Juan Pablo Góchez, artista plástico y diseñador gráfico, ganador del Premio de la Cámara de Comercio de Misiones categoría Logros Culturales, autor de esta novela gráfica publicada en 2010, vivió en Buenos Aires, en Apóstoles, y en Posadas, donde estudió en el Montoya.

No son frecuentes las buenas novelas gráficas, el aclamado escritor Paul Auster adaptó una suya. Gabriela Cabezón Cámera escribió Beya (le viste la cara a dios). Juan Pablo Góchez publicó una que transcurre en Posadas. Empieza con la viñeta de una casa Iprodha iluminada por la luna llena, imagen acompañada de un epígrafe de Milan Kundera. Hay un portal interdimensional y circulan seres mitológicos regionales como el yasí y el curupí entre otros.
Este libro, que bien podría haber sido escrito por un Tolkien misionero, derivó después en una miniserie, publicada en un diario misionero, llamada Historias Paralelas; incluso después, dado el éxito que tuvo, fue adaptado para un videojuego con enlace de descarga gratuita en la web.
Según la etimología el Yasí Yateré es una derivación del nombre original que significa “fragmento de Luna” en guaraní. De allí que originariamente este personaje contara con el cabello blanco y fuera un personaje nocturno. En Avá 32-33 el Yasí Yateré es un híbrido entre conquistador y humano. Hijo del emperador Tu-pha (en la Mitología Guaraní Tupá) y la bella hija de un cacique guaraní. Aunque criado en secreto entre los guaraníes, fue “re-adoctrinado” y asimilado al ejército de la frontera lejana, en donde fue entrenado por su mentor Kunyu-Ming. Luego de ser transferido como oficial de la capitana Yacarí, fue puesto al mando de las tropas híbridas en la Tierra luego de que esta fuera transferida. En la crisis de los iluminados decidió cortar todo lazo con el imperio al cerrar los portales.
El Pombero en la mitología original es un hombre de baja estatura, fornido, moreno y retacón. Con abundante vellosidad en partes específicas y brazos tan largos que los arrastra al caminar. Puede ser amigo o enemigo del hombre, según la conducta de este. En Avá 32-33: “Phytrar” es un nombre derivado de las palabras Karaí Phare (señor de la noche) en guaraní. Híbrido entre conquistador y especie desconocida. Un ser dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de su beneficio. Aunque de carácter agresivo y manipulador siempre busca su propio beneficio en todas las situaciones.
Yacarí, deformación de la Caayarí, (recordemos que el autor es oriundo de Buenos Aires) es la Femme fatale de la novela.
Kurupí: en la mitología original: un ser extremadamente feo con manos y pies velludos. No posee coyunturas, por lo que su cuerpo es de una sola pieza. En algunas versiones tiene los pies hacia atrás y un enorme miembro viril que lleva enrollado en su cintura con el cual embaraza a las mujeres de lejos. En Avá 32-33: El nombre es Krupp-í. Tri-Híbrido obtenido de manera artificial. La idea original al crearlo era ampliar el espectro de ambientes que podría cubrir un soldado de conquista. En un primer momento sus capacidades anfibias y el ser capaz de soportar climas extremos lo hicieron prometedor, pero a medida que crecía, se volvía cada vez menos colaborador y más uraño, por lo que decidieron controlarlo con un collar implantado en su cuello. Luego de quedar atrapado junto a la tropa de híbridos en la Tierra, fue recluido a la zona del Teyú Cuaré (ubicada en Misiones también) lugar del que no podía salir. La reclusión generó en su conducta un cambio aún más bestial y salvaje que en su vida pasada. Su característica más marcada es su enorme cola, que utiliza como arma de defensa contra sus enemigos.
Mediante la innovadora técnica de fotomontaje esta novela puede mostrar distintos lugares de la Provincia, como las Cataratas del Iguazú, el Teyú Cuaré, las minas de piedras preciosas en Wanda y puntos de la ciudad como el Puente Internacional, edificios reales, escenarios posadeños, postales urbanas, el edificio Alicurá fácilmente reconocible y obviamente como alude el título el edificio de la chacra 32-33.
Toda la tira es en blanco y negro lo que le imprime un aire gótico y misterioso a este policial de ciencia ficción. La inminente proliferación de buenas imprentas locales va a hacer posible más publicaciones de esta calidad en la provincia sin ser necesario acudir a empresas como Dunken que ofrece grandes oportunidades a escritores noveles.

 

 

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