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Son quince fotografías de una muestra habilitada este jueves en el museo Juan Yaparí, de Posadas.  Las imágenes relatan creencias, pasatiempos e idiosincrasia de su recorrida por Alaska hasta Australia, pasando por Hawaii y Samoa. Desde el Mediterráneo hasta Australia. De Estados Unidos al Caribe. Y todos los países limítrofes de Argentina, cuenta el autor.

 

Posadas (viernes 10 de junio). Javier Mandirola es un muchacho inquieto, tanto, que se subió a un barco a hacer fotos y recorrió 25 países en dos años. “Desde Alaska hasta Australia, pasando por Hawaii y Samoa. Desde el Mediterráneo hasta Australia. De Estados Unidos al Caribe. Y todos los países limítrofes de Argentina”, cuenta, mientras trata de ordenar ese mapa mental que vaya uno a saber qué imágenes de esa aventura le devuelve.

De esa hazaña seleccionó cerca de una veintena de fotografías que desde este jueves 9 de junio forman la muestra Mundo de Gente, en el museo Juan Yaparí (calle Sarmiento 319) de Posadas, la capital misionera. La entrada es libre y gratuita; la exhibición estará abierta durante todo el mes. Las imágenes relatan creencias, pasatiempos e idiosincrasia de diversas culturas y naciones.

Javier es periodista, comunicador, fotógrafo, cooperativista, militante, activista y, al menos, productor cultural. Tiene 29 años, nació en Entre Ríos pero pasó gran parte de su vida en Misiones. Es un posadeño más.

-¿Por qué hacés esta muestra?

-Por dos motivos. Primero porque lo que vi me sorprendió y quiero compartirlo. No solo compartir imágenes, sino compartir ese espíritu aventurero porque yo, desde siempre, soñaba con la idea de ir a lugares desconocidos, a conocer otras culturas. Pero me parecía que eso era para otra gente. Algo imposible para mí. Pero cuando realmente se quiere algo, aunque parezca mentira, las cosas se acomodan para que suceda casi de forma misteriosa. Y no hace falta irse muy lejos para quedar atrapado por nuevos colores, aromas y texturas. Acá nomás en el interior o en Bolivia, por mencionar un lugar más lejos, todo es distinto, fascinante, mágico. Tiene que ver con la mirada y la posición desde la que uno interactúa. A mí me gustaría desmitificar la idea de que “no podemos” ir o hacer tal o cual cosa. Si yo pude, cualquiera puede. Y una aventura así te marca, te cambia. Por otro lado, así como el músico hace sus recitales, el escritor saca libros, el pintor muestra cuadros, los fotógrafos mostramos fotos. Si trabajo en ser lo que quiero ser, me veo obligado a hacer otras cosas para hacer lo que quiero hacer y eso es ir en contramano de la propia misión que uno tiene en la vida. Y con mostrar no hablo de poner imágenes en internet. Esto es otra cosa, te exige, te pone ante la mirada crítica del público y los pares, te hace trabajar en la gestión, crecer como profesional y evolucionás. Yo quiero evolucionar y ser mejor fotógrafo. Contar mejores historias y contarlas mejor, captar instantes que sacudan emociones, buenas o malas, pero que te hagan sentir algo cuando las ves.  Hoy vuelvo a ver las fotos y es volver a sentir esas sensaciones. Como la soledad que sentí cuando fotografíe a un abuelo leyendo bajo la lluvia. O la sensación de gol con el picadito de fútbol de las cholas en Bolivia, por ejemplo…

 

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-Querés contar historias. ¿Qué historias nos vas a contar con la muestra, qué vamos a ver?

-Vamos a ver una serie de 15 fotos en un tamaño aproximado de 40×50 centímetros que reflejan escenas cotidianas de gente en diversas latitudes. Cada foto está acompañada de un epígrafe, que en algunos casos cuenta curiosidades sobre estas escenas que ayudan a ponernos en contexto. Pero en otros casos dicen solo el nombre y el lugar dónde se registraron las tomas. Porque si hay muchas palabras, cambia la percepción subjetiva de cada uno. Y la idea es que cada uno tenga una experiencia personal y única de acuerdo a sus vivencias, creencias. A su vida en sí.  En una futura muestra la idea es incluir más fotos porque con apenas 15 es muy difícil construir el relato. La muestra va a ser itinerante pero va a ir variando en cuanto a la cantidad y la selección de fotos.

Las fotos del viaje eran para Javier, su familia y sus amigos. Sin otras pretensiones. Eran registros cotidianos para recordar lo que iba viendo, algo natural que hace cualquiera con una cámara en la mano y más, si desde hace tiempo ya sentías la necesidad de registrar. “No tomaba fotos sólo por trabajo sino por una cuestión personal, también”, confiesa. Como las imágenes que se captan de unas buenas vacaciones. Como casi siempre pasa, a Javier lo motivaron desde afuera y varios amigos periodistas comenzaron a animarlo y después, a desafiarlo, conscientes del valor de las imágenes. Si Javier se hubiera imaginado que sus fotos irían a su primera muestra, hubiera trabajado mejor algunos aspectos técnicos y habría sido más detallista con cuestiones estéticas porque no le gusta retocar las imágenes para que se vean mejor. Pero sin los hubiera y sin los habría, la muestra está en marcha.

 

-¿Qué te motivó a tomar esas fotos?

-Me motivó el sentimiento por un lado y la curiosidad desde mi lugar etnocentrista por el otro. No sé si está bien o está mal. Pero es natural que uno mire desde lo que conoce. Entonces al ver en un mercado gente que vende murciélago como comida, con lo mal visto que son esos animales para nuestra cultura, me generó un impacto muy grande. Igual esa foto no está en la muestra pero salió publicada en una nota de El Territorio hace uno o dos años.

– ¿Cuál es el mensaje que querés transmitir a partir de la selección de las imágenes?

– Que no se mire pasar la vida a través de una ventana. Cuando seamos viejos nos vamos a arrepentir más de lo que no hicimos que de lo que hicimos mal. Como la vida es muy corta y el mundo es muy grande, invito con la muestra a que todos salgamos y miremos distinto. Que apreciemos las cosas desde otra manera. Salgan, recorran, saquen fotos, escriban. Y los que quieren viajar, que lo hagan. Es la mejor inversión. Mucha gente me ve y me dice que les encantaría poder haber tenido la posibilidad. Yo les digo que la tienen, si todavía viven. Depende de lo que uno quiere. Estar de gira un par de años me significó resignar muchas cosas, como estar lejos de mi familia. Pero acá estoy, en casa, en Posadas. Y acá, salvo el contexto socio-político, todo sigue más o menos igual. Es como si nunca me hubiera ido aunque yo ya no me siento muy cómodo, pero ese es otro problema; el que quiere, puede. Yo ni sabía inglés pero un amigo me insistió igual, porque supongo que vio que yo tenía el potencial, y una idea lejana y vaga me hizo aterrizar en Sydney tres meses después. Yo no lo pude creer. Aunque a los tres meses me quería volver a mi casa porque el principio fue muy difícil. Con un inglés rústico, sin conocer a nadie hasta que un día hacés un amigo y empezás a manejar mejor el idioma. Aunque no me deje dinero, prefiero apostar a ganarme la vida haciendo las cosas que me gustan en lugar de tener un trabajo mejor remunerado pero resignando la felicidad, esperando el domingo o las vacaciones para hacer lo que me gusta. Ya tuve esa vida. No me gustó y me estaba volviendo gris.

 

-¿Qué pretendes con esta muestra?

– Eso. Ir en sentido de mis objetivos. Y uno de ellos es hacer de la fotografía no un mero trabajo, sino una forma de vida. La fotografía de viajes tanto como la fotografía callejera son subgéneros muy interesantes pero de los que cuesta vivir a menos que seas famoso o excelente. Como forma de vida estoy desarrollando la fotografía de estudio y la de bodas y retratos.

 

-¿En cuántos países estuviste o, mejor, en cuántos fotografiaste?

-En total son 25, capaz uno más o uno menos. Pero en esta muestra en particular sólo hay fotos de Estados Unidos, Canadá, Fiji, Vanuatu, Haití, Argentina, Bolivia, Jamaica, Australia y Nueva Caledonia.

 

-¿En qué tiempo hiciste las fotos, desde cuándo?

-Desde Alaska hasta Australia, pasando por Hawaii y Samoa. Desde el Mediterráneo hasta Australia. De Estados Unidos al Caribe. Y todos los países limítrofes de Argentina, desde 2010. Pero el grueso fue desde el 2013 al 2015, cuando estaba trabajando en los barcos, que fue el medio para que yo pueda empezar con este proyecto que quiero seguir por mi cuenta.

 

Epígrafes de las tres fotografías que ilustran esta nota e integran la muestra:

  1. “La calma”. Puerto Vila, Vanuatu. Esta foto fue tomada un año antes de la llegada del Huracán “Pam” que arrasó el archipiélago y dejó un saldo de heridos y víctimas fatales.
  2. “Situación de gol”. Copacabana, Bolivia.
  3. “Paisanos”. Brisbane, Australia.

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