En momentos en que las provincias son conminadas a realizar ajustes, el Presidente de la Nación anunció ayer la inversión de 45 mil millones, más que todo el Presupuesto de Misiones, en obras de soterramiento del ferrocarril Sarmiento en su trayecto por la Capital Federal. Se levantan voces cuestionando la decisión política de dar prioridad a esa obra faraónica mientras en el Presupuesto nacional se postergan inversiones en las provincias.

Posadas (Jueves, 13 de octubre) el Presidente de la Nación anunció ayer la decisión política de iniciar las obras para el soterramiento del tren Sarmiento que, en una primera etapa, demandará la inversión de 45 mil millones de pesos.

El anuncio despertó la reacción de las provincias que vienen siendo sometidas a presiones desde el Palacio de Hacienda para realizar ajustes en sus administraciones mientras se retarda el financiamiento de pequeñas obras en viviendas, salud y educación.

Aquí, la contradicción entre discurso y práctica de Mauricio Macri, que por un lado vende publicitariamente la recuperación del federalismo argentino, y por el otro, en la práctica pone en evidencia sus preferencias porteñas, fue develada en la comisión de Obras Públicas de la Cámara de Representantes.

El tema fue puesto sobre la mesa por Hugo Escalada después que se tratara el orden del día. El diputado del bloque alfonsinista Vanguardia Radical, enfocó la decisión del Presidente para cuestionar la participación de su primo en la realización de la obra. “Deberíamos dejar de lado los enconos locales y priorizar la provincia”, dijo para señalar que “mientras acá se piden informes por un camino de Fachinal, el presidente Macri autoriza pro decreto y para una empresa familiar la inversión de 45 mil millones de pesos, más de un Presupuesto total de la provincia, en una sola obra.  En tal sentido, dirigiéndose a los diputados de la Renovación, del PRO y de la UCR, preguntó si les pedirán a sus representantes en el Congreso de la Nación ingresen un pedido de informes.

Fueron varios los diputados del bloque renovador que manifestaron su rechazo a la decisión de la Presidencia, pero el enfoque estuvo centrado en la toma de decisiones política. Ponen en cuestión las prioridades que define el gobierno de Macri. El presidente de la Comisión, Orlando Franco, fue bien concreto al considerar que con sólo 2 mil millones de esos 45, Misiones podría dar respuestas a muchas urgencias y poner en funcionamiento programas que han dejado de ser financiados por la Nación. El anuncio, que fue festejado por los medios que sostienen la imagen del Gobierno nacional, como la contracara de los gobiernos kirchneristas, se registra en un contexto definido por las presiones del Palacio de Hacienda hacia las administraciones provinciales para realicen ajustes en los gastos de cuentas corrientes, fundamentalmente en personal. No es casual que el mismo día, el ministro de Educación de la Nación, justificara en el Congreso el recorte en el sector educativo, al anunciar que pagará por persona y no por cargo el Fondo Compensador, FONID, o artículo 9. Los docentes misioneros recibirían 500 millones de pesos menos en la masa salarial. En sintonía también con el ajuste, no aparecen en el Presupuesto varios programas de Salud, entre ellos, la Nación no se hará cargo del Programa contra el Dengue.

La polémica central, entonces pasa por el hecho de que los 3 mil millones de dólares que demandará sólo la primera etapa del soterramiento del ferrocarril urbano de Buenos Aires constituyen recursos suficientes para atender otras prioridades. Es lo que marcaron en la Comisión hoy, los diputados Aníbal Vogel,  Noelia Leyría y Mario Lindemann al cuestionar también las políticas que definen prioridades en una administración que dice tiene recursos escasos. De esta manera anticipan que en la sesión de hoy podrían introducir un proyecto de Comunicación para que los legisladores nacionales por Misiones tomen cartas en el asunto. Lindemann incluso llegó a solicitarle al diputa de la UCR, Germán Bordón, que se pronuncie al respecto. “Lo debatiremos”, fue la lacónica respuesta inusual en un adicto a los discursos.

¿Y el Urquiza?

El anuncio también contrasta con la tibia respuesta que dieron aquí, el ministro Marcos Peña y el coordinador de esa entelequia que es Plan Belgrano, José Cano, cuando el gobernador Hugo Passalacqua reclamó por la recuperación del Urquiza. Cualquier argentino que vive en el interior del país puede sentir en carne propia la grosera contradicción que significa la decisión de invertir en semejante obra en un país ferroviariamente devastado como el nuestro. Donde el sistema de trasporte está colapsado, es cuestionable la prioridad que se da a la ejecución de obras que beneficiarán sólo a Buenos Aires.  Semejante masa de dinero podría invertirse en la rehabilitación de ramales que refuncionalizarían nuestro degradado sistema con vías renovadas y trenes comunes mejorados, tanto para el transporte de mercancías como de personas.

Como se preguntan retóricamente en una editorial de un colega chaqueño: “¿No sería más sensato contar con trenes de velocidad moderada como el Talgo, que corre a 120 kilómetros por hora y bien podría llegar a Bahía Blanca, Salta, Bariloche, Mendoza o Posadas, y unir al país transversalmente de manera que un misionero que va a Jujuy o Neuquén no tenga que pasar por Buenos Aires, por caso? Esto alentaría, además, una fenomenal recuperación económica en varias provincias. Entonces, ¿Es desmesurado pensar en todo lo bueno que se podría hacer en materia ferroviaria con los miles de millones de dólares que costará el soterramiento?

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