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El gobernador Passalacqua solicitó al ministro de Hacienda nacional, Prat Gay, una reducción en el Impuesto a la Transferencia de Combustible. Como en los 90, esta medida equipararía el costo del combustible con el de los países vecinos. El que cruza a cargar combustible ya hace otras compras y eso impacta de manera negativa en toda la economía de Misiones.

 

Posadas (jueves 5 de mayo). Como en los años 90, Misiones vuelve a solicitar al Gobierno nacional el ITC diferencial, es decir, una reducción del Impuesto a la Transferencia de Combustible (ITC) para evitar la carga masiva de naftas en los países limítrofes y frenar el impacto que eso produciría en el sector: la diferencia de costo por litro con Paraguay, por ejemplo, se ubica entre los tres y cinco pesos.

El gobernador Hugo Passalacqua presentó el pedido formal de una tasa diferenciada de este impuesto para Misiones, a través de una nota que remitió al ministro de Hacienda de la Nación, Alfonso Prat Gay, donde planeta además que busca compensar las asimetrías que se acentuaron con el aumento del combustible el 1 de mayo, y que no sería el último.

A mediados de los años 90, las fuertes asimetrías comerciales con Paraguay y Brasil que afectó a todo el comercio y a las estaciones de servicios, le permitió a las ciudades con vínculos fronterizos con Paraguay y Brasil gozar del ITC Diferencial. Hoy, el Gobernador le informó a Prat Gay que estas nuevas asimetrías impactarán en el sector, ya que el cruce a cargar combustible sirve también para realizar otras compras, y por lo tanto, el impacto será en la mayoría de los rubros comerciales, con el consabido daño a la economía provincial que repercute en forma directa sobre el empleo.

Passalacqua recordó el antecedente de 1996 (que se extendió hasta 2002) del Decreto 1562 del Poder Ejecutivo Nacional que le otorgó al Gran Posadas, a Puerto Iguazú y a Bernardo de Irigoyen un ITC Diferencial. En esta oportunidad, solicita una medida similar atendiendo a un tipo de cambio que pone al peso argentino en situación desfavorable frente al guaraní y al real, las monedas de Paraguay y Brasil.

 

Repercusión internacional

El diario El País de España, advierte que llenar el tanque de combustible de un automóvil en Argentina es unos 300 pesos (20,5 dólares) más caro que en Brasil y unos 350 pesos más caro (24 dólares) que en Paraguay, tras el último aumento aprobado por el Gobierno de Mauricio Macri. En toda Suramérica, sólo Uruguay tiene precios más elevados. Por ese motivo, cada vez son más los residentes en provincias argentinas fronterizas, como las norteñas Misiones y Formosa, que cruzan a los países vecinos para repostar. En total, el ahorro mensual en combustible puede superar los 1.200 pesos (80 dólares). La tendencia sólo se invierte en la provincia de Entre Ríos, que se beneficia del tráfico de uruguayos que cambian de orilla para ir a las estaciones de servicio, que ofrecen la gasolina unos tres pesos por litro (0,20 dólares) más barata que en su país.

Según el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicios y Afines del Noreste de Argentina (Cesane), Faruk Jalaf, el alza de precios ha comenzado a provocar una caída de la demanda. “La gente va a priorizar sus gastos en comestibles, servicios y después si le queda se ocupa en otro tipo de gastos”, señala Jalaf en declaraciones a medios locales. El presidente de Cesane confirma que “la gente ya comenzó a ir a países vecinos a cargar combustible”.

La tendencia es más visible en los pasos internacionales como Posadas y Encarnación, Bernardo de Irigoyen y Dionisio Cerqueira y Puerto Iguazú con Foz de Iguazú donde decenas de residentes misioneros hacen los trámites fronterizos para cruzar “al otro lado” a cargar combustible. Ene Iguazú , pasar al otro lado lleva unos 15 minutos, más otros 10 hasta la gasolinera más cercana, explica el taxista Pablo de Sosa. “Cada vez hay más gente que cruza”, confirma.

El ahorro en combustible es una de las razones, pero no la única. Son muchos los que aprovechan el viaje y además de llenar el depósito pasan por el supermercado antes de volver. “Los alimentos también son mucho más baratos en Brasil. El arroz, los fideos, todo…”, afirma este taxista.

Con la excepción de los productos de origen animal, que no pueden ser introducidos en el país, los argentinos se proveen de víveres en el país vecino para intentar esquivar la inflación, que rozó el 12 % en el primer trimestre del año y asciende ya al 35 % interanual.

Pese al descenso del barril de crudo en todo el mundo, en Argentina los combustibles acumulan un incremento del 31% desde diciembre, cuando Macri juró como presidente. El domingo el litro de nafta súper pasó de 17 pesos a casi 20 pesos (1,33 dólares) y la Premium de 20 pesos a 24 pesos (1,60 dólares).

Los empresarios del sector argumentan que una de las razones del aumento es que se han disparado los costos de producción, mientras que para el Gobierno la gran causa es la devaluación del peso, que alcanzó el 50% desde diciembre. “Si el consumidor considera que este nivel de precios es alto en comparación a otros gastos de su economía, dejará de consumir”, dijo este martes el ministro de Energía argentino, Juan José Aranguren, al defender el cuarto aumento de precios del combustible en lo que va de año.

 

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