El productor del norte misionero respondió así a las acusaciones de los diputados del PAYS que descalifican su lucha. Y está dispuesto a un careo. Aseguró que sus cheques rebotados ya fueron recuperados en su totalidad hace quince meses y pone a disposición los documentos que avalan los pagos. “No me gusta la política partidaria; me siento bien como representante gremial”, dijo.

Eldorado (Enviado especial). El productor yerbatero y líder de una asociación de productores del norte de Misiones, Julio Petterson (a la izquierda en la foto de portada, junto a su hermano Jonas), dijo que desconoce las razones por las que los diputados del Partido Agrario y Social, Héctor Cacho Bárbaro y Martín Sereno, “mantienen una agresión permanente hacia mí y hacia mi familia, haciendo interpretaciones infundadas y graves denuncias que no tienen nada que ver con la realidad”.
“Sí, es cierto que tuve tres millones de pesos girados en descubierto en el Banco pero levanté toda mi deuda, vendiendo vienes propios y de otros, que me acercaron para que haga frente a una situación que no fue generada por deshonesto ni estafador sino por un negocio que salió mal. Yo levanté toda mi deuda el año pasado y puedo demostrarlo”, dice, mientras exhibe documentación del Banco Central que acredita que los cheques fueron cancelados antes de noviembre del año pasado.
Ante las denuncias de los legisladores, Petterson asegura que puede mantener un careo con ellos para demostrar que mienten, pero también dijo que desconoce el origen del desencuentro, porque con ambos, Bárbaro y Sereno, “mantenía un trato cordial y hasta comercial, porque yo auspiciaba en su radio y me llegaron a ofrecer en un par de oportunidades que sea candidato por el partido de ellos, que no acepté”.

 
-¿Usted será candidato a diputado o a otro cargo electivo, Petterson?
-No. Rotundamente no, porque no me llama la atención la política partidaria y sin embargo si me siento identificado con la parte gremial, porque desde ahí puedo pelear para conseguir cosas para mi sector y sobre todo, para la juventud, que es lo que me interesa. Con las cosas que hago, logré convencer a muchos jóvenes que vuelvan a las chacras y peleen por lo que es de ellos. Esto no pasaba antes; yo ya estuve en las luchas de los yerbateros en 2001 y en 2007 y aunque yo era chico, la mayoría de los que protestaban entonces eran mayores; ahora me sentí mucho más identificado como joven, acompañado por una importante cantidad de jóvenes que salimos a pelear por lo que nuestros padres forjaron en nuestras chacras. Eso me gusta, pero no la política partidaria…

-¿Pero usted viene de una familia política?
-Sí, claro. Tengo una familia que sí es política pero a mí, en lo personal, no me llama la atención. Yo voy a seguir luchando pero eso no significa que por estar al frente de una lucha, termine como candidato. No juzgo al que lo hace pero no está en mis planes, al menos no cercanos porque uno tampoco puede saber qué hará con los años; hoy por hoy, no me interesa y no me gusta.

-¿Por qué cree entonces que hay tanta insistencia en posicionarlo como candidato?
-No lo sé, quizás por la misma resistencia que tuve desde siempre a lanzarme porque como dije, yo era un adolescente cuando ya estuve en las luchas. Desde 2001 vengo trabajando en esto y allá en 2007, cuando era muy jovencito y muy inexperto, quedé sin proponerme al frente de la protesta, de aquel tractorazo que estuvo casi siete meses en la Plaza principal (Plaza 9 de Julio) de Posadas y que me dejó más de cuarenta causas penales. Pero salí adelante. Desde entonces me ofrecieron muchas veces ser candidato o vender la lucha, pero nunca lo consideramos ni siquiera. O quizás los que insisten hoy con que seré candidato tengan miedo y crean que soy un peligro para ellos o para los intereses que ellos representan si me lanzo como candidato, pero que se queden tranquilos que no voy a ser candidato. Que les quede claro, no me interesa y no está en mis planes. Yo me identifico mucho en el lugar donde estoy ahora, que me gusta y donde creo que puedo aportar mucho para la juventud de mi pueblo y para mi propio hijo, porque ya soy padre. Si la política fuera distinta podría considerarlo, pero si te metés, tenés que manejarte con las reglas del partido por el que vas o por los intereses de otros, donde te imponen. Eso de ir a acatar y obedecer no está en mi forma de ser. Y si pensás diferente, te apartan. Hubo muchos políticos con ideas propias que enseguida desaparecieron. No me gusta eso…
– ¿Cómo se origina el problema con el PAYS o las denuncias que hacen los diputados contra usted?
-Realmente me llama mucho la atención. Yo, con Cacho Bárbaro y Martín Sereno, muchas veces me senté a hablar. No voy a decir que eran amigos, pero si teníamos una buena relación. Martín venía a mi ferretería y yo auspicié muchas veces su programa; muchas veces nos sentamos a hablar; ellos trabajan en política y yo fui autoridad de mesas en las elecciones, acá en Andresito, designado por el Gobierno. Muchas veces dialogué con ellos, incluso sobre política, al igual que mis hermanos. Me sorprende la postura de ellos y el enojo con nosotros. Tuve incluso la oportunidad que me ofrezcan ser candidato y no acepté, pero no creo que esa sea la razón. No sé por qué tanta bronca pero me parece que así están destruyendo las cosas buenas que hicieron, porque hay que reconocer que ellos hicieron muchas cosas buenas, pero eso no les da derecho a agraviar como lo hacen no solo a mí persona sino también a mi familia. Eso molesta mucho y a mí también me duele porque se amparan en los fueros que tienen como diputados para decir cualquier barbaridad, cualquier mentira. Ellos son diputados, representantes del pueblo, pero deja mucho que desear la forma en que se manejan y como se expresan en los medios de comunicación, donde me agreden y ensucian mi nombre.

-Los diputados plantean dos situaciones de manera permanente: que usted radicó una falsa denuncia diciendo que fue agredido en un corte de ruta y además, que usted defiende sus intereses económicos y que no es productor…
-Sí. Esos son dos de los argumentos permanentes en mi contra. Yo tengo las fotos del ataque, de las patadas, a mi camioneta. Hoy estamos en una situación donde está la palabra de Sereno contra la mía, o la mía contra la de Sereno. Y cuando dicen que defiendo mis intereses, les respondo que yo defiendo los intereses del productor, que pueda cobrar lo que corresponde, lo que está pactado por ley. Lo que dicen, que fui a pelear y armo movimientos para defender mi economía, o como dicen que debo más de tres millones de pesos, tengo las pruebas de que levanté todo. Me duele mucho porque mienten. Yo puedo comprobar que no es cierto, que no negocié ni por un peso ni por tres millones de pesos ni esta ni ninguna lucha. Yo levanté mi deuda; puedo poner a disposición de quien quiera la documentación e, incluso, a las personas que tenían mis cheques que fueron rescatados, levantados, pagados, todos, antes de noviembre de 2016. Eso es de público conocimiento porque con solo poner mi CUIL en la página del Banco Central podrán ver las fechas en que fueron cancelados, y los montos por los que los levanté: ahí aparece la fecha, la hora y el monto de los cheques que levanté, cada uno de los cheques. Vendí tierras propias, vendí terrenos que eran herencia de mi abuelo; mi tío Mario fue uno de los que me dio un terreno, herencia de su padre, para que yo termine de levantar mis cheques. Vendí máquinas, un camión; vendí el terreno de mi mujer que heredó de su padre. Tengo todo documentado, con papeles, y con respaldo, de para qué vendí y qué cheque levanté con eso. Me molesta, pero la verdad, no me preocupa lo que salgan a decir. Ellos son legisladores, están para representarnos y deberían hablar con conocimiento de causa y no de la manera irresponsable como lo hacen. Quieren los papeles, les muestro a ellos, porque como siempre dije, yo hablo con respaldo. Es grave que desde el lugar que ocupan, hablen por hablar.

-¿Cómo surgió el problema con los cheques? ¿Cómo se generó esos tres millones de descubierto?
-A raíz de un problema económico que no lo generé yo en forma directa. En el año 2015 veníamos trabajando muy bien. Tengo una ferretería que armé a medias con mi esposa, con el respaldo de nuestros padres, y con un camión y un tractor empezamos a trabajar. Todos saben que la situación yerbatera estaba bien, que veníamos muy bien. En ese momento, yo compraba yerba y vendía a una empresa. En julio del 2015 se entró a complicar los pagos y lo que me pagaban de contado, se estiró a 90 días y después a 120 días. La empresa a la que yo le vendía tenía un sistema de anticipos, donde le entregaba el producto y nos pagaban de contado. Ellos generaban anticipos de compra y en un determinado momento esta empresa no pudo seguir con ese sistema y cuando me cortaron los pagos, yo ya tenía librado los cheques. Me cortan los anticipos con los que yo compraba la yerba y por lo tanto, se corta la entrega de yerba: cuando eso pasó no tuve los fondos para poder levantar los cheques. Bueno, en esa situación, para poder levantar los cheques que sí había emitido, pedí plata prestada a dos prestamistas: uno me prestó 830 mil pesos y el otro 1,1 millón de pesos: mi cuenta en ese momento era de 1,9 millones de pesos que, al no poder levantarlos enseguida, me generó un millón más de intereses, lo que me terminó de acostar. Esos 1,9 millones de pesos se convirtieron en una deuda de tres millones de pesos en no más de ocho meses. Tuve que vender terrenos, chacras, una camioneta; lo que tenía para poder levantar mis deudas y pagar los cheques. Cuando la empresa que me compraba se estabilizó de nuevo, empezamos a trabajar nuevamente pero para entonces yo ya había caído. Las personas a las que le debía, como a Luis Antúnez y otros, están dispuestos a contar que les pagué hasta el último centavo; todos están dispuestos a hablar porque me conocen, porque saben que fue un problema económico que surgió trabajando y no para estafarle a nadie. Yo cumplí con cada uno; mucha de esa gente me apoya y estuvo, ahora, en el paro yerbatero porque entendieron la situación; vieron que me deshice de lo que tenía y me quedé solo con una chacra y un terreno para trabajar. Mis padres, y mi tío Mario, que siempre me acompaña, me dio un terreno que era herencia de sus padres para que lo venda; al igual que los terrenos que eran de mi mujer. Yo trabajo, no ando embromando a la gente y por eso mismo, por poner el lomo para salir adelante, me ayudaron a saldar mis deudas. Esa es la verdad, que puedo respaldar con testimonios y documentos.
-¿Usted compra, o maneja siete millones de kilos de yerba? Esa cantidad se condice con la de un pequeño productor?
-No, no es así. Yo compro yerba. Yo compré yerba pero los que dicen eso son los diputados del PAYS que están mal informados. Jamás compré esa cantidad: el año que más cantidad de yerba compré fue en 2015 y llegué a comprar tres millones de kilos, como lo certifican las facturas, los papeles y mis movimientos legales, porque siempre trabajé de manera legal y también porque la empresa que me compra, me exige que sea así. Otra vez tengo que decir que me duele que lo diputados distorsionen. Ellos saben muy bien que yo compré tres millones de kilos porque me buscan información permanentemente. No sé por qué hablan de siete millones de kilos, eso no es así. No compré ni manejé esa cantidad porque para producir siete millones de kilos deberíamos tener mil hectáreas, cosa que nadie tiene en Andresito. Por eso les digo que puedo demostrar que mienten o distorsionan: así como dicen que vendí la lucha para levantar los cheques cuando los levanté hace prácticamente quince meses. Yo no voy a decir, porque no soy quién para hacerlo, si está bien o mal lo que hacen, pero me molesta cuando hablan de mi familia, de mi apellido, cuando nos arrastran como si fuéramos delincuentes o estafadores. Mi familia es una familia de trabajo. Tengo el apellido de una familia noble y de trabajo, pero soy denunciado como un delincuente porque a dos diputados no les gusta lo que hago, que hago de manera totalmente legal y transparente. Este ataque empezó hace poco: no quise chocar con ellos. Me gustaría si, alguna vez, sentarme a hablar con ellos, frente a frente, para entender de dónde viene le enojo que tienen conmigo y qué los lleva a decir que todo lo que hacemos, “está mal”, según ellos.

-El PAYS tampoco está de acuerdo con la cupificación, o al menos, no con la cupificación de los pequeños productores.
-La medida tiene que salir igual para todos, sino nos meten un recurso de amparo por discriminación y todo queda en la nada. Pero ellos mismo, en el PAYS, en su momento decían que la cupificación era lo mejor; que la limitación de las plantaciones era lo mejor; que el mercado consignatario sería lo mejor. Con lo que no nos podemos de acuerdo es con la Ley de Envasado en Origen que ellos sostienen que es lo mejor y yo creo que no, porque el envasado -y hoy mismo ellos dicen que el más beneficiado por esta ley es Ramón Puerta y nadie más y yo quiero que se derogue- terminó de matar a 28 molinos chicos, en otras provincias. Los grandes, como Molino Río de la Plata vinieron a Misiones traído por Puerta, quien lo instaló en Misiones. Hoy, entre él, Rosamonte y Las Marías procesan el 60 por ciento de la producción de Misiones: monopolizaron, quitándole el sueño a muchos secaderos chicos de poder venderles a los 28 molinitos que compraban antes, de contado, y que le hacían la competencia a estas empresas. Por eso yo creo que el envasado en origen es lo peor que nos pasó. Ellos entienden que nosotros tenemos que envasar y salir caratulado desde el lugar de creación. Yo pienso distinto: creo que si el Inym fue creado para controlar, fiscalizar y vender las estampillas, debería ser una garantía de calidad y no solo para recaudar. Yo creo que con eso se garantizaría la calidad que hoy no está garantizada: tenemos entre el 18 y el 20 por ciento de palo molido adentro de un paquete, de mala calidad, donde se engaña al consumidor y frena, además, más de cien millones de kilos de hoja verde que son reemplazadas por palos molidos. Si ellos me garantizan que con el envasado en origen eso se soluciona, yo tendría otra mirada, pero no lo hacen.

-¿Usted tampoco está de acuerdo con el fondo Especial Yerbatero?
– No, muy duramente digo que no voy a aceptar el Fondo Especial Yerbatero porque creo que eso sería el fiel reflejo de lo que pasa en las tabacaleras: si el Fondo Especial Tabacalero fuera tan exitoso como dicen entonces los tabacaleros deberían ser millonarios y no estar cada día más pobres y con cada vez menos productores dedicados a esa actividad. El fondo para los yerbateros trabajaría de la misma forma, con remunerativo al productor, ¿pero qué pasaría?: cuando hay un fondo especial, el molinero descontaría el mismo monto que se va a otorgar por el otro lado. Supongamos que son dos pesos: el molinero te pagaría esos dos pesos menos para que vos lo recuperes con el Fondo Especial Yerbatero. En vez de pagarte 19 pesos te va a pagar 17 porque sabe que vas a recibir los dos pesos de remuneración. Así, vamos a subsidiar de nuevo a las grandes empresas, como lo hacemos hoy. Pero además, elevar la estampilla a 5 pesos como proponen para conformar ese fondo, dejaría más o menos 1500 millones de pesos, donde pasaría al sector productivos no más de cien millones de peso. ¿Y el resto? Unos 1400 millones de pesos quedarían en manos de la provincia y lo que llega a manos de la provincia se usa para hacer política y no para destinarlo al sector correspondiente. Por eso no aceptamos. Pero si alzan la estampilla a 5 pesos para crear el Mercado Consignatario, si vamos a acompañar y a estar de acuerdo, porque los productores no negociaríamos nunca más con los secaderos y tampoco el secadero con el molino. Con eso entregaríamos el producto y cobramos por el mercado, con el nombre que sea, mercado consignatario o mercado concentrador de yerba mate.

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Julio y Jonas Petterson, a la derecha, junto a productores y tareferos, en Andresito.
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