Jorge Franco, como presidente del bloque de diputados nacionales de la Renovación, fue invitado a la reunión convocada por la Presidencia en la que Macri hará una presentación del proyecto conocido rimbombantemente como de “reformas permanentes”. Las voces de las provincias son tenidas en cuenta. En Buenos Aires se puede vender que el triunfo de Macri le da suficiente poder político, pero sus reformas no pasarán sin consensos políticos en el Congreso.

Cerro Azul (Domingo, 29 de octubre) Jorge Franco hizo saber hoy aquí que fue invitado a la reunión convocada por Mauricio Macri a gobernadores, sindicatos, empresarios, jefes de bloques parlamentarios, jueces y la Corte Suprema. En total, unas 150 personas fueron invitadas al Centro Cultural Kirchner (CCK) mañana al mediodía. El Presidente expondrá las líneas generales de las reformas que piensa emprender en sus próximos años de gobierno: laboral, fiscal, previsional, educativa, electoral y judicial.
Franco preside el bloque de diputados nacionales del Frente Renovador de la Concordia, que desde hace ya dos años fue reconocido como expresión política autónoma de otras agrupaciones nacionales.
Los medios adictos al gobierno vienen considerando que “Macri se subió a la moto del triunfo y quiere aprovechar el envión político del respaldo popular”, como lo dijo hoy sin vueltas el jefe de Redacción de Clarín. Afirman que el escenario es propicio para “imponer” (lo dice Clarín, La Nación y El Cronista) un rumbo de “reformismo permanente” que intenta remover algunos problemas estructurales.
Pero al mismo tiempo, los operadores para-políticos de los medios descartan que la convocatoria multisectorial se la asocie ni con la palabra acuerdo de gobernabilidad ni con pactos como el de la Moncloa. Eufemísticamente subrayan que Macri prefiere convenios sectoriales, cuando correspondan, o consensos parlamentarios para los 50 proyectos de ley que piensan enviar al Congreso.
Y aquí está la clave política. En Buenos Aires hablan de escenario de triunfo, de subirse a la moto, pero lo que no se toma en cuenta es que las elecciones no le alcanzaron a Macri para tener mayorías en ninguna de las dos cámaras del Congreso de la Nación. Y deben anotar en Buenos Aires que todas las reformas que se proponen necesitarán de leyes, empezando por la reforma previsional que viene siendo objeto de lobby desde los medios. Modificar la fórmula que se aplica para la actualización de jubilaciones y pensiones, aunque se venda como justa, está pensada por el FMI para ahorrar al Estado 100 mil millones de pesos. Y se dice como si nada cuando lo que se está proponiendo es reducir el déficit fiscal a costa del ingreso de los pasivos. Estas reformas, por más marco imponente que se logre mañana en el CCK, demandarán consensos en el Congreso. Por supuesto no hay que descartar los DNU, pero no sería sólo un costo político sino un retroceso en la calidad institucional, la tan mentada para conseguir inversiones.
Es en este marco que la invitación a Franco como presidente del bloque misionerista cobra significación. Misiones no tiene votos suficientes, pero es una voz institucionalizada que además podría desempatar pulseadas que enfrenten a las dos veredas en los debate.invitación macri

 

 

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