Con encuentros diversos funcionarios y dirigentes conmemoraron esta semana el Día de la Militancia. Se recuerda la lucha desde el llano por la vuelta de Perón. Pero es muy distinta la militancia cuando se tienen responsabilidades de Gobierno. El sentido de la fórmula de Passalacqua: “estar cerca de la gente”

Posadas (Viernes, 18 de noviembre) El Día de la Militancia no pasó desapercibido para la Renovación. El reclamo permanente de Hugo Passalacqua a su equipo “estar cerca de la gente”, es precisamente una apuesta a la militancia. Obviamente que en el Gobernador de Misiones la consigna es más que simbólica y muy diferente del sentido propagandístico del timbreo del Presidente y sus ministros. Estar cerca de la gente desde el Gobierno, para Passalacqua es impregnar la función con el espíritu de la militancia. No perderse en las marañas burocráticas ni en la abstracción de los expedientes abandonando el compromiso humano que caracteriza, precisamente, al militante.
Ayer hubo actos y encuentros de funcionarios y dirigentes de la Renovación para celebrar el Día que se estableció para poner sobre la superficie el valor del trabajo de la “resistencia” coronada con el regreso de Perón el 17 de noviembre de 1972.  Pero, la lucha desde el llano es muy diferente a la que se debe librar cuando la militancia tiene responsabilidades de gestión.  “Estar cerca de la gente” como metodología de gobierno pretende consolidar la política en la relación sociedad – Estado. Es coherente con las rupturas de la Renovación en 2003 con la vieja partidocracia que en las razones de Estado terminaba disociando la práctica de las necesidades y reclamos populares.

Apología de los punteros

Quizá el sacerdote Rodrigo Zarazaga explique el sentido de eso de “estar cerca de la gente”.  El jesuita, que viene trabajando desde hace años en las villas y elaboró su tesis doctoral en la Universidad de Berkeley investigando sobre el clientelismo político, saltó a la fama después de su participación este año en el seminario de IDEA en Mar del Plata.  Fue cuando se viralizó en las redes su denuncia de la pobreza ante lo más granado del empresariado nacional.
Zarazaga, en su tesis rescata la función militante de “los punteros políticos”.  Valora el trabajo de los punteros más allá de los vicios que se conocen. Nada menos que en La nación ya en 2010 se informaba  sobre la mirada del jesuita sobre la realidad en las villas. Se destacaba que “durante siete años Zarazaga trabajó en la Villa Mitre y otros barrios obreros de la zona. Allí tomó contacto con la pobreza. Se relacionó con la gente y conoció sus necesidades y preocupaciones. Conoció también a muchos punteros políticos y se sacudió algunos preconceptos…conocer la realidad de las villas lo llevó a revisar algunas opiniones. “Un poco peronista me hice -dice con humor-, ahora valoro su presencia allí. Es común decir que los punteros son vagos, que cobran por hacer nada, pero no es cierto. La mayoría trabaja de sol a sol, y al que no trabaja, la misma gente de la villa lo saca a patadas, porque le exige respuestas”.

Esto equivale a decir que a falta de una presencia real del Estado, el Estado, en este caso, son los punteros. No son reyes, son lo que hay. “Son reconocidos como el Estado por sus vecinos y manejan recursos del Estado”. Así es, según Zarazaga, como construyen una relación con la gente, acumulan capital político y se ganan cierta reputación, que a su vez supone una responsabilidad, porque “cuando hay un chico con un ataque de asma a las 3 de la mañana, cuando alguien necesita atención de urgencia o realizar un trámite, la respuesta pasa por el cura o el puntero”.
Precisamente, es la significación de la fórmula de Passalacqua “estar cerca de la gente”. Que el funcionario no deje de ser un militante y en su compromiso con lo cotidiano lleve la presencia del Estado a todos los rincones de la provincia.

Anuncios