Mientras los operadores y propagandistas afirman que Macri puede imponer las reformas anunciadas porque tiene “la iniciativa” por el 22-O, se fueron conociendo resistencias de un amplio espectro social y político, incluso al interior de Cambiemos con furibundas críticas de la ortodoxia que lo corren por derecha. Es en este contexto que la voz de los gobernadores no podrá ser soslayada para reencausar el debate. La Casa Rosada y sus pares valoran la predisposición al diálogo, con capacidad de escuchar y hacerse escuchar, y el estilo moderado y firme a la vez del gobernador Passalacqua. Ecos de los diarios del domingo.

Posadas (Lunes, 6 de noviembre) La convocatoria al Acuerdo Nacional hecha por Mauricio Macri el lunes pasado tuvo diversas lecturas en las columnas de opinión publicadas ayer en los diarios que se editan en Buenos Aires. Es una tradición del periodismo argentino reservar para los domingos espacios para bajar un cambio en el fragor de las noticias y privilegiar la reflexión sobre los acontecimientos.
Clarín, desde la foto de Héctor Magnetto con el ministro Nicolás Dujovne, el mismo lunes en el Centro Cultural Kirchner, no duda en el respaldo explícito al proyecto de las reformas anunciadas por el Presidente el día de la convocatoria. Ricardo Kirschbaum, sin medias tintas, afirma que “Macri ha comenzado su período de seis años de gobierno. No es una ironía, es lo que piensa no solo el oficialismo y una buena parte de la oposición. Hubo una transición de dos años hasta el triunfo electoral del penúltimo domingo de octubre. El discurso del lunes pasado ha sido la piedra liminar del nuevo tiempo que se abre y que se extenderá, si la política aplicada acierta, hasta la reelección de Macri por cuatro años más. El discurso presidencial ha sido el mensaje que al Presidente le hubiera gustado pronunciar en el final del 2015 cuando ganó las elecciones. Ahora, con mucho más apoyo y con la declinación de Cristina Kirchner y de otros dirigentes del peronismo, la coalición oficialista se siente en fortaleza para comenzar con reformas económicas que tendrán consecuencias políticas profundas si son aprobadas”. Rehuyendo el análisis técnico de los anuncios, destaca que “el plan, según se ha dicho, es para crecer, reducir el déficit y atacar la pobreza. Pero sobre todo es tomar decididamente la iniciativa, aprovechando ese caudal político recogido”.
De todos modos, como periodista que permanece en el diario después de varios gobiernos, abre el paraguas para advertir que “el plan de Macri hace eje en la confianza externa para que el crédito le permita regular el déficit hasta que lo consiga domar, si es que puede, avisando que los dólares de afuera no son eternos ni remedio, sino un recurso que puede tornarse explosivo si no se controla”.
Esta advertencia del jefe de redacción del diario del grupo monopólico, es el eje central de los análisis que se publicaron en Página 12.
Andrés Asian, pareciera estar respondiéndole al argumento oficial defendido por Clarín que asocia la escalada de deuda con la decisión de graduar las reformas. Kirschbaum condiciona la explosión de la deuda al control del déficit, el economista que escribe en Cash, considera que “el discurso de Macri descansa sobre la tesis ortodoxa de que el actual proceso de endeudamiento externo es consecuencia del “gradualismo” para reducir el déficit de las cuentas públicas. La misma descansa sobre varias premisas falsas. Una de ellas, que el proceso inflacionario es generado por la emisión de “dinero sin respaldo”. Después de demostrar con datos duros de que no es así, afirma que “otro error de diagnóstico es que la toma de deuda externa se reducirá cuando lo haga el déficit público…las perspectivas de las cuentas externas hacia adelante son aún peores, por el agravamiento del déficit comercial y la acumulación de intereses y vencimientos por deudas externas. De esa manera, aun cuando se lograra una gradual reducción del déficit fiscal, se seguirá precisando un creciente e insustentable endeudamiento en divisas”.
Así, mientras Clarín juega sus fichas a la convergencia positiva entre deuda y equilibrio fiscal, desde Página le anticipan que la baja del déficit no detendrá el endeudamiento.

Consecuencias del déficit

Otro contraste en los análisis que pone en evidencia que todo abordaje de la cuestión económica es política surge de un duro diagnóstico de la ortodoxia, En Carta Financiera, Miguel Boggiano, titula una nota que desde el título corre al gobierno por derecha:
“Por qué es pésima la reforma tributaria argentina”. Empieza haciendo referencia a un reporte de Competitividad Global del World Economic Forum. Destaca: “sobre un total estudiado de 138 países, Argentina aparece en el puesto 138 en “Peso de los impuestos en las ganancias empresariales” y en el puesto 135 en “Incentivos del Sistema Impositivo a Invertir”. Fue el mismo Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien puntualizó esto al comenzar su presentación de la Reforma Tributaria la semana pasada.“Tenemos un problema”, concluye Dujovne ante una evidencia contundente. La Argentina necesita bajar impuestos porque el sector privado está completamente ahogado y está impedido de crecer de forma genuina. ¿Por qué? Porque el tamaño del gasto público pasó de ser 25% cuando llegó Nestor Kirchner a ser un 43% hoy. Esta es la verdadera herencia kirchnerista que el gobierno no se anima a atacar, aún con el respaldo de las urnas. Si no se baja el gasto público, no hay forma de bajar los impuestos. Es por eso que la reforma tributaria que propuso el gobierno no sirve para nada: no consigue bajar impuestos. Macri y Dujovne describen correctamente el problema pero no hacen nada por atacarlo. Incluso pareciera haber una situación esquizofrénica en el gobierno…la reforma es sólo una reorganización confusa de los actuales impuestos. Esto no es bueno por algo bien sencillo: si no se entiende con claridad dónde está el beneficio, no hay cambio en las conductas económicas de la gente. Si no se baja el gasto, no hay manera de hacer una baja de impuestos contundente y clara. Si no hay una señal contundente y clara para los agentes económicos, no se va a generar ningún incentivo económico que motive a cambiar las decisiones de inversión. Con lo cual, una reforma difícil de entender, poco clara y tibia, no es más que dilapidar rápidamente el capital político obtenido en las elecciones.”
En el detallado análisis que hace de las medidas respecto del impuesto al cheque, observa que “representa el 9% de la recaudación tributaria total, hay un truco contable: se podrá compensar con las ganancias que tenga una empresa. Sin embargo, la mayoría de las empresas pagan un gran número de impuestos antes de poder computar ganancias. Con lo cual, a los efectos prácticos el impuesto al cheque sólo se verá compensado muy parcialmente. ¿O alguien cree que van a suprimir al tercer impuesto que más recauda luego de IVA y Ganancias?” Apela a un gráfico para que se perciba mejor el peso de cada impuesto en la recaudación nacional: peso de cada impuesto en la argentina presupuesto 2018 para comprender la reforma

Pulseada por Ganancias

Boggiano se muestra hipercrítico con el anuncio que “bajarán el impuesto a las ganancias de las empresas de 35% a 25% en 5 años, pero sólo para quienes reinviertan sus utilidades. ¿No pueden entonces distribuir ganancias? ¿Qué clase de condición ridícula es esta?”, se pregunta el analista.
En la otra vereda, Alejandro López Accotto, Carlos R. Martínez y Martín Mangas, destacan en Página 12 que “entre 2015 y 2016 el aporte tributario de los impuestos progresivos ha pasado de representar un 34,2 por ciento del total de la recaudación consolidada a un 28,6 por ciento. La disminución ha sido de 108.400 millones de pesos como consecuencia de las reformas regresivas introducidas. Esta es la muestra de hacia dónde irá la reforma tributaria del gobierno. Disminuir la recaudación global reduciendo la utilización de impuestos progresivos (Ganancias, Bienes Personales, Ganancia Mínima Presunta y Retenciones a las Exportaciones)”.
Después de hacer un cuadro comparativo con otros países donde la composición progresiva representa, como en Chile un 42% del total de la recaudación y en Europa no bajan del 50%, precisan que en el caso del impuesto a las Ganancias, que tanto enoja a los liberales, en Chile es del 38,4, en Colombia el 36,9, en México el 48,4 y en Uruguay el 29,1 por ciento. Esos guarismos, en los países europeos alcanzan el valor del 50 por ciento en Alemania y Bélgica, en torno al 45 en España, Italia y Suecia y el extremo es Dinamarca con el 63 por ciento”.
En contraposición con el abordaje de la ortodoxia, destacan que a pesar de esas evidencias reformas que encaró la alianza gobernante, han “liberado” ingresos que han ido a parar a las manos de los deciles de mayor ingreso y riqueza de la población, generando un retroceso en el avance parcial logrado en los años previos. Así, una reforma que ponga en línea nuestro sistema tributario con el que poseen otros países, implicaría una imposición progresiva muchísimo más fuerte, en cabeza del impuesto a las Ganancias, llevándolo a un 10-12 por ciento del PBI”.

Santa Fe marca la cancha

En todos estos abordajes de la reformas propuestas por la Casa Rosada, la cuestión federal queda sepultada en el debate por las políticas macroeconómicas. De todos modos, el jefe de redacción del diario del monopolio manda también un mensaje al señalar que “los gobernadores, algunos golpeados por el anuncio de reformas (inclusive de Cambiemos o potenciales aliados), deben analizar con cuidado. Ninguno puede desentenderse de la decadencia y aspirar a ganar”.
Desde Santa Fe, el gobernador Miguel Lifschitz y su ministro de Economía Gonzalo Saglione pusieron bajo la lupa el paquete tributario de Mauricio Macri, en sendas notas publicadas en los diarios locales.
Advirtieron que puede desfinanciar a las provincias y descartaron la propuesta más controvertida, que es compensar una rebaja de ingresos brutos con un súper aumento del inmobiliario. “Es inviable en Santa Fe”, dijo el gobernador. “Es imposible”, ratificó Saglione porque “ingresos brutos representa el 77 por ciento de los recursos de la provincia”, mientras que el inmobiliario, aún si se suma el urbano (2.000 millones) y el rural (1.000 millones) “es menos del 10 por ciento de lo que se recauda” con el gravamen a las empresas. “Es imposible compensar por vía de un aumento del inmobiliario la pérdida en ingresos brutos”, precisó el economista. Lifschitz llegó a asociar el paquetazo de Macri con un arma letal: “Tiró medidas como con una ametralladora”, dijo. Y adelantó que el tema “será materia de discusión” en la próxima reunión de los gobernadores con el presidente, el jueves que viene, 9 de noviembre. “Seguramente, allí tendremos oportunidad de explayarnos un poco más”.
Por lo pronto, el gobernador integra la comitiva de Mauricio Macri que hoy viajó a Nueva York. Tendrá posiblemente espacios para hablar con el Presidente desde su convicción de que no cree que Macri quiera desfinanciar a los gobiernos provinciales y avasallar sus autonomías. “n hay posibilidad de que Nación imponga cambios en los impuestos”, hubo de advertir el fin de semana.

El estilo Passalacqua

Mientras, aquí, en Primera Edición, se destaca en “De Primea Mano” bajo el subtítulo: “Dispuestos al diálogo, pero…” que los gobernadores, que negocian en forma constante el voto de sus legisladores con la Nación, “en su mayoría se expresaron a favor de dialogar y debatir, aunque con límites cuando de fondos se trata. El misionero Hugo Passalacqua advirtió que “lograr acuerdos en base a las reformas anunciadas pero siempre pensando en el interés legítimo de todos los misioneros, sin resignar los recursos que pertenecen a la provincia”. Esa definición marca a las claras que no habrá apoyo de las provincias si la intención es reducir impuestos que se coparticipan y se incrementan los que se queda la Nación en detrimento de las jurisdicciones. Más aun con el litigio pendiente: la demanda de la provincia de Buenos Aires sobre el incremento del Fondo del Conurbano.
“Tras el encuentro con Macri y a la espera de una reunión especial entre mandatarios, un allegado a la Rosadita aseguró que “el Gobernador se niega a hablar de futurología y no se contagia de los anuncios pesimistas. El misionerismo es optimista. Misiones representa un ejemplo de la post grieta y de mirar hacia adelante. El viernes hubo una reunión con la militancia de Posadas donde se evidenció la excelente relación de Passalacqua y Oscar Herrera con los militantes y con los vecinos. Hubo un llamado a redoblar los esfuerzos y apoyar las transformaciones que impulsa la Nación, sin dejar de lado el espíritu misionerista”, explicó.
En la Marcha de los Días, El Territorio, coincide con destacar esta característica de Passalacqua que combina moderación y respeto con firmeza. Al poner en análisis los anuncios de Macri, destaca la comuna que “en el caso de Misiones, el gobernador Passalacqua planteó la predisposición de construir en beneficio de todos. Como el paquete de proyecto que deberá -en principio- pasar por la consideración de la Bicameral-, integrado por diputados y senadores de distintas provincias, Passalacqua anunció el acompañamiento de los legisladores nacionales de Misiones a los proyectos de ley para sancionar las reformas planteadas. El haber anunciado el apoyo inmediato es entendido como dejar de lado aquella famosa grieta que tanto inquieta en Buenos Aires o cualquier actitud negativa. Al contrario, nuevamente, el mandatario con la relación con Cambiemos está demostrando coherencia y que no está en la búsqueda de poner palos en la rueda. Es más, se supo que Passalacqua está enfocado en acompañar las reformas impulsadas por Macri, ello siempre que no generen consecuencias económicas negativas para los misioneros”.

Gobernabilidad y reformas

Fuera de la grieta, como se dice ahora a las trampas de los razonamientos atrapados en sus axiomas, desde Misiones no se niega la necesidad de los cambios. La Renovación es conciente de que es necesario ir más allá de las falsas esperanzas de los paradigmas que ofrece el espejismo de soluciones estándares a problemas complejos Las políticas económicas argentinas oscilaron en los últimos sesenta años entre la ortodoxia ofertista y la heterodoxia de promover la demanda, entre ajuste y populismos. Para unos el problema de fondo está vinculado a la inviabilidad del capital por los costos laborales e impuestos, para los otros las restricciones son fundamentalmente del mercado interno. En estos abordajes subyace la interpretación clásica de la lucha de clases, entre el Capital y el Trabajo.
Pero desde las provincias, donde realmente están radicadas las empresas y dónde vive la gente, hay una contradicción que sería la fundamental: centro – periferia, que se traduce en nación – provincias. Misiones es un ejemplo paradigmático que nunca, ni en los turnos liberales ni en los populares se pudo romper con la dependencia del Puerto ya que estábamos condenados a suministrar mano de obra y materias primas baratas a los centros urbanos.
Aún los críticos, digamos por izquierda, del gobierno de Macri, como Claudio Scaletta en Página 12, admiten que el gobierno nacional “luego de provocar una crisis de redistribución regresiva vía un shock de ofertismo, ya a fines de 2016 comenzó a diseñar lo que algunos llamaron “kirchnerismo con buenos modales”, lo que no significó precisamente poner plata en el bolsillo de los trabajadores vía salarios o ingresos extrasalariales, como los subsidios, sino impulsar la demanda. Los mecanismos principales fueron dos: descongelar la inversión pública impulsando obras de infraestructura y aceitar el endeudamiento de las familias, por ejemplo vía créditos para los beneficiarios de la Anses, créditos hipotecarios UVA y facilitación de los créditos personales. No fue mucho, pero sí lo suficiente para sostener la demanda aun en un contexto de estancamiento o retracción real de los ingresos”. A pesar de sus pronósticos sombríos considera que “aunque Cambiemos consiga avanzar en reformas fiscales, laborales y previsionales regresivas, lo que debe mirarse siempre es el comportamiento real del Gasto. Si el Gasto cae habrá contracción del PIB, sino podría haber un crecimiento débil por algunos años”.
Por más que los medios hegemónicos vengan instalando que Macri viene acumulando poder político por el resultado del 22-O, hay que distinguir entre poder e iniciativa por el resultado electoral. No se puede negar que Macri enfrenta una encrucijada. Se enfrenta a la paradoja de la ortodoxia. Consiste en el hecho de que para reducir su rol en la economía y expandir las fuerzas del Mercado, el Estado debe ser fortalecido. En otras palabras para ser reformado el Estado debe ser reforzado.
Es el escenario en el que las provincias cobran una gravitación especial en el cruce de caminos entre reformas económicas y consolidación de la democracia.
En la Argentina, el sistema político está caracterizado por la difícil combinación entre sistema presidencial con tendencias autoritarias y un sistema de representación popular proporcional y territorial directo. El cuestionamiento a la concentración de la toma de decisiones hecha por la vicegobernadora de Mendoza cuando salió a quejarse por el proyecto del impuesto al vino, es una alerta a la Casa Rosada. No sólo debe hablar, también debe escuchar.
Si no se entiende que el concepto de gobernabilidad democrática abarca tanto las estructuras institucionales como los procesos de gobierno, las implosiones del sistema como en 1989 y 2001 no serán meros espejismos. Es cierto que hoy la gran diferencia reside en que el gobierno nacional tuvo un respaldo considerable en las urnas y que las oposiciones más radicalizadas fueron derrotadas, pero también es cierto que las reformas económicas siempre ponen en tensión las relaciones políticas y sociales, no sólo en términos de diseño y sinergias sino en términos de compatibilidad.
Es en este contexto que la voz de los gobernadores no podrá ser soslayada para reencausar el debate por los proyectos de reformas anunciados por el Presidente, que salvo en el sector beneficiado y los medios de propaganda, obtuvo críticas generalizadas, incluso desde el interior de Cambiemos. Por eso es valorada, desde la Casa Rosada y por sus pares, la predisposición al diálogo y el nada común estilo de moderación y respeto en el trato con firmeza en las convicciones del gobernador Passalacqua. Según trascendió, el misionero adelantará su viaje a Buenos Aires y antes de la reunión del Presidente con los gobernadores, mantendrá reuniones preparatorias, siempre desde un abordaje político, entre las que se deslizó un encuentro con el ministro Rogelio Frigerio y el senador electo Humberto Schiavoni.

 

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