No sé si es más original su novela o su proyecto. En la novela, llamada El juego de María (no es su única novela) cada punto de vóley cambia la voz narradora y cada set es un capitulo; su proyecto es un recorrido por Latinoamérica en busca de poetas. El ansia sempiterna de abarcarlo todo, la aplicación de una lógica inherente al lector, al diletante, al amante de las letras: si me gusta la poesía, y soy latinoamericano, quiero conocer toda la poesía latinoamericana, absolutamente toda. Por Santiago Morales.

Todo comenzó en 2010, cuando el escritor, cronista y poeta colombiano Eduardo Bechara Navratilova conversaba con un amigo cordobés sobre el poco reconocimiento que tienen los artistas, y los poetas en particular.En 2012, la quijotesca empresa se hizo realidad, y con financiamiento privado Bechara armó la valija y tomó un avión: fue el primer paso del proyecto llamado En busca de poetas, cuyo objetivo es recorrer la región para elaborar, posiblemente a fines de 2016 si es que no se extiende, una antología de poesía latinoamericana inédita.
Su primer destino, en enero de 2013, fue Buenos Aires, y el recorrido incluye Ushuaia hasta Caracas, parando en pueblos y ciudades elegidas de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Venezuela, Perú, Ecuador y Colombia. “Empecé por contactar a conocidos poetas y ellos me llevaron a los inéditos” cuenta Bechara.
Nacido en Bogotá en 1972, de descendencia libanesa y checa (como su apellido materno lo indica ¿qué incidencia tendrá el deporte en su narrativa teniendo el apellido de una famosa tenista y escribiendo una gran novela sobre una voleibolista?) cuenta que conoció más o menos 800 poetas, enfatizando en la riqueza del valor humano más allá del literario.
-La poesía latinoamericana existe- dice- hay temas comunes, “temáticas sociales, la pobreza, el hambre, hay un grito desesperanzado para que alguien haga algo y eso se repite en toda la región”.
En Posadas se encontró con Anibal Silvero; se reunió con el grupo de Poesía de miércoles que se juntan en el Cidade; charló con Marisil Ceccarini; entrevistó y conoció  a otros representantes de las letras del ámbito local mediante una cadena de recomendaciones, derivaciones, causalidades y casualidades.
La novela, que la lleva en su bolso para intercambiar con quien quiera leerla, se abre con un epígrafe de Reinaldo Arenas ( a veces funcionan milagrosamente como si el autor del epígrafe estuviera introduciéndonos al libro); mantiene el suspenso y la tensión de un partido parejo; y además describe, en un contexto que nunca hay que inadvertir, buena parte de la realidad Colombiana, la presencia de las FARC es ineludible.  La historia sirve también para entender la relativa importancia de los resultados deportivos.
Todo buen libro sale a caza no solo de lectores sino de escritores. Todo poeta colmado de sentimiento latinoamericano tiene ganas de salir a la búsqueda de sus pares. Bechara lo hizo. El proyecto llamado En busca de poetas continua, siguiendo su camino como se pueda, dependiendo de los recortes del presupuesto, de los patrocinadores conseguidos, auspiciantes, apoyo mínimo para recorrer el continente con el estandarte de la literatura.

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