El diputado Alarcón insiste con el Programa Provincial para la Atención y Asistencia Inmediata a las Víctimas de Siniestros de Tránsito. Recordó que hay un proyecto en el parlamento presentado a iniciativa del vicegobernador Herrera Ahuad un abanderado de las campañas  que buscan reforzar la seguridad vial.

Posadas (Jueves, 20 de abril) El diputado Oscar Alarcón insistirá este año con la creación de un Programa Provincial para la Atención y Asistencia Inmediata a las Víctimas de Siniestros de Tránsito. En declaraciones a este medio ayer, recordó que a instancias del vicegobernador Oscar Herrera Ahuad, elaboró un proyecto que está en tratamiento en las comisiones parlamentarias. El objeto del Programa, volvió a reiterar “es brindar a las víctimas de siniestros o hechos de tránsito contención psicológica, orientación legal, información y apoyo para el uso de los servicios de salud, sociales y justicia, favorecer la reinserción en la vida cotidiana y todo lo necesario para la recuperación de una vida plena”.
Consciente de que los accidentes de tránsito representan el principal problema de salud pública en gran parte del mundo, debido al número de víctimas y por las serias y duraderas consecuencias que causa, en los familiares y su entorno. En los fundamentos del proyecto de ley, el doctor Alarcón señala que “las consecuencias dañosas de los accidentes, consisten en muerte o lesiones de diversa consideración, punibles penalmente o no. La gran cantidad de casos existentes actualmente han impedido en gran parte la acción pública contra el autor, colapsando el sistema punitivo por lo que gran cantidad de estos delitos ni siquiera se resuelven en tiempo y forma”.
Afirma asimismo, que “la cantidad de muertes en accidentes de tránsito aumentó en los últimos años en la provincia de Misiones, de los cuales ha dejado un saldo de 371 muertos, según estadísticas publicadas por la Asociación Luchemos por la Vida en la Provincia, de cifras tomadas hasta el mes de enero de 2016, lo cual representa un 52% de incremento por sobre la medida histórica de 80 muertes por año, registradas desde (1997-2013). Actualmente en Argentina, se registra casi un accidente fatal por hora, lo cual es una estadística desesperadora para toda la sociedad”.
Considera el diputado de Eldorado que “el 60% de nuestra vida transcurre en la vía pública, por lo tanto ninguno de nosotros está exento de padecer un accidente de tránsito; se trata de un problema de supervivencia colectiva. En primer lugar, creemos que un accidente tiene un carácter de inevitabilidad y que sólo les pasa a “otros”. Así, todos tenemos casos de amigos y conocidos que han vivido una situación como esta pero nunca nos hemos planteado que podemos ser la “víctima” lo cual es el primer error. A todos nos puede ocurrir; se trata de azar, y no tan sólo de nuestra propia responsabilidad sino del mal uso de la responsabilidad de esos otros. Precisamente, los accidentes son, de hecho, evitables ya sea mejorando las infraestructuras o dotando a todos aquellos que conducen de una mejor formación vial, desde la escuela inicial. Hasta el accidente, la mayoría de los afectados gozan de una vida “normal” con lo cual esta circunstancia clave en su vida originará una crisis que afectará a todos aquellos aspectos que constituyen su identidad, ya que los accidentes de tráfico suponen una agresión a la integridad física de la víctima, a la cual se le originan lesiones de diferente gravedad pero, también, a su integridad psicológica ya que se origina un fuerte impacto emocional debido a las situaciones traumáticas, del cual requerirá de una asistencia inmediata para ser superado y/o paliado el trance de la mejor forma posible. Después del accidente, tanto la víctima directa como su familia pasan por una fase de negación que les lleva a realizar cualquier tipo de búsqueda encaminada a la recuperación del paciente o del familiar que ha perdido un ser querido en estos siniestros viales. Entonces, empieza la etapa de rabia y rebeldía, de preguntarse una y otra vez “¿por qué a mí?” “¿por qué ahora?” Todas ellas, preguntas que obviamente no tienen respuesta. La siguiente fase es la depresión, no existen ilusiones, planes de futuro ni expectativas, siendo patente el desánimo. Además, se acompaña de disminución de la autoestima. Autopercepción negativa e, incluso, en casos muy extremos se llega a la desesperación existencial causando en algunos casos, el suicidio del afectado por la perdida”. Después de extractar las secuelas que pueden dejar los siniestros, el diputado Alarcón, que es médico, agrega que “cuando hablamos de lesiones importantes, es muy frecuente que se produzcan cambios negativos en la personalidad de las víctimas del accidente, los cuales pueden ser transitorios. Otra forma de asistencia es el suministro de un subsidio económico que les permita continuar con su vida, sin sufrir necesidades básicas y poder hacer frente a los gastos que demande tal situación, hasta tanto puedan percibir el seguro correspondiente por el siniestro, en caso que correspondiera, y/o hasta tanto los especialistas médicos decidan que los afectados estén en condiciones de subsistir por sus propios medios, ya estando recuperados de tal hecho. La Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la Declaración sobre los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de Delitos y del Abuso de Poder, adoptada en su Resolución 40/34, de 29 de noviembre de 1985, ….establece que las víctimas deberían contar con derechos como el adecuado acceso a la Justicia, el resarcimiento indemnizatorio oportuno y suficiente, y deberían recibir asistencia material, médica, psicológica y social necesaria, por conducto de los medios gubernamentales, voluntarios, comunitarios y autóctonos. A tal fin debería proporcionarse al personal de Policía, de Justicia, de Salud, de Servicios Sociales y demás personal interesado, la capacitación que lo haga receptivo a las necesidades de las víctimas y directrices que garanticen una ayuda apropiada y rápida. Esta base se debe tomar en cuenta, ya que al morir una persona en un accidente de tránsito por lo general deja a su entorno familiar y/o allegado directo con faltas que terminan afectando a su vida actual y futura, como ser:  Desamparo, Sostén económico, Protección, Guía”

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