La inciativa “Bajemos los Precios” de Sergio Massa tuvo la suficiente adhesión popular, tanto en la provincia como en el país, como para inquietar al macrismo que pierde los votos de que tuvo prestados en el ballotage. Pastori replicó en Misiones críticas al proyecto calificándolo de demagógico y oportunista. “El muerto se ríe del degollado”, lo cruzó Escalada desde el alfonsinismo recordando su misma prédica de bajar impuestos para bajar los precios y de haber sido colonizado con el lenguaje del FMI.

Posadas (lunes, 15 de mayo) La amplia y rápida adhesión popular que tuvo la campaña “Bajemos los precios” lanzada por Sergio Massa generó reacciones en el oficialismo por temor a perder los votos que lo respaldaron en la segunda vuelta en 2015. Les tocó la responsabilidad militante a economistas vinculados al gobierno nacional obligados a desfilar, el fin de semana, por los sets de la televisión, los programas de radios y abundar en explicaciones a los diarios. Revestidos con argumentos técnicos y confusos para que nadie entienda con el propósito de posicionarse en el lugar de un emisor, sabio, confiable y razonable, todos coincidieron en descalificar el proyecto como demagógico. Aquí fue el diputado Luis Pastori el cruzado. Salió a replicar los argumentos descalificatorios por demagógicos y oportunistas en defensa del gobierno nacional. “El muerto se asusta del degollado”, lo cruzó Hugo Escalada desde el Frente Avancemos que respalda el proyecto.  De esa manera le salió al cruce recordando que Pastori siempre y hasta en forma obsesiva viene haciendo lobby contra los ingresos brutos prometiendo que de esa manera bajarían los precios. “Este proyecto no se limita a la cuestión impositiva –subrayó Escalada- pero en todo caso, si es una chantada como dice Pastori, demagogia con demagogia se paga”.
Agregó el diputado alfonsinista que “la iniciativa de Massa apunta a una cuestión hipersensible para  cualquier sociedad: los aumentos de precios. Al mismo tiempo desnuda la incapacidad del “mejor equipo de los últimos 50 años” que no logra controlar la inflación a pesar de su política de restricción monetaria y del éxito en deprimir la demanda, es decir el consumo”.
Por eso la propuesta de Massa, que ya tiene estado parlamentario, logró que 350 mil personas firmaran el petitorio en más de 520 mesas distribuidas en Capital Federal y el territorio bonaerense, al tiempo que en los provincias como Misiones la campaña lograba el mismo éxito.

Massa bajemos los precios

El Frente Avancemos

Aquí, el frente Avancemos, que en el orden nacional se suma al massismo en la construcción de una alternativa entre el macrismo y el kirchnerismo, estuvo con la campaña “Bajemos los Precios” en varios puntos en la ciudad juntando firmas para avanzar con el programa.  Además de colocar mesas en el Concejo Deliberante y la plaza 9 de Julio y San Martín de Posadas, también  estuvieron en  el Campus de la Unam, el Caps de Itaembé Miní, en Villa Cabello, la Terminal de Ómnibus, en el Sindicato de Camioneros de Misiones y en el hospital Ramón Madariaga.

frente avancemos 01
De izquierda a derecha: Claudio Wipplinger, Víctor Kreimer, Adolfo Velázquez, Hugo Escalada; María Losada, Silvia Rojas y Alejandro Velázquez

El frente formalizado este año con el nombre de “Avancemos”, es una construcción que viene perfilándose desde la oposición simultánea a los gobiernos nacional y provincial y que tiene vasos comunicantes con el espacio que en Corrientes unió trasversalmente al peronismo con el alfonsinismo, representado por Nito Artaza, ex senador nacional y referente de los ahorristas durante la rebelión ciudadana en 2001 contra el corralito del gobierno de la Alianza. Como se vino informando en este sitio, las caras visibles del frente son Silvia Rojas; Adolfo y Alejandro Velázquez, como referentes de UNA,  María Losada y Hugo Escalada del alfonsinismo y Claudio Wipplinger junto a Víctor Kreimer de Trabajo y Progreso.

Iniciativa “Bajemos los Precios”

El proyecto de ley, que lleva la firma de Massa y Margarita Stolbizer propone eliminar el IVA a 11 productos de la canasta básica familiar, lo que no constituye una novedad ya que fue un instrumento aplicado por Duhalde y Lavagna en 2002 y luego por el kirchnersimo cuando se bajó a la mitad el impuesto a los mismos productos. Como entonces, la medida es acompañada de la idea de generar acuerdos con las principales cadenas de supermercados y aplicar un régimen de monitoreo y control de precios de la canasta básica. Lo nuevo de la propuesta para bajar los precios es la articulación con la implementación de una “Ley de Góndola”, que es un aporte del alfonsinismo misionero, con el objetivo de fomentar la competencia y la oferta de segundas marcas, lo cual tendría como resultado un beneficio directo en el poder adquisitivo de las familias y simultáneamente en beneficio de los pequeños y medianos productores que no llegan a los hipermercados. Ver propuesta en la página oficial
Se puede ver también el proyecto de Ley de Góndola que está en tratamiento en el parlamento misionero por iniciativa del bloque del alfonsinismo expresado en Vanguardia Popular. Es lo novedoso que la mesa nacional del massismo incorporó el proyecto por mediación del sindicato de camioneros.

Antecedentes de la idea

En el complicado 2002, ya con Roberto Lavagna en el Ministerio de Economía, el presidente interino Eduardo Duhalde firmó un decreto para bajar el IVA al 19% y algunos al 9,5% durante  60 días. La iniciativa central no era controlar los precios sino reactivar el consumo que venía por el piso después de la crisis de 2001. Ya entonces los especialistas tributarios pusieron en duda que la rebaja se traslade efectivamente a los precios al consumidor y desde la oposición destacaban que el costo fiscal podría ascender a 160 millones de pesos por punto de rebaja del impuesto. Lavagna, que estaba en Washington ese día, replicó que el Gobierno ya tenía prevista, en sus negociaciones con el Fondo Monetario, una menor recaudación de 1.000 millones de pesos por efecto del ajuste por inflación en los balances de las empresas, una medida que finalmente decidió no tomar. Al efecto de la caída del ingreso en IVA por la baja de la tasa se sumaría eventualmente la generada por la reducción de la imposición por ganancias que el Poder Ejecutivo analizaba enviar al Congreso. Esta precaución tiene en el proyecto de hoy la misma atención ya que no se descarta que la pérdida de recaudación por la rebaja del IVA sea compensado, por ejemplo con la restitución de retenciones a las mineras.
Entonces, el economista Juan Llach, hoy vinculado al Gobierno, dijo confiar en que la medida va en la dirección correcta, pero advirtió que no es atinado fijar su vigencia por 60 días, “porque entonces el efecto va a ser menor” en cuanto a la decisión de las empresas de bajar los precios. Además, señaló que tomar tal decisión sin que forme parte de un plan “es arriesgado”. Precisamente, la ley Massa no habla de tiempos tan cortos de vigencia y como si estuviera aprendiendo de la experiencia lo articula a un plan más integral.
Así, un oficialista de hoy respaldaba ayer la iniciativa. Mientras, los autores del proyecto hoy lo criticaban ayer. Cuando ya estaba Axel Kicillof en el Ministerio, el kirchnerismo propuso una medida similar, inspirada en una rebaja exitosa que se hizo en Uruguay. ¿Quién la criticó? Aldo Pignanelli  que entonces, 2014, destacaba que “nosotros tenemos algún IVA reducido en algunos productos de la canasta familiar”, que “están a 10.5 el vez del 21 por ciento” y esto “no incide” en el control de los precios. Pignanelli sostenía que no es a través de la rebaja de impuestos la forma en que se puede combatir la inflación. Decía no estar “de acuerdo con esas formas artificiales de controlar la inflación sino que se deben buscar medidas macroeconómicas, políticas que sustenten la estabilidad económica”. Por su parte, para el diputado nacional de Unión Popular, Claudio Lozano, señalaba que bajar las tasas del IVA es una medida “prescindible” porque es un impuesto regresivo que agudiza la desigualdad y las ganancias empresarias. Bajar las tasas de IVA no tiene nada que ver con los precios, es una materia prescindible para bajar un impuesto injusto porque se los cobra a todas sin importar la capacidad económica, pero en las prácticas cuando uno baja el IVA los precios no bajan”. Para Lozano la baja de precios no es automática a la baja del IVA. “Si baja el IVA los precios se sostienen y hay más ganancias empresarias, las dos cosas van por andariveles distintos. Hay que bajar el IVA y hay que disciplinar a los empresarios que abusan de la posición dominante que tienen.”

Demagogia con tecnicismos

Atento a esos antecedentes el proyecto de ley para bajar los precios que ingresó al Congreso nacional, no se limita a la baja del IVA. Es más integral al articularse con propuestas de monitoreo y la ley de Góndola”. El diputado Marcos Lavagna, referente económico del Frente Renovador, defendió la iniciativa argumentando que la “la baja de 20% en los precios no la planteamos únicamente por impuestos, sino con otras herramientas, como, por ejemplo, cortando los abusos”.  Entre los instrumentos que incorpora la ley están por ejemplo los que dan intervención a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia para que tenga las herramientas para una rápida intervención. Busca que “el Gobierno tenga herramientas concretas para identificar, estudiar y atenuar las distorsiones que tienen los precios”. Respondió de esa manera a economistas que respaldan al oficialismo que desde hace unos días vienen militando en los medios para desacreditar la propuesta. Evidentemente movidos por el profundo efecto que ha logrado el “Bajemos los Precios” sobre las expectativas de la gente. Y en un año electoral eso se traduce en votos. Los encuestadores del Gobierno percibieron que la movida volvió a colocar a Massa y Stolbizer en carrera electoral recuperando los votos de la primera vuelta presidencial de 2015. Hay que recordar que en las Paso Macri obtuvo el 24% y sus aliados menores juntos el 8%. La iniciativa del massismo da justo en la línea de flotación del gobierno nacional: los precios.
Evidentemente hubo una bajada de línea de los jefes de campaña. No fue casual que las caras de siempre desfilaran por los programas de todo tipo para hacer demagogia con tecnicismos para denunciar la demagogia de la propuesta. Hasta el ex ministro estrella, Alfonso Prat-Gay, se inmiscuyó en el debate vía Twitter, recordando que “9 millones de argentinos vulnerables están alcanzados x la Ley de Devolución de IVA a los bienes de la canasta básica…desde hace 9 meses!”, dijo para subrayar que fue una iniciativa que nunca consiguió el volumen esperado.
Según un post de los economistas Oscar Cetrángolo y Julián Folgar, publicado en el blog Alquimias Económicas, la iniciativa “parece desconocer la dinámica tributaria del impuesto y también la experiencia internacional al respecto”. ¿Qué pasaría si prospera el proyecto de Margarita y Sergio? “Sólo se reduciría la carga tributaria por el equivalente del impuesto en esa etapa, que en nuestro caso algo así como el 21% del valor agregado por el comerciante minorista. Si, por ejemplo, el margen de comercio fuera del 20%, la eliminación del IVA sobre la venta del producto determinaría una reducción  del costo final del 4,2%, muy lejos del 21%. El efecto fiscal es mínimo y el impacto sobre el precio final insignificante, si es que el comerciante no logra apropiarse de ese menor impuesto, lo que dependerá del funcionamiento de cada mercado”, explican. “Es claro que la exención del IVA sobre los alimentos no reducirá su precio en un 21%”, aseguran. El mediático Martín Tetaz hizo eje en el costo fiscal. “Según @SergioMassa el impacto de #BajemosLosPrecios es $500 para jubilados y $1.000 para trabajadores. Eso suma 180.000 millones. Impagable”, expresó desde su Twitter, y consideró que el elevado precio en los alimentos tiene tres ejes clave. “El primer responsable de los altos precios es el sistema impositivo”, dice. “La segunda razón por la que pagamos alimentos tan caros es que hay poca competencia”, explica y, por último, justificando la apertura comercial del Gobierno. Y agrega “la tercera razón es que la cadena de intermediación, que básicamente se compone de transporte, logística de almacenamiento y distribución, es ineficiente y cara en nuestro país”.

Demagogia con demagogia se paga

Aquí en la provincia,  fue el diputado Luis Pastori el que se sumó a la campaña para  desacreditar la movida de Massa – Stolbizer asustados por el impacto que tuvo en la gente. Advertidos de que los votos de Avancemos abrevan en la insustancialidad de la UCR, replicó los argumentos de los economistas de la city para denunciar que es un proyecto clásico de una era preelectoral. En una nota que divulgó en los medios habla de “arremetida del diputado Sergio Massa y sus actuales aliados provinciales en una supuesta campaña para frenar el ajuste y bajar los precios mediante propuestas simples y tentadoras pero absolutamente impracticables. “Fiel a su estilo de oportunista político, propone para ello que se le permita a pequeños productores tener más espacio en las góndolas de los supermercados para incentivar la competencia así como sacar el IVA a ciertos productos de la canasta básica familiar”, escribe sin temor a calificar el diputado Pastori. Pero no sincera que no habla desde la academia sino que está en medio de una campaña interna para su reelección en una pulseada al interior de su partido contra la nueva dirigencia. Sin media lengua califica la ley de Góndola como “enteramente demagógica” a la vez que se atreve a sostener que el “proyecto de bajar el IVA sobre un conjunto de productos, desconoce la dinámica tributaria del impuesto”.  Después abunda en tecnicismos replicando a los porteños pero que forman parte de su habitual discurso de demagogia para clase media ya que apela a supuestos conocimientos técnicos ajenos a la gente común como fuente de su posición que se monta como objetiva y razonable. Sin embargo, si en algo se distingue la trayectoria de Pastori desde que pudo saltar de los espacios de la burocracia a una banca, fue su prédica en contra de los impuestos. Es lo que destaca el diputado Escalada en declaraciones a este sitio. Su paso por la Cámara de Representantes de Misiones fue escenario de esa práctica bipolar de denunciar presiones impositivas mientras reclamaba más gastos en los servicios del Estado. Fue histórica su predicción fallida cuando peleó para bajar ingresos brutos al pan apuntando a una baja del precio al consumidor. Se rebajó a cero el impuesto, el pan, que en ese entonces estaba en 4 pesos el kilo, en pocas semanas llegó a 5,5 pesos. Varias veces fijó posición, y lo escribió en notas de divulgación vinculando precios con carga impositiva. Así como los ingresos brutos son la obsesión del FMI y de los liberales porteños, Pastori es un cruzado contra el impuesto provincial y hace poco aseguraba que una alícuota al  “consumidor final como la de Misiones, 4,5%, termina impactando en los bolsillos del comprador en el orden del 12 al 15% según las etapas de producción y comercialización que comprenda. Cualquier incremento de alícuota tiene impacto claramente inflacionario”.  Este párrafo, resume el abordaje del liberalismo colonizado que tiene el diputado Pastori. Por un lado manipula el valor del impuesto que es mucho menos si se paga a término, pero fundamentalmente descubre su aval, digamos teórico a, a la vinculación determinista entre impuestos y precios. “hay que advertir el lenguaje de colonizado que tiene Pastori –observa Escalada- fíjense  que dice y escribe estados subnacionales para referirse a las provincias. Hay que avisarle a Pastori que esa es la jerga del Fondo Monetario, que las provincias fueron antecesoras de la nación, que las luchas por la emancipación en nuestra historia tuvo como protagonistas a los caudillos y los pueblos de las provincias”.
Finalmente, el Diputado que integra el Frente Avancemos, como adelantándose a cualquier réplica de Pastori subrayó que el debate por los precios en la Argentina no debe quedar encerrado en planillas de contadores. “Es político”, subrayó para afirmar que “la inflación en  nuestro país tiene causas estructurales en la incapacidad de la oferta para satisfacer la demanda y en la puja salvaje por la distribución del ingreso. De la inflación no se sale con la paz de los cementerios ni es un problema estrictamente monetario. Por eso digo que es político”.

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