A pocos días de las primarias, la gente no está mirando a los candidatos sino que está centrando la mirada en lo que hace el Gobernador, que tiene una aprobación del 66% de gestión y una imagen positiva arriba del 72%. A diferencia de otras parlamentarias los misioneros entienden que está en juego el federalismo y la necesidad de reforzar a la provincia en el Congreso.

Posadas (lunes, 7 de agosto) A pocos días de las elecciones primarias, en Misiones nadie pone en duda que la Renovación está consiguiendo un amplio respaldo de la ciudadanía. Ayer, medios no oficialistas como Primera Edición revelaban que circularon “encuestas de varios sectores que coinciden en que el partido gobernante en la provincia se impondría dejando la incógnita sobre los otros lugares del podio entre Avancemos, Cambiemos y el Pays”.
Como ya hicimos notar, en nuestra provincia la campaña no utilizó las encuestas como recurso electoral, tal como se viene haciendo habitualmente desde que la política introdujo las mediciones de la opinión pública. No es un juego limpio porque se difunden para tratar de influir entre los votantes. Sucede en otros distritos. Cualquier interesado en la política está enterado de los resultados de las encuestas en la provincia de Buenos Aires, elección que se ha convertido en simbólica por la postulación de Cristina Kirchner que carga con toda la significación de su gestión como contracara de la actual y por la presencia también de Sergio Massa que viene bregando por la construcción de una alternativa a la polarización entre modelos.
No deja de ser un verdadero contrasentido ese matiz que desde los centros de poder se ha otorgado a las elecciones bonaerenses. Se sabe que, gane Cristina o pierda, la composición de las dos Cámaras en el Congreso de la Nación no va a variar mucho. Ninguna fuerza partidaria tendrá mayorías. Pero parece inevitable poner la atención en el respaldo que pueda ganar CFK. Es la imposición exitosa de los poderes tradicionales en la Argentina, los porteños, vinculados ahora a los medios hegemónicos en forma desenfadada. Logran hacernos discutir, pensar y sentir como propias luchas que nos son ajenas. Cristina será una senadora más. Su voto valdrá igual al voto de los otros senadores. Como sucedió con Menem, con Raúl Alfonsín que, harto de la mediocridad, terminó renunciando a su mandato y es lo que sucede con el Adolfo. Su voto aislado no podrá torcer rumbos ni definir nada. Lo que CFK pone en juego es su liderazgo político. Es desde la política entonces el análisis que cabe, no desde lo institucional. Si su mención en los centros empresarios del Mundo espanta inversiones, no será por su capacidad de daño desde el Congreso. Eso es campaña del miedo.

Oportunidad para las provincias

La atención, lo que está en juego es otra cosa mucho más profunda y determinante para los misioneros. Es la fortaleza que puedan tener las provincias para hacer valer en el Senado la representación territorial. Los senadores representan a las Provincias como unidad política expresada en las instituciones que determina la Constitución.
Lo que está en juego entonces es la potencia de las provincias para restaurar un auténtico federalismo en la República Argentina. No es casual que los gobernadores se vengan reuniendo en forma cordial “con eje en coparticipación y colaboración conjunta entre provincias”, como informó Hugo Passalacqua después del último encuentro realizado en la Casa de Entre Ríos en la Capital Federal.
La crisis, que nadie puede negar es un arrastre todavía de lo sucedido en 2001, está generando una oportunidad histórica. El pronunciamiento popular del 2015 definió un tablero político caracterizado por la diversidad. Si se lo considera como una fragmentación de las representaciones indudablemente se piensa desde un camino que termina en mayor concentración. Pero debajo de ese mundo de la pseudoconcreción está la sustancia. Las provincias en los últimos años han ganado en peso político. Pero no lo habían advertido. ¿Qué es o era el kirchnerismo? Interpretado desde la Casa Rosada expresaba indudablemente las herencias populares de los movimientos insurgentes del siglo XX. Pero el pensamiento se ve también condicionado por los centros de poder. Y la izquierda, para utilizar una terminología que todos dicen está agotada pero no deja de ser precisa en categorizar, la izquierda expresada en el kirchnerismo también elaboraba teorías desde un centro. El progresismo porteños, digamos. Esa distorsión o para ser más moderados, esa disociación entre la idea y la realidad, fue tangible y patética en la mesa de difusión de la ideología K, el Programa 678. Con todos sus méritos para romper el cerco de los medios de las derechas, caía en el mismo método. Se constituyó en la otra cara pero de la misma moneda. Son recordados los embates, desde la pureza ideológica contra Gildo Insfrán o Alperovich y otros gobernadores. ¿Acaso el kirchnerismo no fue la suma de los peronismos provinciales? ¿Acaso no era más que la suma de varios fragmentos? No es difícil entender la razón por la cual hoy no es masiva la existencia del kirchnerismo en las provincias.

El Gobernador en el centro de las miradas

Como sucede frecuentemente en las relaciones humanas, en las relaciones de poder también sucede, que los amigos, los aliados ceden más fácil que los adversarios. Desde la Casa Rosada, en los últimos años no se modificó la matriz centralista heredada de los 90 cuando a través de los pactos fiscales las provincias fueron cediendo derechos. Y aquí radica la oportunidad de hoy. Si las provincias salen fortalecidas en estas elecciones, se abre una oportunidad histórica para ir restableciendo autonomías que se fueron perdiendo en el proceso democrático.
Es el contexto que explica, lo que dicen los diarios posadeños ayer cuando revelaron que las encuestas que circulan indican que el Frente Renovador de la Concordia se impondría en las elecciones pero al mismo tiempo destacan que ese apoyo en el electorado se genera en base a la buena imagen que tiene Hugo Passalacqua con un 66% de aprobación de gestión y un 72% de imagen positiva. La gente no está mirando a los candidatos. Está centrando la mirada en lo que hace el Gobernador. Es un dato sustancial que está revelando el respaldo a la prédica federalista de Passalacqua. Hay un contraste con lo sucedido en 2013 cuando las parlamentarias fueron aprovechadas por los misioneros para mandar un mensaje de advertencia al oficialismo. Hoy en cambio, cuando se hace necesario plantarse ante la Nación, las mediciones marcan una la diferencia a favor de la Renovación, en promedio, entre el 15 y hasta un 20 por ciento con relación al segundo.

 

 

 

 

 

Foto: Daniel Correa

Anuncios