La conformación de la Mesa Provincial de Cambiemos tiene que ver con la consolidación de una alternativa. Será también terapia ocupacional contra la pulsión internista de la UCR. Humberto Schiavoni fue claro al hablar el sábado a la dirigencia. Dijo que hay que evitar las internas que dejan secuelas y pichados. “Ustedes saben mucho de eso”, bromeó con directivos de la UCR, como modo de decirlo amigablemente. Destacó que hay otros mecanismos más inteligentes para dirimir candidaturas y determinar cuáles son los mejores perfiles para integrar las listas. Las pelas en la CABA son un espejo que asusta.

Posadas (Martes, 5 de diciembre) La conformación de una Mesa Provincial de Cambiemos anunciada el sábado pasado aquí en Posadas tiene una significación política asociada a la consolidación de una alternativa de gobierno en Misiones. En la reunión celebrada en el Hotel Maitei, el orador central, Humberto Schiavoni fue claro en ese sentido. “En Misiones hemos construido una alternativa del cambio”, afirmó para rescatar la “ola amarilla” que se fue extendiendo por todo el territorio nacional y que está convencido llegará a la provincia en 2019 “para ser gobierno”.
Pero la conformación de la “Mesa” esconde otro sentido, digamos táctico en la estrategia del macrismo para llegar al Gobierno de Misiones.
Pero yendo por partes, no es casual el método aplicado para designar los lugares en la “Mesa”, que no es un Comité, ni un Consejo, es eso, una mesa alrededor de la cual se sientan democrática y amistosamente los referentes de la Alianza. Por la UCR su presidente Francisco Fonseca, el presidente del bloque a partir del 10, Walter Molina y el presidente de la Convención, Pili Bravo. El presidente del PRO Misiones, Alfredo Schiavoni, el presidente del bloque Jorge Ratier Berrondo y el secretario general del partido Martin Goerling. Además se les dio el mismo lugar a partidos que en Misiones tienen poca adhesión popular pero que integran la Alianza. Norma Couto de la CC, Chiche Ribero de LVC con Liliana Rodríguez diputada con bloque propio y Sandro Sosa de Fe.

La mesa y tres patas más

De acuerdo con lo explicado en la reunión de trabajo, la Mesa será una de las partes de la superestructura para hacer política. Articulará su práctica con el Interbloque de Diputados, el Foro de Concejales a conformarse entre los 40 representantes que tiene la Alianza y la cuarta parte será una Coordinación de las Delegaciones de organismos nacionales que funcionan en Misiones, espacio que conducirá Alfredo Schiavoni como presidente del partido de Macri y llegada a los Ministerios.
Toda una organización que piensa poner en movimiento proyectos concretos para centrar la acción política en lo propositivo que, como se informó, se irán enriqueciendo en la dinámica de la acción y con la visita de funcionarios nacionales y la capacitación desde fundaciones creadas para adoctrinar.

Prevenir el desgaste de las internas

Esta orgánica, que los Schiavoni indudablemente replican de su vieja pertenencia al ala “frigerista” del Movimiento de Integración y Desarrollo, como decíamos, esconde un sentido táctico, no es nada menos que vacunarse en contra de la “pulsión internista” de la UCR. Una terapia ocupacional, preventiva al brote. Es una lectura que se respalda en las palabras que pronunció Humberto Schiavoni para cerrar el encuentro del Maitei. Primero descartó los rumores periodísticos que deslizaban la posibilidad de formalizar una frente con la Renovación en 2019. Por eso enfatizó “somos una alternativa de cambio. Cambiemos nació con vocación de gobernador el país y el conjunto de provincias y municipios”.
Pero a renglón seguido les mandó un mensaje contundente a los ucerreístas. Mensaje abierto, nada cifrado. En el breve tiempo que se dio para hablar no es casual que hiciera referencia a los errores de 2015. Hay que recordar que entonces la UCR fue con la Lista 3 y perturbó la instalación de la Alianza ya firmada en Gualeguaychú. Y habló de la autocrítica que sirvió para el buen resultado de las elecciones de octubre de este año. “Lo más inteligente es evitar las internas”, insistió para reiterar: “siempre es mejor evitar contiendas internas, todos nosotros sabemos y ustedes más que nosotros, que las internas deja sectores pichados que después no se sienten incluidos”. Y agregó al razonamiento que “la gente común ve que las discusiones internas son problemas de los políticos y eso nos aleja de la gente”. La broma: “y ustedes saben más que nosotros”, si bien despertó risas en los directivos de la UCR, fue una forma kunderiana de decir lo que no se puede decir. Para que no queden dudas Schiavoni remató: “hay que cambiar la manera de hacer política” y reveló que en el mesa nacional de Cambiemos se hizo todo lo posible para evitar hasta las Paso que, aún siendo son una mecanismo más transparente de elegir candidatos, subrayó que no deja de ser una interna. “Hay que tratar de evitarlas”, repitió para que quede en clara su posición. Para más contundencia bajó línea: “En Misiones tenemos que llegar a 2019 con estas cuestiones resueltas” y destacó que hay otros mecanismos más inteligentes para dirimir candidaturas y determinar cuáles son los mejores perfiles para integrar las listas. Sugestivamente hizo referencia a la emergencia de liderazgos en veredicto en las urnas el 22-O. “Se han votado por candidatos. Es un indicio”, adelantó acotando el espectro de candidatos y ambiciones sin sustento.

El contexto porteño

Las prevenciones tomadas por Schiavoni, o más justamente, nuestra interpretación sobre la movida del PRO al abrir el juego con la conformación de la Mesa provincial, no está descolgada de la realidad. Existe una innegable trayectoria de los directivos de la UCR que hacen posible y muy probable escenarios futuros de disputas internas que desde hace años han dejado de ser ideológicas para reducirse a la lucha por los cargos. Pero están también acontecimientos recientes como la reagrupación de “Radicales en la UCR” para resistir a “Radicales en Cambiemos”, con el respaldo de nombres de peso como Freddy Storani, Changui Cáceres, Juan Manuel Casella, Ricardo Alfonsín y hasta Hipólito Solari Yrigoyen, que en estos días ganó la atención de adherentes radicales al ser fotografiado bajando de un colectivo de trasporte urbano, sin autos, choferes ni custodios.
También son antecedentes a tener en cuenta, los ribetes alcanzados en la Ciudad Autónoma que tiene judicializado el llamado a elecciones internas el domingo próximo y la escandalosa intervención de afuera de la diputada Carrió que se siente con un poder omnímodo para vetar procesos eleccionarios ajenos.
Es cierto que la UCR porteña, que estuvo a dos puntos de arrebatarle el distrito madre al PRO en 2015, genera el caso paradojal de no integrar la Alianza e impide la formación de Cambiemos. Pero el mismísimo Mauricio Macri sugirió evitar internas y lo logró. Esta semana la UCR oficializó la lista única de delegados al Comité Nacional, que participarán de la elección de autoridades del partido y que por un acuerdo quedó conformada por Enrique Nosiglia y Rafael Pascual del ala que no integra Cambiemos y que viene apostando por la postulación de Martín Lousteau y en tercero y cuarto lugar dos representantes del grupo que hegemoniza Daniel Angelici, Sandra Ruiz y Carlos Bernadou. En esa confección, por decisión propia, quedaron fuera los “Radicales en Cambiemos” que en esta ocasión pilotea el diputado nacional electo Facundo Suárez Lastra con afinidad al jefe de Gobierno porteño y Carrió. Sin embargo, aún ese espera una decisión judicial acerca de un amparo presentado por el grupo de Suárez Lastra para que se suspenda la elección hasta febrero.
Pareciera que el contundente pronunciamiento de la sociedad porteña para respaldar al macrismo en lugar de fortalecer la toma de decisiones desató disputas por el poder. Carrió llegó a amenazar con dejar la Alianza. Mediante un comunicado de su partido, la Coalición Cívica, cuestionó con todas las letras el acuerdo Nosiglia-Angelici alentado por Macri con denuncias descalificadoras propias de los desmadres en las luchas internas enlodando a los directivos de la UCR con negocios y corporaciones.
Sin amilanarse, la UCR informó que, “habiendo vencido el plazo para la presentación e impugnación de listas, para elegir a los Delegados al Comité Nacional de la UCR y al Comité Nacional de la Juventud Radical, el tribunal electoral ha proclamado la lista única…”
Pero la gente de Angelici no fue tan formal y tiró nafta al fuego. Desde adentro, gente muy cercana al Presidente bombardeó a la candidata electa con más del 50% de los votos. A través del legislador bonaerense, Eduardo Barragán, le pegó dónde más se puede afectar a Carrió. Destacó para la diversión de la tribuna de las oposiciones. Dijo: “Carrió parece el Censor, de Alan Pauls y Jorge Goldenberg, que protagonizó el gran Ulises Dumont se para desde un lugar impoluto y se dedica a censurar y hacer juicios de valor sobre personas, acciones, métodos con una mirada que no deja de ser la de ella, y por tanto subjetiva se pone por encima como si nos revelara una verdad única”.
Los convencionales Carlos Alberto Pérez Gresia y Mario Vento salieron en defensa de la decisión de la UCR Capital “que con aciertos y errores resiste el proyecto de absorción, motorizado por el gobierno de la CABA”. Y precisan que “la búsqueda de la unidad radical tiene como objetivo, fortalecer Cambiemos, manteniendo a la UCR como fuerza autónoma dentro de la coalición”.
Tiran por elevación a Carrió que se unge como defensora de la transparencia y dicen: “si se trata de preservar la transparencia del gobierno, es ineludible resolver conflictos de interés que lo atraviesan, que tienen nombres propios: Calcaterra, Dietrich, Quintana con Farmacity, Lopetegui, etcétera…El problema son los Panamá Papers, Paradise Papers y otros papers…” Y ya de paso, en sintonía con referentes como Ricardo Alfonsín, hacen formulaciones críticas a los proyectos de reforma previsional, fiscal y laboral.
Son estos desmadres los que pretenden controlar desde el PRO Misiones.

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