El ministro Dujovne ratificó hoy, en su paso por Posadas, las políticas centradas en reducir “el gasto” público para alcanzar en 2020 el déficit cero. Desde el abordaje de la más pura ortodoxia se dispone al mismo tiempo reducir los recursos y no pudo ocultar su cruzada contra los ingresos brutos. No hizo referencia a las obligaciones de las provincias de sostener las prestaciones de la salud y la educación pública.

Posadas (miércoles, 21 de junio) El ministro de Hacienda de la Nación ratificó hoy aquí, la intención del gobierno nacional de continuar con las políticas de ajuste que afectan directamente las prestaciones básicas de los estados provinciales, responsables de la salud y la educación pública.
Aunque no le dice de ese modo, Nicolás Dujovne insiste en la mirada ortodoxa sobre el déficit fiscal que se centra en el criterio de considerar “gasto” a cualquier erogación de los estados. Al mismo tiempo, cuando se refiere a los recursos, se mostró decidido en su cruzada contra los Ingresos Brutos y el impuesto al cheque y nada dice del esquema planteado que redujo los impuestos a los grupos más concentrados, como exportadores sojeros y las mineras. Para llegar al déficit cero, que trae reminiscencias de los años de Cavallo, Dujovne se muestra obsesionado por la columna de excel en la que aparecen las erogaciones del Estado. Por eso no dudó en anunciar que si bien, después de las elecciones no habrá un ajuste extra, se seguirá en la tesitura de eliminar los subsidios y reducir las alícuotas al consumo de electricidad, gas y trasportes.
El funcionario nacional habló brevemente con los periodistas locales después de una recorrida por Villa Cabello donde se están realizando obras del Iprodha. Explicó que su visita a Misiones es parte de una serie de encuentros que ha gestionado con los gobernadores para encuadrar la relación Nación- Provincias y avanzar en la reforma tributaria que se viene tratando en el Consejo que integran los ministros de Hacienda de todo el país y representantes de los estados provinciales y nacional.
Como ya se informó, Dujovne hizo suyo un proyecto de FIEL, la Fundación del núcleo de pensamiento ultraliberal de la Argentina. Es el que presentó para su tratamiento en las conversaciones que se vienen dando en el Consejo para la reforma, entre las que se destacan las siguientes:
1. Reemplazar el Impuesto a los Ingresos Brutos por un IVA provincial o un impuesto a las ventas minoristas para compensar a las empresas “perdedoras” por el cambio de base imponible”.
2. Tomar medidas que reduzcan impuestos en vez de ofrecer incentivos impositivos -que se consideran poco eficaces-, en particular sobre las inversiones financiadas con fondos propios. Esto debería ser acompañado por la eliminación de tratamientos especiales que existen en algunos regímenes sectoriales, aunque el potencial de ingresos por eliminar estos beneficios es limitado.
3. Una reducción en las retenciones a las importaciones que elimina las actuales (excepto soja y derivados, que se gravarían al 15%) implica sólo un costo fiscal del 0,5% del PBI. Además, si no se modifica el reparto de recursos entre la Nación y las provincias, el costo aumentaría al 0,9% del producto.
4. Aumentar gradualmente la proporción que puede descontarse como pago a cuenta del Impuesto a las Ganancias del Impuesto a las Transacciones Financieras. Sobre este último se advierte que es difícil eliminar el tributo por su elevada tasa de recaudación.

Guerra a las autonomías provinciales

Dujovne llegó a Misiones no sólo para respaldar esa propuesta, que enmarca sus conversaciones con los gobernadores, sino también con declaraciones casi de guerra que fueron difundidas por la agencia de noticias del Gobierno.
No casualmente, el día feriado Telam publicó: “El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, sostuvo hoy que el impuesto a los Ingresos Brutos es “un monstruo que grava la producción”.
Que después aclare que, el gobierno nacional tiene “capacidades acotadas” para reducirlo porque lo recaudan las provincias, no disimula su cruzada.
En esa nota también hace una interpretación sesgada de los impuestos coparticipables. Habla como si fuera de la Nación y su distribución fuera una concesión de la Nación. De la reunión de ayer con el gobernador Hugo Passalacqua no trascendió el contenido de la conversación, pero de las primeras reuniones en el Consejo se sabe que le pararon el carro al recordarle que las provincias son anteriores a la Nación y que los impuestos que se recaudan en nuestros territorios son de las provincias que, por delegación especial los recauda y administra el estado nacional.
En el breve contacto que tuvo hoy con la prensa no habilitó preguntas para profundizar estas tensiones de la relación Nación – Provincias, y al mismo tiempo permitió que Dujovne se desdiga para afirmar que no está promoviendo la eliminación de los ingresos brutos, sino meramente las retenciones interjurisdiccionales y la reducción al sector productivo para atender el efecto cascada de IIBB que “termina pagando la gente”. Sobre este punto había observado que el gravamen “se retiene como si hubiera aduanas interiores, algo que es anti constitucional”, y puntualizó que en el Gobierno están “convencidos de que es prioritario volver a un nivel de ingresos brutos que permita seguir produciendo en las provincias argentinas”.
En otro orden, y ante el desorden de la conferencia de prensa, el ministro pudo ir respondiendo telegráficamente, o en 140 caracteres, preguntas que demandarían mayor atención en las respuestas. Así, afirmó que:
-este año el PBI crecerá el 3%
-las reformas que estamos haciendo son irreversibles
-que hay que tener paciencia
-que los recortes de subsidios en 2018 responden a la herencia de un déficit fiscal elevado explicado por los subsidios que, se irán eliminando hasta lelgar a un 0,7% del PBI
-Argentina coloca deuda en distintos planos, desde seis meses hasta 100 años, que no es nada raro ya que hay países desarrollados que se endeudan por ese período.
-la tasa con la que se endeuda la Argentina es de 7 y un octavo, similar a la que tomaron países desarrollados (¿?)
-la reforma de la coparticipación es una deuda que tiene la Argentina desde la reforma de la Constitución de 1994 pero estamos conversando con todas las provincias y en el mediano y largo plazo podríamos avanzar en esa dirección.

 

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