporción de 166 por ciento a 40 por ciento, en la relación entre producto interno bruto y compromisos de pago. Además redujo la deuda pública en dólares con privados al 8 por ciento del PIB”.

MACRI LO HIZO: Sin embargo, el desendeudamiento del Estado de Misiones cobra su propia singularidad y una profunda significación política si se contrasta con el proceso de “sobreendeudamiento” que lleva a cabo el gobierno de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires.  La CABA triplicó la deuda externa de la Ciudad. En siete años de gestión, el PRO la incrementó de 574 millones dólares a 1.794 millones. Con intereses crecientes, el próximo Gobierno porteño deberá afrontar el mayor peso de los pagos.  Además en la actualidad, el 98% de la deuda de la CABA está en moneda extranjera o atada a su valor (como, por ejemplo, las emisiones de bonos en pesos bajo el sistema dollar linked).

Sin embargo lejos de cualquier dogmatismo, Closs se suma a la teoría de que tomar deuda no es en sí mismo positivo o negativo, sino que es relativo al uso que se le dé al préstamo. Lo que importa es si es sostenible o no. Si se destina para cubrir los gastos corrientes, y no están asegurados esos ingresos, es un problema, pero es diferente si sirve para inversiones a mediano o largo plazo, que puedan tener alguna tasa de retorno.  Recordó que en los 90 parecía algo lógico y brillante el endeudamiento, pero era caro y para financiar gastos operativos. Esto está ligado a la política fiscal. En esos años no se cobraban impuestos y entonces el Estado para financiarse, entre 1991 y 1995 apeló a las privatizaciones, después tuvo que inventar el IETE sobre los sueldos públicos. “Sin coraje para tener una política fiscal, se fue a buscar a los bancos, con el interés más oprobioso, de entre un quince y un 20 por ciento en época de estabilidad. El Estado perdió mucha plata y ganó el sistema financiero. no tengo dudas que se hicieron buenos negocios”, remarcó.

RECORDANDO A SCALABRINI: El debate por la deuda, y ahora el desndeudamiento, remite en nuestro país a la prédica de Scalabrini Ortiz desde FORJA en los años treinta. En su famoso juicio al endeudamiento externo, sostuvo que “nuestro país no cayó en el endeudamiento por necesidad, o por debilidad, sino más bien por astucia, y penetración del colonialismo o imperialismo británico, en complicidad con la oligarquía local”. La deuda no se contrae por necesidades fiscales (que ya estaban cubiertas, y es más arrojaban superávit).  El empréstito aparece así como una imposición. El famoso empréstito de Rivadavia, representa una riqueza que se llevó de la Argentina a Inglaterra, no una riqueza inglesa que se trajo a la Argentina. Para Scalabrini, es el “precio” por el reconocimiento de nuestra independencia. La Paco Urondo recuerda  que recién para principios del siglo XX se termina de pagar el empréstito. Y califica el negocio como una estafa: pedimos 1 millón de libras, se sabe que llegaron 140 mil (la mayor parte en letras), y se pagó cerca de 8 millones de libras.

Lejos de la intención de abrumar con datos, la Agencia desoculta la estrategia de sometimiento que denotan los créditos. FORJA ya consideraba que el endeudamiento de los países coloniales o semi-coloniales corresponde a un cambio de método de sometimiento de las potencias luego de nuestros procesos independentistas. Antes las armas, ahora la penetración económica, La primera arma de dominación económica es el empréstito”. Así, los forjistas ya en la década del ’30, nos advierten que el endeudamiento con los organismos, bancos y/u organismos del imperialismo no tienen como objetivo el desarrollo nacional, sino más bien imposibilitar el mismo, de esta forma actúa como una forma más de encadenamiento de los países imperiales en relación a los oprimidos.

Es el contexto para valorar la estrategia de la Renovación que, ató la autonomía política al desendeudamiento ligado a la política fiscal.

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