Ramón Puerta hará conocer a fin de mesa si será o no candidato en octubre. Enfrenta un verdadero dilema entre la necesidad de mantener en vigencia Unión Popular como espacio para hacer política o continuar su gestión en la Embajada en España que es considerada clave en la Casa Rosada para la política de atraer inversiones.

Posadas (Lunes, 22 de mayo) Ramón Puerta hizo saber que se tomará hasta fin de mes para anunciar su decisión en relación con las elecciones parlamentarias de octubre. Aquí en su entorno nadie se anima a desmentir o confirmar si se postulará como candidato. No lo sabe ni su hijo Pedro que preside la Juventud de Unión Popular, el partido es eje del frente que en Misiones expresa, por fuera del pejota  a sectores del peronismo anti-kirchnerista.
No es fácil la decisión que debe tomar Puerta que hace unos días estuvo en Misiones, según ifnroman sus propios medios.
Nadie pone en duda la versión que da por cierto el pedido expreso de Mauricio Macri de que no se presente en las elecciones. La Casa Rosada tiene dos argumentos convergentes para disuadirlo:
-El primero es una especulación electoral ya que todas las encuestas indican que el puertismo en la provincia abreva en el mismo mundo de votantes de la alianza PRO – UCR y fundamentalmente en los sectores del peronismo duhaldista. Su eventual candidatura a Senador nacional restaría votos a la boleta que encabezará Humberto Schiavoni, candidato indiscutido del macrismo.
-El segundo argumento implica un reconocimiento a las capacidades de gestión de Puerta en la embajada de la Argentina, una de los tres destinos diplomáticos centrales para la política exterior argentina. Todo el macrismo considera que la hiperactividad del embajador es congruente con el rol de bisagra para conseguir inversiones europeas que le dan a España en la Casa Rosada. La semana anterior estuvo Horacio Rodríguez Larreta en Madrid y nunca en su vida participó de tantos foros empresarios y de reuniones con capitalistas en busca de oportunidades de inversión. “Ramón es fundamental en el destino porque España se convirtió en una de las cartas principales de Macri para atraer inversiones”, comentaba el vocero del Presidente a nuestros cronistas. En la Política Online, una de las páginas de la comunicación alternativa que más lee la burbuja, se destacaba precisamente esto: “la Casa Rosada le da tanta importancia a la relación con España que designó en la embajada nada menos que a un ex presidente y ex gobernador como Ramón Puerta”.

Mover desde Unión Popular

Son dos argumentos contundentes contrapuestos a la imperiosa necesidad de Puerta de sostener la vigencia de Unión Popular como su espacio para hacer política. Su designación frente a la Embajada en Madrid no enajenó su identidad peronista y entiende que desaparecer de la escena en la disputa electoral constituye un retroceso en la construcción de alternativas, al propio Cambiemos que a su entender está también atrapado entre las dos tendencias que se bifurcan en una encrucijada de caminos en el rumbo político: el de preservar la hegemonía  PRO o de darle más espacios a sus socios menores como la UCR y Carrió que los toma por asalto con su táctica denuncista.  Mientras Sanz conspira por afuera para conformar un gobierno de coalición después de las elecciones, la línea de Puerta apuesta a peronizar al macrismo.  Evidentemente, necesita pararse en algún lado para que su movida tenga anclaje. Así Unión Popular necesita estar en la superficie.
En sus propios medios, Puerta hizo conocer una reunión que mantuvo con Alex Ziegler que se mostró dispuesto a sumarse con el argumento de hacer oposición en la provincia cuestionando el sentido del diálogo que establecieron los gobiernos de Macri y Hugo Passalacqua. De esta manera podría Ziegler encabezar la lista de UP en octubre para competir con Schiavoni. Para que un Puerta figure en las boletas, sería Pedro Puerta candidato en el primer lugar en la lista para diputados provinciales. El interrogante que no pueden responder anticipadamente es si es o no necesario que figure Ramón entre los candidatos. ¿Cuántos votos perderán si no está?
En este contexto, el dilema que tiene Puerta no tiene fácil solución.

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