El diputado Claudio Wipplinger salió al cruce de la lógica neoliberal que promueve la compra de viviendas chinas porque considera son más baratas. “Eso depende de cómo se analicen los números y costos”, reflexionó al defender anoche la creación de un Instituto Forestal y la intervención del Estado en los mercados. “¿Cuál es el costo de la fuente laboral no generada?”, se preguntó retóricamente para observar que es lo que no se incluye en la matriz que justifica la importación de viviendas. Destacó que el Estado cuando genera un puesto de trabajo además de hacer bien a la sociedad, recupera parte de los invertido porque lo hace a través de los impuestos.

Posadas (Viernes, 30 de septiembre) “El tema de viviendas chinas es de terror”, afirmó  Claudio Wipplinger al intervenir en el debate por el Instituto Provincial Forestal  que fue creado anoche junto al Plan Maestro Forestal en sendas leyes sancionadas en el parlamento. La intervención del diputado  de Trabajo y Progreso sorprendió al asumir posiciones claramente heterodoxas y opuestas a las concepciones de eficiencia neoliberal con las que prejuiciosamente se asocia a su partido. El Instituto creado anoche promueve la participación directa de los actores de la cadena productiva y constituye un poder para controlar los abusos del monopolio. Wipplinger se diferenció de los bloques de la UCR y el PRO que se opusieron a la iniciativa con argumentos que no fueron suficientes para ocultar sus vínculos con Alto Paraná.  Aunque no es la primera vez que Wipplinger defiende la intervención del Estado en la economía para regular los desequilibrios del mercado, su intervención de anoche se puede considerar toda una clase práctica para refutar la lógica de la ortodoxia.

El funcionamiento del mercado
Después de haber hecho una prolongada defensa del Instituto como herramienta de regulación y potenciador del desarrollo de la dendroenergía, Wipplinger volvió a pedir la palabra para hacer otro aporte, que no tuvo ya el abordaje técnico sino desde la  filosofía económica. Por eso es rescatable el discurso de Wipplinger ya que la filosofía de nuestra época abandonó el proyecto de una crítica de la economía política. Siguiendo a Joseph Stiegler, esta actitud es muy riesgosa, porque –considera el premio Nobel- si el economismo engendró efectivamente horrores, la ausencia de crítica de la economía de hoy en día preparara otros horrores, y deja a las nuevas generaciones trágicamente desamparadas”. Pareciera que Wipplinger se suma a las provocaciones de Stiegler cuando enfatiza “el tema de viviendas chinas es de terror”. Y no lo dicen ni desde la bancada del Pays ni del alfonsinismo de Vanguardia Radical.
Destacó Wipplinger al resumir el funcionamiento de los mercados “cuando se hacen leyes para tratar de acotar, ayudan, pero las leyes pueden ser trabadas judicialmente. Hay rubros en los que se puede salvar eso si se tiene la visión de Estado y desde el Estado se generan las condiciones de competitividad”. Destacó que el abuso que se suele cometer en no pagar un precio justo por la madera, es precisamente por falta de competitividad de la empresa oferente. “Y ahí la generación de energía por biomasa crea una herramienta, porque además es escalonable”, explicó para subrayar que “el Estado podría impulsar mecanismos para ir utilizando el sobrante actual y con eso, llevarlos a un valor más cercano a los 20 dólares que es el valor internacional de la materia prima y sobre el cual hicimos los cálculos de si era viable o no. Además de tener en cuenta el beneficio de la generación de empleo y lo que significa de ingresos al Estado cada puesto laboral generado. Justamente el Estado puede generar la competencia y evitar lo que te traban por una judicialización, la competencia ya no te la pueden trabar. Por eso insistimos que es una herramienta fundamental”, reiteró en defensa de la creación del Instituto.
“Las industrias que están, que sigan estando, que crezcan pero que no puedan abusar. Somos defensores de que no hay que echar a ninguna empresa. Pero hay que generar las condiciones de competitividad para que no pueda, vía recovecos, abusarse. Somos defensores de ésta industria, pero de ninguna manera somos defensores cuando hay una situación de monopolio o una falta de competitividad”, agregó en referencia a la multinacional chilena.

Wipplinger heterodoxo
“El tema de viviendas chinas es de terror”, bramó el diputado para desarrollar un argumento que después mereció el reconocimiento de otros diputados.
Refutó la lógica lineal del neoliberalismo al argumentar: “dicen que son más baratas, eso depende de cómo se analicen los números y costos. ¿Cuál es el costo de la fuente laboral no generada? Ese es un ítem que el Estado cuando va a invertir en la compra, en éste caso viviendas, tiene que tener en cuenta. Traer viviendas chinas significa, no generar fuentes laborales acá. Dejar toda un área productiva, con toda su cadena, sin esa competitividad que regule los valores. Por eso cuando se discute sobre si la vivienda china es más barata, es porque faltan dentro de esa matriz de costos comparativa datos de lo que significa el costo de un puesto laboral no generado o perdido. Y cuánto le termina saliendo al Estado en recupero de impuestos, por todo el movimiento que genera el trabajador con su sueldo. Porque el trabajador con su sueldo vuelve a consumir, pero sobre todo el trabajador, digno para mantener a su familia, ya no necesita que el Estado lo subvencione. Es decir que cuando el Estado genera una fuente laboral deja de subvencionar y tiene el ingreso por parte de los impuestos por consumo. Cuando hablamos de viviendas chinas, o de cualquier origen, esto es lo que hay que entender. Y más cuando hablamos desde el Estado, ya que tiene ingresos que la empresa privada no tiene. La empresa privada sabe que cuando genera una fuente laboral está haciendo un bien social, pero eso a fin de mes no le ayuda a pagar las cuentas. En cambio el Estado, además de hacer ese bien a la sociedad, recupera parte de eso porque lo hace a través de los impuestos. Esto genera una sinergia económica que al Estado le genera más ingresos, por eso ésta matriz económica la tenemos que tener en cuenta.

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