Noche 3 – Lunes 20 de noviembre de 2017- Por Diego López

Lunes 20 de noviembre, feriado en conmemoración de la soberanía nacional y por qué no también una buena jornada para continuar con lo que debería haber sido la primera noche del Festival Nacional de la Música del Litoral y del Mercosur en su edición número 48 y 10ª respectivamente y que se había suspendido por cuestiones climáticas.
Como sucede siempre, al tratarse de la última jornada los ánimos si bien son los mejores no así sucede con las fuerzas y esto se refleja con un público que no llena las gradas del anfiteatro y las voces de los excelentes locutores ya denotan desgaste acompañado de manifestaciones de un comienzo de semana laboral al día siguiente.
Ellos son el orgullo de la provincia y de un tiempo a esta parte recorren escenarios del mundo al tiempo que en Iguazú ofician de anfitriones a todas las orquestas que como ellos demuestran el sentir de la música desde muy temprana edad. Sí, Los Grillos Sinfónicos tienen muy en claro esto de la música orquestal y a esta altura de la historia podrían dejar de ser un número de apertura a pesar de que son todos niños y el horario pero por lo menos que sean el tercer acto cuando el público es más numeroso, digo, me parece. Destaco la entrañable participación de Fausto Rizzani para interpretar con ellos “El casamiento de la taca-taca”.
El futuro es hoy y Los Acuñitas tienen todo para ser los herederos de la música regional. Seleccionados Prefestival Puerto Esperanza, estos adolescentes venidos de la ciudad de Eldorado demostraron en cada nota de su sonido indie y cristalino que tienen mucho para dar y ofrecer en próximas ediciones del festival.
Lo de María Eugenia Gallardo y Sergio Tarnowsky me dejó la sensación de que faltó algo más en sus correctas interpretaciones. ¿Habrá sido la selección del repertorio? Puede ser.
Si hay algo que siempre funciona como buena publicidad es la polémica y algo de eso tuvo el Festival de la Música del Litoral el año pasado cuando dos artistas locales recorrieron medios de comunicación no afines a la municipalidad de Posadas y con el gobierno provincial alegando discriminación y su consiguiente no-invitación, o algo así. El 2016 pasó y en esta edición del festival se invitó a uno de estos artistas que supo dar declaraciones de descontento, hablamos de Jorge “El Tano”Fiorio. Austera presentación de este trovador que tiene mucho de tango tanto en su cantar como en su música y que por momentos recuerda a Cacho Castaña.
A más de uno le habrá pasado en algún momento de su vida sentir la música del chamamé vibrar en su cuerpo gracias a las líneas graves que éste remarca en su compás, lo mismo sucede con esas músicas populares que son la cumbia, el reggae o el dub. Bien, con la actuación de Ricardo Cacho Barchuk uno se da cuenta de la importancia del bajo en una formación típica de chamamé, así como lo hizo JahWobble en PublicImage Ltd., Edgar Villalba en las cuatro cuerdas es el corazón de esta música.
Los que el año pasado fueron galardonados con el Premio Revelación del Festival en esta edición volvieron para reafirmar por qué a pesar de su mínima instrumentación compuesta de bajo y voz (otra vez el bajo, ¿ven?), guitarra y bandoneón, son el power trío del chamamé: Amadeo Tutú Campos Trío. Con temas de su autoría y pegadizos hicieron bailar y aplaudir a todos.
La Escuela Municipal de Danzas María Luisa Alonzo de Zambrano a cargo de la apertura oficial hizo una correcta interpretación de su propuesta pero una pregunta queda resonando a partir del título de su presentación: “Alegría en el obraje”, ¿será tan así?
Tras 25 años de espera para presentarse en Festival Jorge Suligoy pisa el escenario Alcibiades Alarcón y se hace dueño del mismo. Acompañado por sus hijos en bajo y acordeón respectivamente este Cafrune 2.0 para el segundo tema invita al gran percusionista que tiene Misiones: Cacho Bernal. Suligoy tiene un manejo impecable de melodías pop en sus canciones y del público presente. Demás está decir que este artista debe volver al festival en futuras ediciones porque después de esta presentación se lo tiene más que merecido.
Hablamos de técnica y hablamos de la Compañía de Tango Eterno con una presentación que tuvo varios momentos que iban del murmullo y mirar el celular a las palmas que acompañan el ritmo del 2×4. Para este servidor faltó show.
La noche estaba hermosa, como mi compañera, y en el firmamento las estrellas que forman el Cinturón de Orión parecían testigos de una muy agradable noche para seguir disfrutando y qué mejor manera que llamar a La Ponzoña para que hagan del escenario y de todo el anfiteatro una gran peña. Esta agrupación que viene hace tiempo sacando chispas a las pistas de baile por donde se presentan sabe crear el ambiente de fiesta. 15 parejas bailando a pura sonrisa, malambo incluido y haciéndose carne en esa frase que dice: “¡Qué linda es la chacarera bailada en piso de tierra!” Si esto no es rocanrol…
Queda esa buena energía en el aire y llega otro que la sabe mantener y multiplicar. Fabián Meza, el auténtico cantor popular misionero que desde el aspecto musical tuvo una evolución sorprendente, de calidad y buen gusto. También con un manejo del público a base de carisma y de un largo recorrer por la tierra colorada despliega su lírica referencial y autóctona.
Y con esta sensación quiero que nos quedemos, con una sensación de que este festival tiene energía para rato sin necesidad de números de “nivel nacional”, amén del Chango Spasiuk que a mi parecer sí o sí tiene que ser un número fijo pero por lo demás es sobradamente autosustentable en cuanto a calidad artística se refiere, incluso, con tres noches es más que suficiente para que se presenten todos los artistas que tengan que estar. Y si bien todavía faltaba la presentación de Amandayé (aquí entre nos, los mejores intérpretes de “Alma guaraní”), Julio Cáceres y sus Imaguaré y el cierre a toda guampa con Moni “Vo’ dijite” Encina nos vamos contentos, agotados y felices de ser testigos de algo tan nuestro y querido como es este festival.

 

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