Passalacqua y Schiaretti firmaron hoy un convenio de transferencia tecnológica en productos de biotecnología vegetal desde Misiones a Córdoba. Los gobernadores lo calificaron de histórico por lo que implica en la contribución a recuperar el ecosistema de la llamada Pampa Gringa, y al mismo tiempo por su significación política en un contexto nacional que, más allá de las tensiones, abre oportunidades para la reorganización del país federal.

Posadas (Jueves, 20 de abril) Los gobernadores Hugo Passalacqua y Juan Schiaretti firmaron esta tarde un convenio de transferencia de tecnología en productos de biotecnología vegetal, que desde la biofábrica de Misiones llegará a la llamada Pampa Gringa de Córdoba en función de la recuperación del ecosistema desbalanceado en los últimos años por el avance de la producción granaria. El acuerdo inter-provincial tiene así una profunda significación para el desarrollo de la ciencia aplicada en nuestra provincia. Es lo que remarcaron los gobernadores pero especialmente el misionero que además destacó la capacidad de innovación y creatividad de los profesionales de la provincia que trabajan en la biofábrica que demostró los avances de una tecnología de altísimo nivel capaz de entrelazarse con el desarrollo económico.
Pero lo que subyace en el convenio, digamos de transferencia de tecnología, de una provincia de la periferia nada menos que hacia “la docta”, tiene también significaciones políticas.  Ante todo demuestra que la apuesta a la biofábrica y la incubadora de empresas que, fue una impronta de los primeros gobiernos de la Renovación, está dando resultados concretos. Misiones “exporta” –dijo el Gobernador- tecnología a otra de las provincias y consigue divisas con la producción de conocimiento.
Pero también hay una significación política en la firma y si se quiere en términos más propios de los tiempos de la imagen, en la foto. La foto de Schiaretti y Passalacqua juntos. No casualmente son los dos gobernadores que no dudaron en acompañar al presidente Mauricio Macri en su primera gira europea el año pasado. Los dos gobernadores dejaron bien explícito que están lejos de cualquier movida de desestabilización del gobierno nacional y los dos rescataron el valor de la gobernabilidad del sistema democrático. En la conferencia de prensa que los dos ofrecieron después de la firma del convenio, Schiaretti fue categórico al resumir los desafíos políticos de la hora: “gobernabilidad, evitar las crisis, y asumir el debate pendiente de cómo reorganizamos el país federal y el sistema tributario argentinos.
“Cuanto peor, peor”, enfatizó el cordobés para descalificar teorías conspirativas y las actitudes destituyentes que apuestan a la crisis. Fue enfático al condenar la “dictadura genocida” en la que referenció el inicio de una serie de crisis que siempre generan más pobreza. En 1974 en el país había índices muy bajos de desocupación y pobreza. Pero con crudeza destacó que desde la recuperación de la democracia cada gobierno deja el país con más pobres. Por eso insistió que las crisis siempre la pagan los más humildes.  Consideró también que el debate que viene en la Argentina es el de la reforma tributaria. Se ubicó muy lejos de las posiciones de la ortodoxia al condenar las teorías que ponen en el 18% del PBI el ideal de la presión tributaria asegurando que nunca en un país como el nuestro se podrá crecer por el “derrame” y siempre se necesitará la presencia del Estado, aunque también mostró diferencias con una presión que supere los 32 puntos.

Reorganizar el país federal

Pero Schiaretti diferencia la decisión política de apostar por la gobernabilidad del sistema sumada a la decisión de colaborar para evitar la repetición de crisis que estallen como el Rodrigazo que fue la antesala del golpe de Estado en 1976, no le impide diferenciarse de las políticas y del rumbo económico definido por el gobierno nacional. Más fue muy crítico de la forma incoherente con que se manejan la política monetaria y la fiscal. Y ahí es donde la “Foto”  cobra su real significación. Es un hito de época. Un gobernador de Córdoba inaugurando una escuela en Misiones y después firmando un convenio para comprar conocimiento misionero, no son simples transacciones. Detrás está latente la reorganización del federalismo. Passalacqua le pone sepia a la imagen al rescatar el espíritu de la Confederación del siglo XIX. “Es el espíritu del federalismo que rescato”, subrayó el obereño.
“Los cordobeses somos parte de la Argentina, nunca fuimos una isla. Siempre actuamos en defensa de Córdoba y todo el interior”, enfatizó Schiaretti al abrir la conferencia de prensa y rechazar los términos deslizados en la primera pregunta que hizo referencia a la supuesta existencia de un eje Buenos Aires – Córdoba en la política argentina.  Admitió, sin embargo que el momento histórico, que como toda crisis genera también oportunidades, es propicio para instalar en la Argentina el diálogo y el consenso en la toma de decisiones. Consideró en ese sentido que es cierto que las elecciones de octubre no modificarán sustancialmente la composición de las Cámaras en el Congreso de la nación, lo que a su criterio hará necesario el diálogo entre las diversidades que se expresan en el parlamento.  Subrayó que por primera vez desde 1983 el Ejecutivo no tiene mayorías en el Congreso y ahí radica la oportunidad. Abonó el criterio de autonomía cuando adelantó que en octubre, el peronismo en su provincia, mantendrá Unión por Córdoba. Ampliaremos.

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