“No me van a dar bola”, se sinceró el subsecretario de Lechería de la Nación, a los aliados del gobierno en el campo cuando pidieron que intervenga ante los supermercados que se quedan con la porción más grande de la renta de la producción lechera en el país. Los productores de yerba ya saben de eso. Entre los supermercados y la molienda se llevan casi el 70 por ciento de la rentabilidad del sector. Y nadie les da bola en Buenos Aires.

Posadas (Jueves, 28 de julio) Los productores de leche lograron movilizar a las entidades del campo aliadas al gobierno de Cambiemos para reclamar mejoras en la distribución del ingreso del sector. Actualmente cobran 4 pesos por litro, mientras el valor del producto en góndola se ubica entre 18 y 21 pesos dependiendo de la marca. Los dirigentes ruralistas pidieron que el Gobierno presione a los supermercadistas para que resignen $ 1,50 por litro de su margen de ganancia y lo destinen a los tamberos para que éstos alcancen un precio final de $ 5,50.
“No me van a dar bola”, habría sido la respuesta del secretario de Lechería, Alejandro Sammartino, según informa hoy lapolíticaonline. Es la sinceridad que no tuvieron los productores yerbateros de Misiones cuando estuvieron en el Ministerio del Agro reclamando que al menos se cumpla el precio fijado por el Inym para la hoja verde. Entre los supermercados y la molienda se llevan casi el 70 por ciento de la rentabilidad del sector. Se está acabando la cosecha, y no lograron que alguien los de bola en Buenos Aires.
Lo que sucede con la yerba y la leche es el karma de los productores de las economías regionales. En todas las provincias las quejas son de la misma naturaleza, la regresividad en la distribución de las rentas sectoriales.
Pero la movida de las cuatro entidades empresarias del campo constituye una novedad política. Son los aliados, los que promovieron la candidatura del Macri y respaldan las políticas neoliberales, esos mismos que criticaban los controles de Moreno, son los que se quejan y piden la intervención del Estado. Por el aceite, por la leche, y hasta la multinacional Techint presiona con “el interés nacional” para sobrevivir a las importaciones.