Las pérdidas generadas por los incendios que afectan al sudeste de la provincia de Buenos Aires, y se extiende a La Pampa y Río Negro, fueron evaluadas en más de 2 mil millones de dólares. Con la aplicación de la ley del Sistema Federal del Manejo el Fuego, el siniestro se pudo haber controlado. Pero Bergman con el concepto bolichero de la austeridad decidió ahorrar 200 millones de pesos.

Posadas (Martes, 10 de enero) De acuerdo con información difundida hace dos días por la agencia oficial Telam las distintas inclemencias climáticas que afectan Rio Negro, La Pampa, Santa Fe y Buenos Aires suman más de 3 millones de hectáreas productivas comprometidas y más de 80 mil cabezas de ganado, lo que supera pérdidas por más de 3.000 millones de dólares. Desagrega en el informe que las pérdidas en los campos de Santa Fe, a causa del temporal, ascienden 780 millones de dólares. En consecuencia, las pérdidas por los incendios que devoraron casi un millón y medio de hectáreas en tres provincias, superan holgadamente los 2 mil millones de dólares.

De acuerdo con los expertos, los incendios pudieron haber sido controlados si el rabino Bergman hubiera comprado aviones hidrantes y helicópteros especiales, tal como estaba planificado en el Ministerio de Medio Ambiente. Sin embargo, interpretando la política de austeridad de una manera simplista y sin la perspectiva estratégica del área que tiene delegada para gobernar, decidió ahorrar. Se negó a firmar la licitación, que ya estaba en proceso, para la compra de aeronaves hidrantes y otro equipamiento, que el equipo técnico del Ministerio evaluó como necesarias para evitar los daños que se produjeron en los incendios. De acuerdo con información divulgada por El Destape, se preveía la adquisición de aviones y helicópteros dedicados a controlar los incendios y los fondos estaban. De hecho, el ministro sólo utilizó el 51% del dinero que le habían girado para prevenir incendios. El Sistema Federal de Manejo del Fuego dejó sin usar el 49% de las partidas que tenía disponibles: de los $450 millones presupuestados, apenas aprovechó 232 millones de pesos. Esta subejecución se repitió en todos los programas del Ministerio y en todas las áreas. Pero en algunas provincias fue más grosero. En Río Negro, una de las zonas afectadas preveía destinar $1.282.000 para evitar incendios. No obstante, solo se pagaron 80.000 pesos: un 6% del total para prevenir incendios de pastizales, que fue lo que ocurrió en estos días. A Bergman le habían recomendado comprar helicópteros semipesados de extinción y transporte de brigadas. Para eso le habían redactado un texto listo con la licitación para que el rabino la firme, pero no lo hizo”.

El ardor del incendio

Teniendo en cuenta estos datos, la senadora por Misiones, Sandra Giménez, publicó el 6 de enero una nota en El Parlamentario que tituló “El ardor del incendio”. Repasa las luchas políticas de la Renovación, que en convergencia con representantes de otras  provincias, desde 2003, hicieron camino para sancionar en 2012 la Ley 26.815 de Sistema Federal de Manejo del Fuego. Explica la senadora que la Ley “no es solamente un norma que nos dicta cómo debemos actuar en casos de incendios, sino que tiene muchos componentes de prevención y, por ende, de ahorro de recursos”. Y revela en ese sentido que “durante los primeros años de implementación de esta ley podemos calcular que permitió ahorrar al país más de 30 millones de pesos mensuales gracias a la prevención y la capacitación del recurso humano, según se ha reconocido en informes internacionales que evalúan el esfuerzo para proteger la biodiversidad. También podemos sostener, según el Quinto Informe Nacional para la Conferencia de las Partes del Convenio sobre diversidad Biológica, de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la República Argentina de Julio de 2015, que hubo 17% menos de incendios a partir de la implementación de dicha ley y 30% menos de superficie afectada por incendios. Esta disminución de los incendios se debe a una mayor prevención, a charlas en las escuelas, instituciones, con los vecinos y municipios y a un mayor control en la quema de pastos de quemas autorizadas. Inclusive, hasta se logró jerarquizar al personal en un escalafón propio ya que estaban incorporados a los guardabosques. Se adquirió material y equipamiento como los 100 coches bombas, y todo eso fue posible por el financiamiento previsto en la propia ley. El marco institucional está y funcionó”. Computando estos antecedentes en su argumentación, Giménez concluye que “hoy no hay voluntad política para cumplir la ley. Las vidas que se pierden, los recursos que se desvanecen, los bosques que se destruyen son irrecuperables. Que Dios y la Patria se lo demanden…literalmente”.

El rabino Bergman, que en su momento confesó no entender nada del área que le delegaron para gobernar, parece no haber asumido la responsabilidad de la gestión. Como en los mejores tiempos de la campaña, siguió apegado a su adicción a los aforismos bíblicos. Fue así que habló, imprudentemente de la “profecía apocalíptica”. Desde una lectura freudiana se puede interpretar que el apocalipsis al que se refería no está inscripto en el relato bíblico sino en el neoliberal. Sólo desde la ortodoxia se puede creer que se está ahorrando cuando se desinvierte. Lo que cierra en una planilla contable choca después con la realidad. Ahorró 15 millones de dólares y el país perdió más de 2 mil millones.