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Argentina manifestó que “respeta el proceso institucional”.  Chile y Ecuador manifestaron su “preocupación” y Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Cuba hablaron de un “golpe”.

 

Buenos Aires (Instituto Patria). Argentina, Uruguay, Paraguay y Colombia oscilaron entre la neutralidad y el “apoyo” al proceso que suspendió a Dilma Rousseff. Chile y Ecuador manifestaron su “preocupación” y Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Cuba hablaron de un “golpe”.

ARGENTINA: El Gobierno de Argentina manifestó que “respeta el proceso institucional” mediante el cual se suspendió a Dilma Rousseff y “confía en que el desenlace de la situación consolide la solidez de la democracia brasileña”.

CHILE: El Gobierno de Chile destacó las “excelentes relaciones” con “la amiga presidenta Dilma Rousseff” y expresó “su preocupación” por los acontecimientos “que han generado incertidumbre a nivel internacional” a la vez que reafirmó “su decidido respaldo al Estado de Derecho, los procesos constitucionales y las instituciones democráticas”.

URUGUAY:  El Canciller Rodolfo Nin Novoa dijo que “Uruguay no se pronunciará sobre el tema” y sostuvo que “se cumplieron los requisitos constitucionales en el trámite”. En una rueda de prensa, Nin dijo que el Gobierno de Uruguay “aspira a que el tema en Brasil se resuelva de acuerdo a los cánones democráticos e institucionales”.

PARAGUAY: El Gobierno de Paraguay afirmó que “proseguirá con normalidad sus relaciones” con Brasil. El Canciller Eladio Loizaga añadió que “la posición de Paraguay es no interferir en cuestiones internas de otros estados”.

BOLIVIA: El Gobierno de Bolivia expresó “su profundo rechazo” a las “acciones que pretenden desestabilizar los procesos democráticos y desconocer la voluntad de los pueblos”. Culpó a “una oposición incapaz de lograr los votos necesarios” en lo que, secundando las palabras de Dilma Rousseff, calificó como “golpe de Estado”. Llamó a los países de la región a “dialogar sobre esta situación”, dado “el peligro que significa la debilitación de la institucionalidad de la democracia”.  El presidente Evo Morales escribió a Dilma Rousseff por Twitter: “sentimos la misma indignación que usted y su pueblo”.

ECUADOR: El Gobierno de Ecuador expresó “su profunda preocupación” y reiteró “su decidido respaldo al pueblo de Brasil y al Gobierno constitucional de la presidenta Rousseff”, contra quien “no pesa, hasta el momento, una sola imputación que la vincule con la comisión de un delito común.” Expresó su “voluntad de que las actuales circunstancias sean pronta y plenamente superadas, en el marco del Estado de Derecho”. Apeló a “la plena vigencia y preservación de las instituciones democráticas y los valores que la sustentan” y a respetar “el Tratado Constitutivo de la Unasur”.

COLOMBIA:  El Gobierno de Colombia dijo que “confía en la preservación de la institucionalidad democrática” y que “la estabilidad de Brasil es muy importante para toda la región”.

VENEZUELA: El Gobierno de Venezuela rechazó “el Golpe de Estado parlamentario en curso en Brasil” que “mediante farsas jurídicas de las cúpulas oligárquicas y fuerzas imperiales pretenden el derrocamiento de la presidenta”. Denunció que se trata de “una venganza de aquellos factores que perdieron las elecciones” perpetrada “desde el momento mismo de la elección” mediante acciones que “forman parte de la embestida oligárquica e imperial contra los procesos populares progresistas y de izquierda con el único fin de reimponer los modelos neoliberales de exclusión social”. Dijo que no se respeta la “voluntad legítima” del pueblo brasileño y llamó a estar “alertas y listos para la defensa de la democracia”. El presidente Nicolás Maduro dijo en una entrevista que “después del golpe de Estado” contra Dilma Rousseff “ahora vienen por Venezuela”, en lo que se trata de “un plan de los que mueven los hilos del poder desde el Norte”.

NICARAGUA: El Gobierno de Nicaragua, a través de la Coordinadora de Comunciación y Ciudadanía, Rosario Murillo, señaló que “el proceso iniciado por el Senado brasileño en contra de Rousseff es un golpe a la democracia”. Mediante una carta, el presidente Daniel Ortega y Murillo calificó lo ocurrido como “un drama, una comedia, una tragedia, un mamarracho jurídico y político”.

CUBA: El Gobierno de Cuba dijo que “se consumó un paso fundamental para los objetivos golpistas”, algo que se trata “de un artificio armado por sectores de la oligarquía” con el propósito de “revertir el proyecto político del Partido de los Trabajadores, derrocar al gobierno legítimo y usurpar el poder que no han podido ganar con el voto electoral”. Denunció que “es parte de la contraofensiva reaccionaria del imperialismo y la oligarquía contra los gobiernos revolucionarios y progresistas de América Latina y el Caribe”. Además adelantó que “cuando la derecha llega al gobierno no duda en desmontar las políticas sociales, beneficiar a los ricos, restablecer el neoliberalismo y aplicar crueles terapias de choque contra los trabajadores, las mujeres y los jóvenes”. Y envió un mensaje a “Dilma, Lula, el Partido de los Trabajadores y el pueblo de Brasil” que “cuentan y contarán siempre con toda la solidaridad de Cuba”.

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