Argentina está un poco lejano al discurso oficial que habla del reposicionamiento en el mapa de los destinos turísticos internacionales preferidos y con ello, más lejos de recibir los cinco millones de turistas al término de la presente gestión política y mucho menos de la generación de los 300.000 nuevos puestos de trabajo prometido por el ministro de Turismo de la Nación, Gustavo Santos.

Por Jorge Posdeley, licenciado en Turismo.

Posadas (Lunes 19 de abril). Argentina se encuentra dentro de los diez países con peores políticas de cuidado ambiental y se ubica en el puesto 109, de 136 países evaluados, en protección de áreas naturales. También recibió modestas calificaciones, por debajo de la media, en lo que respecta a la prioridad del Gobierno en el sector (77), cuánto invierte en turismo (90) y la efectividad de las campañas de marketing (79), tal como se desprende del Estudio Singerman & Macon.
En paralelo, la Escuela de Economía y Negocios a través de su Barómetro del Turismo Argentino, que utiliza la técnica y la metodología propuestas y reconocidas por la Organización Mundial del Turismo (OMT), evalúa en su publicación trimestral a través de la percepción y opinión de expertos y profesionales del sector, la situación de la actividad en el país.
El barómetro, para esta escuela, no es más que una poderosísima herramienta federal de análisis con información estratégica que puede ser destinada, como insumos, para toma de decisiones en el sector turístico o para utilizarlo en la planificación.
La Escuela de Economía y Negocio utiliza además una herramienta de medición novedosa e interesante a la vez, que es el Índice de Confianza en Turismo, valor que se basa en los resultados de un encuesta realizada a los expertos y profesionales del sector turístico privado, público y académico. Las respuestas, que ayudan a construir el presente indicador, provienen de las actividades que componen la cadena de valor del sector, alojamiento, agencias de viajes, transporte, gastronomía, excursiones, organizadores de congresos y eventos, alquileres de autos, organismos oficiales de turismo e instituciones educativas, entre otras fuentes de consultas.
El Índice de Confianza en Turismo busca indicar de una manera muy simple y sin muchos rodeos las percepciones de los profesionales sobre la evolución del turismo en su destino o empresa, durante un trimestre determinado y su comparación con el mismo trimestre del año anterior. De esta manera y con un formato simple se presentan los valores del indicador en una escala entre 0 y 200, en donde un valor 0 significa expectativas “muy malas”, un valor 100 implica una situación “similar”, y 200 representa unas expectativas “muy buenas”. Podemos interpretar entonces que un Índice inferior a 100 señalaría una situación desfavorable respecto a la evolución del turismo, mientras que un valor superior a 100 indicaría una percepción favorable.

Este año, igual que el anterior

Los resultados para el primer trimestre del 2017 según la Escuela de Negocios indican que al Índice de Confianza turística para la Argentina, alcanzó los 111 puntos (situación similar al año pasado). Por otra parte este informe también evalúa el comportamiento de la actividad sobre el cuarto trimestre del 2016, que resultó con un carácter más bien moderado, ya que el 35% de los encuestados respondieron que fue “igual” al mismo período del año anterior. Del informe académico se destacan también las expectativas para el primer trimestre 2017. Los datos más relevantes reflejan que el 38% de los encuestados prevé, durante el primer trimestre de 2017, un comportamiento “mejor” de la actividad turística respecto al mismo período del año pasado, mientras que un 9% espera que sea “mucho mejor”. Por su parte, un 27% sostiene que será “peor” que el mismo período de 2016, mientras que un 23% considera que será “igual”.
Algunas de las razones brindadas por los encuestados se relacionan con: el aumento de la demanda por las vacaciones de verano. Ciertas medidas gubernamentales que favorecen la competitividad turística (aumento de conectividad aérea, probable ingreso de compañías low cost, devolución del IVA a turistas extranjeros en hoteles, entre otras). Turistas con presupuestos de viaje más ajustados, y estadías no muy prolongadas en los destinos. Esta situación de comportamiento turístico entre el primer trimestre del año pasado y el actual, resulta también parecidas o muy similares a los resultados presentados y analizamos por el “Estudio Singerman & Macon” que en su resumen de noticias UDETI de la segunda semana de abril del presente año titula “Argentina mejora su posición en el índice de competitividad de viajes y turismo”, haciendo referencia al índice de competitividad de viajes y turismo, elaborado por el Foro económico mundial, presentado en la ciudad de Buenos Aires.

Argentina, entre los peores en cuanto a políticas de cuidado ambiental

El presente índice evalúa los factores que hacen atractivo realizar inversiones o desarrollar negocios en el sector de viajes y turismo de un país específico. De esta manera Argentina se ubica en el puesto 500 a nivel mundial y 60 en América Latina. Destacándose que la mejor puntuación recibida del país se provee en los rubros recursos naturales (25) y culturales (14), pero un dato muy importante a tener en cuenta en este estudio es que cuando los mismos son medidos desde el rol institucional, las calificaciones bajan. Argentina se encuentra dentro de los diez países con peores políticas de cuidado ambiental y se ubica en el puesto 109, de 136 países evaluados, en protección de áreas naturales.
El documento emitido por el Estudio Singerman & Macon también hace referencias a que la Argentina ha recibido buenas calificaciones en relación a la competitividad de las tarifas hoteleras (43), infraestructura de alojamiento (54) y transporte aéreo (66). Pero también Argentina recibió modestas calificaciones, por debajo de la media, en lo que respecta a la prioridad del gobierno en el sector (77), cuánto invierte en turismo (90) y la efectividad de las campañas de marketing (79).
En coincidencia a esto datos estadísticos ofrecido por la Escuela de Economía y Negocios y por “Estudio Singerman & Macon”, la organización Mundial del Turismo OMT, en su último informe Panorama OMT para el turismo Internacional versión 2016, entre otras cosas analiza las llegadas internacionales a América del Sur y enfatiza un crecimiento en el continente en cuanto a las llegadas de turistas internacionales superior a un 6%. Este porcentaje se presenta como un dato muy dispar a medir por destinos. Paraguay casi dobló el número de llegadas con respecto al año anterior, aunque partía de una base más modesta, mientras Chile (+22%) y Colombia (+16%) también registraban crecimiento de dos dígitos. En tanto que Perú y Uruguay registraron un incremento del 7% y del 3% respectivamente, mientras que Brasil y particularmente Argentina, registraron ligeros descensos.
Con las lecturas de estos informes se puede inferir rápidamente que la actividad turística en Argentina está pasando por una situación muy particular: estamos frente a un fenómeno de retractivilidad de la demanda de turistas de carácter internacional, escenario que nos sitúa desde hace un tiempo prolongado ya, frente a un amesetamiento más que extendido de la demanda internacional lo que provoca un debilitamiento en nuestra balanza comercial turística.
A juzgar la situación por estos informes, nos encontramos un poco lejano al discurso oficial del reposicionamiento de argentina en el mapa de los destinos turísticos más preferidos de los viajes de carácter internacional, y de no mediar mejoraras en el sector seguramente estaremos más lejos aún de recibir los cinco millones de turistas internacionales al termino de la presente gestión política y mucho menos de la generación de los 300.000 nuevos puestos de trabajo prometido por la actual conducción del Ministerio de Turismo de la Nación.

El turismo interno, con menos gastos

Sin embargo se comienzan a advertir un leve repunte de los viajes y el turismo en el mercado doméstico. El Ministerio de Turismo de la Nación informó que de acuerdo a las primeras estimaciones realizadas, la última Semana Santa movilizó en todo el país a más de 1,6 millones de turistas, con una estadía promedio de 3,2 noches y un gasto promedio por turista de 2439 pesos, lo que representa un impacto económico de redistribución en las economía locales de más de 3900 millones de pesos. Estamos entonces frente a un dato interesante que viene a mitigar de alguna manera, la disminución de los ingresos económicos al país, por gastos producidos por los turistas internacionales.
De esta manera nos encontramos frente a una paulatina recuperación del mercado turístico interno y frente a un prolongado amesetamiento de la demanda de turistas internacionales, de manera que frente a estos la gestión política de actividad turística necesita en carácter de urgente un reposicionamiento estratégico del país, eligiendo los canales de promoción acorde a los mercados prioritarios tendiente a la recuperación del mercado internacional. Pero en definitiva la situación más preocupante y que el sector debería parar la oreja rápidamente, radica en que Argentina recibió modestas calificaciones del Foro Económico Mundial y por debajo de la media, en lo que respecta a la prioridad del gobierno en el sector, cuánto invierte en turismo y la efectividad de las campañas de marketing, pero más preocupante es que según este foro la Argentina se encuentra dentro de los diez países con peores políticas de cuidado ambiental y se ubica en el puesto 109, de 136 países evaluados en protección medio ambientales.

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