Lejos de la intención de hacer una apología de las malas ondas, el diputado Marcelo Rodríguez, evaluó hoy críticamente el resultado de la política económica de Cambiemos al cumplirse el primer tercio del mandato de Macri. Calificó como un cóctel social explosivo la combinación de tres ejes del rumbo económico: la devaluación, la quita de subsidios a las tarifas y la apertura de la economía. “¿Algún docente invierte en Lebacs?”, dijo metafóricamente para marcar a los ganadores del modelo

Posadas (Miércoles, 12 de abril)  Un cuadro económico-social preocupante pintó el diputado Marcelo Rodríguez al evaluar los 16 primeros meses del gobierno de Mauricio Macri, que constituyen ya un tercio de su mandato. “No hay reactivación económica”, aseguró en una entrevista con este medio, pero aclaró que lejos de su intención es “hacer apología de las malas ondas porque quiero que la vaya bien al gobierno, pero son las consecuencias de las medidas”. El contador, que preside la Comisión de Presupuesto del Parlamento misionero, destacó que tres ejes de las medidas económicas: la devaluación, la apertura importadora y la decisión de reducir subsidios a las tarifas, generaron desocupación y pérdida del poder de compra de los salarios, mientras la conducción económica no pudo, ni puede, controlar la inflación que pareciera el objetivo central del Gobierno. Aferrado a la ortodoxia del monetarismo sólo logra acentuar la recesión y la caída del consumo. Señala que los beneficiarios de las políticas oficiales son el sector financiero y los grupos económicos concentrados, que invierten en papeles para obtener grandes ganancias sin mover un dedo. “¿Algún docente, algún obrero de la construcción invvierte en Lebacs?”, se preguntó irónicamente como metáfora que ilustra el momento. La entrevista:

El gobierno de Mauricio Macri cumplió 16 meses, es decir un tercio del mandato. Suficiente para una evaluación. ¿Qué análisis de la situación económica se puede hacer?

El gobierno arrancó con medidas macro económicas de alto impacto, la finalización de lo que ellos llamaban cepo cambiario que impulsó la devaluación del 40% en el tipo de cambio; la apertura de las importaciones; y la quita de subsidios a las tarifas. Las tres juntas fueron un cóctel que generó más inflación, más desocupación y caída del poder adquisitivo es decir en el poder de compra de los salarios. Es decir que el impacto social de las medidas, para que entienda doña Rosa, se sintió en las familias que, con la misma plata podía comprar menos cosas. El impacto se sintió en el changuito o en la canasta, lo que se traduce en el humor social que, se empieza a modificar. Este cuadro, así simplificado, tiene un agregado en las provincias como la nuestra que sufre el impacto del péndulo de las asimetrías. El gobierno asumió así la lucha contra la inflación con un tipo de política monetaria que, se asemeja a una aspiradora que absorbe el dinero circulante. Es la tradicional política de la ortodoxia que combate la inflación reduciendo el consumo, generando iliquidez. Entienden que con más plata hay mayor poder de compra y se aumenta la demanda, la que a la vez no se puede satisfacer con la oferta existente razón por la cual se producen los aumentos de precios.

¿Más allá de los debate teóricos entre monetarismo y estructuralistas, no considera que estas políticas ya se aplicaron en la Argentina y siempre fracasaron?

La historia cerró ya ese debate académico. En nuestro país, estos procesos de ajuste del gasto público con endeudamiento siempre condujeron a cuadros sociales explosivos. Ya sabemos las consecuencias y el desenlace. Estamos en una autopista que conduce al abismo.

Volviendo al cuadro de situación, mencionamos también como eje de las medidas económicas, la apertura de las importaciones. Con el criterio de la eficiencia se pone a nuestra industria a competir con otros países que tienen otros valores de competitividad, en la logística, en los servicios y laboral. Nuestros industriales no pueden aguantar esa competencia en los costos de trasporte y la mano de obra barata. Lo que hay que señalar es que si nuestra industria no vende habrá más caída del consumo, habrá más despidos de gente. Sin ir más lejos hay sectores como los de la madera en nuestra provincia que por la apertura pierden ventas y están reduciendo producción y reduciendo las horas de trabajo lo que afecta a los trabajadores también.  Vemos que las importaciones están desplazando producción argentina y hasta sectores como la lechería se ven condenados.  Todas las economías regionales se ven afectadas. Si no se definen políticas de fomento vamos a tener, en el corto plazo, problemas, como cierre de negocios, caída del consumo y de las ventas que, inevitablemente, generarán más desocupación y pobreza.

A este esquema de combatir la inflación con la reducción del consumo el gobierno nacional se propuso reducir el déficit público, pero lo que vemos hasta ahora es un incremento del endeudamiento, que fue de 40 mil millones de pesos, en 2016, desde el pago a los hold-outs, que está comprometiendo el futuro.

¿Pero, cuáles son los sectores que sostienen la lógica del programa de gobierno?

Los grandes beneficiarios de las medidas económicas son el sector financiero y los mercados concentrados. La deuda que se toma desde el Tesoro nacional y el Banco Central, con las altas tasas que se pagan por el interés, son inversiones de los Bancos y los grandes capitalistas, ¿acaso un docente invierte en Lebacs? ¿acaso un obrero de la construcción?, no,  son negocios de grandes magnitudes que garantiza réditos a la gente que tiene mucho dinero sin mover un dedo ni invertir en la producción.

Mire, no salió en ningún lado, pero el llamado mini-Davos reunió a más de cuatrocientos empresarios que vinieron a la Argentina a pasear. ¿Qué dijeron?: La Argentina es un país rico: Sí. Pero tiene un 30% de pobreza en una economía con el consumo a la baja, con índices de recesión en el sector industrial, en la construcción en los shoppings y con una inflación descontrolada. Y agregaron algo más: es un Gobierno que sobreactúa su fortaleza  pero es débil ante un Congreso que le puede torcer el brazo. Y entonces aplauden pero no invierten y esperan los resultados de las elecciones para saber si la gente los apoya. Cuando Macri dice vamos a abrir empresas, le contestan: “pero si ya había empresas”. No hay que saber mucho de economía para saber lo que está pasando en la calle. No van a llegar brotes verdes mientras el negocio sea el financiero con el endeudamiento.

Misiones, un ejemplo

Las provincias, le doy el dato, ya se endeudaron este primer trimestre del año en 6,8 mil millones, concentrado en las cinco grandes: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y también La Pampa.  Gracias a Dios en Misiones estamos muy lejos de llegar a eso. La Renovación ha ordenado y equilibrado las cuentas públicas. A contramano de lo que se pregona, el gobierno de la Renovación sigue defendiendo políticas de desendeudamiento.

La caída de Prat Gay

Volviendo a su pregunta inicial, para evaluar el primer tercio de la gestión de Cambiemos, hay que considerar que el eje central de sus medidas económicas fue combatir la inflación. Todos se olvidan que al inicio se habló, mejor dicho, se autodenominaron, el mejor equipo económico de los últimos 50 años en la Argentina y que iban a llover inversiones. En ese esquema de confianza armado para los inversores, un dato muy grave es la caída de Prat Gay. ¿Por qué le digo? Porque en los países desarrollados la palabra más escuchada en el mundo empresario son los ministros de economía. Pues, Prat Gay tiene pertenencia a ese mundo. Su desplazamiento por otro que no tiene los mismos pergaminos, que pasa de cronista a ministro, no es una buena señal para los inversores. Encima es reemplazado por dos, uno especialista en tomar deuda y que es el bróker que arregló con los hold-outs y el otro representante de un grupo concentrado que pelea espacios de poder.

Bueno, este equipo, mientras ya bate récords históricos en tomar deuda, ya que a los 40 mil millones de dólares del año pasado hay que sumarle otros 20 mil millones, también de dólares, tomados en el primer trimestre,  no logra cumplir el objetivo central  de contener la inflación. Habían dicho que estaría entre el 20 y el 25% en 2016 y superó los 41 puntos. Este año, mientras insisten en 17 ó 18%, ya en el primer trimestre llegó al 6,3% e incluso, desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario advierten que no van a poder cumplir la pauta. Ya nadie le cree a la conducción económica, lo que genera mayor incertidumbre. Ni siquiera lleva tranquilidad la medida del Banco Central de profundizar la política monetaria que promueve iliquidez. No hay reactivación económica. Lo digo lejos de la intención de hacer apología de las malas ondas porque quiero que la vaya bien al gobierno, pero son las consecuencias de las medidas.

El gobierno lo que pide es tiempo. ¿Los índices negativos no son efectos de las reformas y de lo que llaman la pesada herencia?

El gobierno ha perdido mucho tiempo. La revolución política de la alegría ya tiene a un pueblo preocupado que pierde la paciencia y se moviliza. Esperemos que no pierda la esperanza. ¿Por qué? Porque no se ven resultados, pero tampoco se sabe bien a dónde van. Dicen una cosa y hacen otra. La crisis no es una herencia. La crisis fue generada por este gobierno. No tiene un plan, nunca hubo un plan económico que pueda dar certezas a futuro. Los mensajes se reducen a consignas para la campaña electoral. No se cumplió nada de lo que prometieron. En 2015 la economía funcionaba bien, claro que tenía algunos problemas, pero eran solucionables sin hacerle pagar el costo a los sectores más humildes. El informe sobre la pobreza del Observatorio de la UCA es contundente. Macri generó un millón y medio más de pobres y el poder adquisitivo del salario cayó mientras aumenta la desocupación.

¿Cómo hace una provincia como Misiones para sostener los servicios de Salud y Educación si la Nación cerró programas y baja el financiamiento educativo, mientras al mismo tiempo se recauda menos por la recesión?

Ante todo, la crisis de la que venimos hablando se agrava en zonas como las nuestras  por el agregado de las asimetrías. Y esto debe tener una lectura correcta para no perjudicar a los misioneros que cruzan al otro lado para hacer valer su dinero. Hay que generar conciencia de los efectos positivos de consumir en la Provincia, pero cualquier solución al problema, digamos del puente, no debe afectar al sector más débil. Dicho esto, hay que aclarar que no es que se recauda menos, el año pasado se incrementó el 22% pero se perdió ante una inflación de más del 41%. La Administración del Estado en Misiones tiene ganado un verdadero prestigio ante el gobierno nacional y actores económicos. Le aseguro que es la de mayor prestigio en el NEA. Los servicios de Salud y de Educación pueden resentirse en una crisis, pero el esquema de gobernabilidad que define las relaciones entre los gobiernos alienta, unido a ese prestigio de buenos administradores, la perspectiva de conseguir recursos para la sustentabilidad de la prestación de la salud y la educación.  Me hago eco de las palabras del Gobernador: Misiones tiene un plus que es su gente, luchadora, trabajadora que en sistemas complejos como el de ahora encuentra caminos de trabajo y puede poner el hombro. Al mismo tiempo, nuestro Gobierno no se queda de brazos cruzados. En el contexto macro-económico, que nos es impuesto y escapa a nuestras responsabilidades, se vienen aplicando políticas en beneficio de los asalariados, para la generación de empleos, en el acompañamiento a tareferos y de sostenimiento de los eslabones más débiles de la producción. Por ejemplo, a creación del Fondo de Crédito Misiones, permitirá financiar por 500 millones de pesos emprendimientos productivos. Es lo que se puede hacer desde la Provincia.

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