El presidente del IPLyC llamó hoy a los diputados a reaccionar por el avance del juego clandestino que triplica el legal aprovechando la inexorable tendencia a las apuestas por internet. Advirtió que están en juego las potestades de las provincias y recursos millonarios. Con la clandestinidad se fortalecen las mafias y hasta la trata de personas.

Posadas (Viernes, 8 de septiembre) El presidente del directorio del IPLyC, Eduardo Torres, llevó hoy al Parlamento las advertencias que viene haciendo sobre el avance de la clandestinidad en los juegos de azar y sus efectos sobre la potestad de las provincias que tienen el derecho constitucional sobre la regulación.
Al participar de las rondas que se realizan en la Cámara de Representantes para analizar el Presupuesto 2018, Torres reforzó en el ámbito propio de la Política la denuncia que formulara públicamente hace tres meses para dejar el descubierto el sospechoso procedimiento de un fiscal porteño para cerrar el sitio MisionBet, de la Lotería misionera. Como entonces, se preguntó retóricamente qué intereses hay detrás ya que el juego por internet se viene y terminará desplazando los juegos tradicionales.
Torres planteó varias encrucijadas en su exposición, encrucijadas en las que se encuentra la sociedad, que generalmente pasan desapercibidas.Torres en presupuesto
La primera es la tensión que es propia de la naturaleza del juego que es un vicio o más propiamente una adicción y el rol del Estado, no de un gobierno u otro. Aporta un dato para tomar en cuenta: en Ciudad Autónoma, además de la quiniela oficial existen tres quinielas clandestinas, que al no estar reguladas y no pagar impuestos hasta pueden pagar más por los premios para cooptar a los apostadores. Este dilema, dijo el presidente del IPLyC se viene tratando en la Asociación que nuclea a las Loterías y trató de llevarlo al Episcopado Argentino que tiene una posición crítica a la instalación de casas de juego. Afirmó Torres que la clandestinidad está asociada al tráfico de todo tipo, incluso de personas. No lo dijo pero el panorama remite a la prohibición de la venta de alcohol en los Estados Unidos en los 30 del siglo pasado que, generó las condiciones de la clandestinidad y la aparición de las grandes mafias que tanto material dio a Hollywood.
Otra encrucijada que sólo puede resolver la política es la inexorable mutación de las apuestas a los sitios de internet, desde donde se puede acceder hasta desde un celular. Por supuesto que la tendencia irá desplazando al sistema de agencias. Pero fundamentalmente, lo que plantea el presidente del IPLyC es el desafío de la regulación y la presencia del Estado. Es el tema que subyace en la decisión de un fiscal porteño para cerrar el sitio MisionBet. Detrás hay un negocio multimillonario con más de 3 mil sitios que mayoritariamente se mueven en la clandestinidad en la Argentina. En la reunión de ALEA que se hizo en Iguazú en junio pasado, se habló de la existencia de apuestas por más de 20 mil millones, sólo de dólares a través de los celulares.
Esa tendencia pone a las provincias en la tercera encrucijada cómo defender los recursos federales. Como señaló Torres en la reunión de Presupuesto, la explotación del juego le corresponde a las provincias y aclaró que la Lotería Nacional sólo tiene jurisdicción en la CABA.
En realidad los tres dilemas que planteó Torres en el parlamento, quedan subsumidos en la eterna contradicción Nación – Provincias, puerto –interior, centro – periferia.

De acusado a acusador

Estos desafíos a futuro planteados institucionalmente por el presidente del IPLyC y que trascienden su gestión y su propia subjetividad, no figuran en la agenda de la política. Se puede interpretar que Torres los pone en debate. Es el federalismo el que está en disputa, son las potestades no delegadas de las provincias la que están siendo avasalladas por la falta de regulación del juego clandestino, y son recursos millonarios que los misioneros pueden perder.
De esta manera, Torres, que viene siendo blanco de críticas por lo que hace, da vuelta así la lógica y de acusado termina siendo acusador.
La sensación puede remitir al gran debate parlamentario de 1963, cuando una mayoría en la Cámara de Diputados de la Nación, construida con la proscripción de peronistas y frondizistas, sentó en el banquillo de los acusados a Rogelio Frigerio denunciado, como siempre de corrupto, y de entregador de la soberanía petrolera. En las largas horas de argumentaciones, Frigerio, abuelo del ministro de Macri, demostró cómo la concurrencia de los capitales extranjeros en la extracción de petróleo, con la regulación del Estado, se logró el autoabastecimiento e incluso se reforzó YPF. Devolvió las acusaciones ya que la anulación “patriótica” de los contratos generó en poco tiempo la necesidad de volver a importar combustible. 20 años más tarde, un gobierno radical integrado por denunciadores de entonces, fueron a pedir lastimosamente participación para el Plan Houston.

Incremento del 19% en las ganancias

El clima que se vivía en la comisión de Presupuesto de la Legislatura esta mañana no tenía la misma distención de las rondas de funcionarios que se iniciaron ya semana pasada. Ya lo subrayamos en este sitio, el año electoral no perturbó la decisión de los diputados de las oposiciones de mostrarse colaborativos pero preguntones y destacando siempre que era a modo de aporte.
La campaña denunciativa de cierta prensa contra el presidente del IPLyC y la repercusión que hubo de tener en la Cámara con pedidos de informe por parte de diputados de las oposiciones, pedidos que enunciados en sí mismo como condenas, hacía presagiar una vuelta de las actitudes interpelantes con las que desde hace muchos años se sientan opositores en las reuniones de diputados con los funcionarios que visitan la comisión para exponer sobre sus necesidades de recursos. No fue la guerra que esperaban los periodistas. Hubo un dato que lo presagió, Germán Bordón, que es uno de los más incisivos para preguntar condenando, estuvo en la exposición del Ministro de Industrias que precedió en la ronda a Torres. Pero sorpresivamente se levantó y se fue. Eligió estar en la foto de la proclamación de los candidatos de un sublema de Posadas y se olvidó de Torres. Pero es cierto que el clima no fue el mismo de estos días.
El presidente del IPLyC sorprendió con un informe preciso y sumamente breve. Detalló que en 2016 el organismo registró ingresos por 1.592 millones de pesos y egresos por 1.501 millones, lo que dejó un saldo positivo de más de 90 millones. Y Agregó que las proyecciones para el año en curso estiman ingresos por 2.510 millones y erogaciones por 2.403 millones, lo que dejaría un balance de 107 millones. Nada más.
Gustavo González recibió el impacto ya que normalmente los funcionarios, para defender sus recursos para 2018 forzosamente deben hacer un repaso de lo que hicieron y el estado de los programas de sus áreas de gestión.
“Sorprende la brevedad de su exposición ya que el año pasado se extendió con detalles”, dijo el diputado de la UCR para preguntar por el resultado deficitario de los “juegos propios” que el leyó figuran en el balance 2014/15 y que entre paréntesis reveló que lo consiguió apelando a la ley de información pública. “¿A qué se refiere con juegos propios? Le respondió un gerente. “Soy yo el que pregunto”, replicó González dando muestras de cierta tensión. “No hubo déficit”, aseguraron. “pero acá figura en el balance” insistió González. Fue cuando el gerente entró en cuestiones técnicas de los contadores y explicó la vieja práctica de confeccionar balances. En concreto los juegos propios no son deficitarios. Este periodista entiende que los contadores son algo oscurantistas en sus métodos, pero quedó claro que el diputado de la UCR no sabe leer los balances.
Antes Torres le explicó que su exposición fue breve deliberadamente centrada en las cifras ya que el año pasado hubo críticas por la extensión. Recordó que el diputado Víctor Kreimer opinó que fue algo confusa y que la prensa reflejó cualquier cosa. “No me molestan que me critiquen –dijo en un momento- sino que mientan”.
Kreimer por supuesto tomó la palabra al sentirse aludido y admitió que comentó eso, pero dobló la apuesta al señalar que la confusión deriva de la cantidad de actividades que despliega el IPLyC, que fomenta la construcción de muebles, de viviendas y hasta tiene programas como Niños Felices. La razón por la cual el IPLyC desarrollo esa serie de programas, que fueron resumidos en la exposición, no tuvo respuesta de Torres, aunque sostuvo que tiene respaldo en la ley de creación del organismo.
El diputado de Trabajo y Progreso aclaró también que las críticas o las observaciones nunca son en el orden personal sino que responden al rol de contralor de los recursos públicos que tiene el diputado, incluso para que no se utilicen para hacer proselitismo.
Finalmente, Torres dejó claro que el IPLyC no construye muebles, no construye viviendas y no puso un peso en el barco casino de Iguazú. Pero esto es sabido y redundante al punto que no despertó reacción en los diputados.

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