La firmeza con que Carlos Rovira sostiene el camino del diálogo institucional con la Nación tuvo repercusión política en medios y en las redes. Interpreta que el espíritu de época exige la búsqueda de consensos si se piensa en la gente. Hasta Macri está tironeado por derechas e izquierdas en una sociedad fragmentada. El desafío de la dirigencia que asume Rovira como conductor es impregnar la renovación con concordia como categoría social para cerrar la grieta.

Posadas (Lunes, 11 de diciembre) La firmeza de Carlos Rovira en ratificar el camino del diálogo institucional con el gobierno nacional para resolver los problemas de la gente desde los consensos, ganó centralidad en el debate político y no sólo en la burbuja ya que es comentado en las redes sociales.
La administración de los tiempos en hablar y pronunciarse que en Rovira es estratégica, despierta de por sí la atención de la dirigencia y de los misioneros que siguen la política. Es que no habla por hablar. Su construcción política nunca tuvo eje en los medios de comunicación que se valen de los políticos para el show de las denuncias. La fe en los hechos más que en las palabras fue mucho más que una consigna una identificación reveladora con una forma de hacer política.
Repasando los medios locales, leemos que Primera Edición destaca el discurso en un recuadro que titula: “La importancia del diálogo”, que se complementa en significación con la nota central que informa sobre una fractura en el bloque Cambiemos que de una banca de diez diputados, ocho se desmarcaron de la línea política definida implícitamente en la relación que tiene el gobierno de Mauricio Macri con el gobierno de Hugo Passalacqua.
El Territorio, si bien no destaca el discurso en el título de la cobertura de la sesión extraordinaria de ayer en el Parlamento para designar sus autoridades, hace eje de la nota en sus palabras cuando distinguió “a quienes han entendido la calidad y la importancia del diálogo y no se han llevado a ese desvío que es la nada, que es la abstención, y ciertamente han contribuido como lo hace nuestro espacio político en derivar en una concepción superadora y haciendo de la política una verdadera fuerza transformadora, comprometiéndose, cumpliendo con la palabra y construyendo la agenda común en la provincia”..
Economis, el sitito de economía y política que va ganando lectores en la provincia, ya en el título apunta a las dificultades y a las piedras que se ponen en el camino del diálogo. Dice “Rovira: “¿Cuesta tanto? Felizmente son pocos los que no reconocen lo que vota el pueblo”. Y en la bajada aclara que “después de ser ratificado en la conducción de la Cámara de Diputados, Carlos Rovira dio un mensaje en el que marcó que la Renovación ha cerrado la grieta, que es “una herida de la sociedad”, no “solo de la dirigencia”.
En la misma sintonía Noticias del 6: que brinda un link con el discurso grabado, titula: “Rovira reivindicó el diálogo y recordó que Misiones “cerró la grieta”
Desde otra perspectiva, Misionescuatro parece hacer un reclamo al poner en el título: “Cambiemos no votó en contra de Rovira”, y en la bajada destaca que gran parte del interbloque se abstuvo de votar la propuesta del oficialismo para que Carlos Rovira presida la cámara, por onceavo periodo consecutivo. Pero la abstención también es un guiño hacia el rovirismo, porque no expresa el rechazo a la candidatura y se termina privilegiando cargos y contratos legislativos.

El espíritu de época

El encuadre de las palabras de Rovira ayer después de ser ratificado como presidente del Poder Legislativo, no pueden interpretarse fuera del contexto político. El escenario público y la cultura subyacente que se traduce en los valores y el sentido común de la sociedad, no tienen la pureza de un laboratorio sino que están atravesados por la diversidad y por tensiones de todo tipo. El conflicto es parte inherente y constituyente. No hay nada estático en una sociedad aunque desde el principio de los tiempos se anhele encontrar formas de organizaciones estables y verdades absolutas. No son los tiempos del Ágora griego, pero aun con sus imperfecciones y riesgos, no se encontró otra fórmula que el pronunciamiento de las mayorías como referencia para la toma de decisiones y expresión de la soberanía del pueblo, en el que conviven diferencias. En el sistema optado por la sociedad argentina para su organización institucional: republicano, representativo y federal, en el que el pueblo delega las deliberaciones y el gobierno, es incuestionable que el voto de la mayoría elige y si vuelve a elegir marca tendencias. Lo marca Rovira en su discurso.
La interpretación de los mandatos populares, que respaldo dos veces consecutivas a Macri pero sin darle la mayoría absoluta, no es lineal. El 33% de la primera vuelta de 2015, es un dato sustantivo que impregna de sentido el 51% del ballotage y también el 40% de las parlamentarias de este año. La alianza PRO con la UCR genera expectativas y se proyecta al futuro, pero tiene que gobernar ahora y en todo el territorio nacional que a pesar de la “ola” hay un 60% que se aferró a otros perfiles políticos.
Es la realidad fáctica determinante del espíritu de época sintetizado en el mandato popular que exige diálogo entre la Nación y las Provincias. Rovira en su discurso rescata esta “oportunidad de dar un paso hacia adelante en esta democracia que es aún muy joven”. El diálogo es un paso adelante.
Este espíritu de época, se entiende aquí -también en los mensajes del gobernador Hugo Passalacqua- es propicio para poner sobre la mesa el debate sobre las causas estructurales e históricas de las asimetrías entre Nación y Provincias, entre provincias del puerto y el complejo agroexportador y las provincias periféricas que fueron condenadas después de la derrota de los Pueblos Libres a suministrar mano de obra y materia primas baratas al centro que se pretendía civilizado.
Rovira no formula un reproche a la decisión de los diputados de la Alianza que en actitud sectaria pierden de vista los problemas de fondo y se niegan a votarlo. Cuando identifica la abstención con la nada sartreana, los desnuda ontológicamente. ¿Qué son en política? ¿Qué quieren? ¿Su objetivo es ganarle a Rovira? Subyace en esos interrogantes qué proyecto de provincia tienen en la UCR para abordar ese problema estructural e histórico. Se los marca Rovira cuando subraya que la política debe ser una verdadera fuerza transformadora, comprometiéndose, cumpliendo con la palabra y sobre todo analizando y aportando a la construcción de una agenda común. Aquí en la provincia, del mismo modo y con el mismo espíritu que en la nación”.

La Concordia y la grieta

No es su estilo hacer imputaciones ni menos convertirse en comentarista. Pero de algún modo advierte que debajo de la abstención existe la intención de vivir de la grieta. Es lo que marca como la vieja política. Cuando Rovira destaca que “la grieta es una herida de la sociedad y no solo de la dirigencia política” y hace hincapié en que “hemos inaugurado y es de público y notorio conocimiento, un espacio de diálogo que no es solamente en esta Cámara”, está rescatando también el espíritu de época y muestra el camino. Bien saber que es difícil. Ante todo se debe romper la con la lógica amigo – enemigo que prima en los posicionamientos partidarios desde 1983 pero que se fue exacerbando en el proceso democrático. Esa lógica demoniza al adversario y vive de la pelea. Es la lógica partidocrática condenada popularmente en el “que se vayan todos”. Proponerse superar la grieta desde la política, es asumir la tarea un dirigente que se diferencia del político común, que puede ser directivo de un comité, pero que se limita a subirse a los imperativos de moda y replicarlos. La renovación que, irrumpe en 2003 en el escenario provincial para “renovar” las práctica de hacer políticas y romper con los capangas, incluidos los de Buenos Aires, en estos catorce años de existencia se fue enriqueciendo desde la práctica misma. La Renovación se fue renovando y es la misma sólo en su esencia. Caminando fue haciendo camino y conformando su identidad. Hoy la exigencia de la renovación como categoría social es trabajar para cerrar la grieta que, como dice Rovira está en la sociedad. De allí la centralidad que va teniendo la Concordia como concepto.
Se entiende así que la abstención de los diputados se encuadra en esa lógica de la grieta. No les interesan los problemas de la pobreza ni de la vida de las mayorías, trabajan de políticos y su desafío es mantenerse en los cargos. Por eso es difícil, como titula Economis. Pero lo que no advierten desde la vergonzante actitud abstencionista que nada está garantizado. Hoy la ola amarilla parece imparable. ¿Pero mañana? Y mañana se colgarán en todo caso de una ola verde. Parecieran no advertir que el poder político que expresa hoy el macrismo está cuestionado desde el interior del círculo rojo que le exigen el saqueo del Estado y al mismo tiempo desde la calle.
Mal que les pese a derechas e izquierdas, hoy Macri expresa políticamente la soberanía popular. Es lo que molesta a sus socios de las empresas. Por eso el respaldo de los gobernadores en sostener la gobernabilidad del sistema es mucho más trascendente de lo que piensan los abstencionistas que mágicamente se sientan en sus bancas a esperar el tsunami de la ola amarilla.
Pero veamos el discurso de Rovira:

Discurso completo de Rovira

“Yo quisiera dirigirme a todos los presentes y al pueblo de la provincia como es costumbre. En primer término agradeciendo la oportunidad que me da precisamente el pueblo de la provincia de estar aquí frente a ustedes. Ya que el cargo que ejerzo, el de ser un representante del pueblo, es debido a la expresión de su voluntad. Una voluntad que en democracia forma parte de lo más sagrado, es la sabia misma, la columna vertebral de este sistema. Que con errores y aciertos es el único sistema en el mundo que puede orientar, que puede separar uniendo las pasiones y pulsiones espirituales de los pueblos y las personas. Que muchas veces, analizando el recorrido, el derrotero de la civilización. Desde las cavernas, pasando por el medioevo, deteniéndose por ahí donde se alumbró el Renacimiento, el florecimiento de las ideas. Y donde quizás empezó a brillar una tenue luz, porque otro principio rector vino a apuntalar esta trayectoria humana, que es el pensamiento. Que es lo que pensamos. Por algo los grandes pensadores y filósofos de éste mundo han aportaron y aportan a ésta democracia. Que nace de ahí, de la Grecia antigua. Somos lo que pensamos. Rige como una fuerza insuperable, indicando el predominio de ese Nus Cósmico que soñó Platón. Quizás como entidad suprema que diferencia esa pulsión que no conduce a nada. Las pulsiones de la envidia, del odio, del resentimiento. Y por ahí hasta cimenta la “no verdad” o “pos verdad” como gusta a algunos filósofos posmodernos llamar a reemplazar lo fáctico, lo que es, por algo que cae bien pero que no lo es. Otro gran filósofo de nuestra historia ha dejado un legado imperecedero e ineludible, Jean Paul Sartre, con esa obra maravillosa El ser y la nada. Como justamente ese complemento, ese Ying y Yang para el mundo Oriental, la luz y las sombras, el Ser y la nada como contraposición.”
“Y hago esta reflexión, porque en democracia y trayéndolo al presente muy brevemente, yo quiero distinguir a todos en general. Porque considero que el voto a las autoridades de este cuerpo legislativo, no es un voto personal. Yo no lo considero así. Les agradezco a todos las intervenciones personales, no soy afecto a las adjetivaciones pero las escucho, como también escucho lo negativo. Pero debo indicar a quienes, entendiendo la calidad y la importancia del diálogo ha llevado adelante, distinguiendo modos de actuar y modos de pensamiento político. Y no se han guiado o se han llevado a esa diferenciación o a ese desvío, que es la nada, con una abstención. Y ciertamente no han contribuido, como lo hace nuestro espacio político, a derivar en una concepción superadora y hacer de la política una verdadera fuerza transformadora. Comprometiéndose, cumpliendo con la palabra y sobre todo analizando y aportando a la construcción de una agenda común. Aquí en la provincia, del mismo modo y con el mismo espíritu que en la nación.
“Debo hacer la distinción para que quede en claro, como ha quedado en esta sesión extraordinaria impresionante, porque cada vez que tenemos la oportunidad de dar un paso hacia adelante en esta democracia que es aún muy joven, nos va marcando esa línea muy clara de que todos tenemos obligaciones, antes que derechos. De la contribución total, y quiero reafirmar mis convicciones en éste recinto, las posibilidades que tenemos vienen de la mano de la construcción activa. De las proposiciones activas, de unir y no dividir. De la concordia y no el rencor. Por ahí pregunto cuesta tanto, por suerte son unos pocos, reconocer lo que vota el pueblo que es un principio muy fácil. No reconocer a la mayoría, solo lo hago por la preocupación y el celo que debemos poner si es que consideramos a este sistema y a la representación como un sistema justamente democrático. La democracia es acatar al soberano, quien es el que verdaderamente elije. Y yo estoy y esteré en tanto y en cuanto el soberano me de esa distinción.
“Todo lo demás es muy secundario. He recibido felizmente una educación basada en preceptos superadores, que me permiten exhibir un espíritu tranquilo, un verdadero espíritu de concordia. Que un término que quiero dejar también como prenda, sobre todo más allá de lo dicho y lo hecho. Como prenda de invocación, de llamado al verdadero diálogo, que es por convicción. A la verdadera búsqueda del consenso como lo estamos haciendo, entre nuestro espacio político misionerista y el Gobierno nacional. Nada nos impide el analizar y apoyar, si es que el interés de la tierra colorada y nuestros habitantes así lo indica. La democracia se vigoriza cuando seden los prejuicios, cuando las luchas son por las ideas. Y es ahí donde quiero expresar, una vez más, porque los que me conocen saben la importancia que tiene para mí y a ésta altura de la sociedad del conocimiento, el aporte de las ideas. No solamente para superar y superarnos cualquier tránsito en cualquier instancia, porque es la que nos permite siempre anteponernos con respeto, con actitudes elevadas. Actitudes de grandeza para llevar adelante sobre todo una función pública. Y eso nace primero en la familia, he recibido de mis padres ese amor que tengo, imperecedero, por las ideas, por estudiar, por prepararme. Por utilizar el tiempo público en proponer, más que criticar. Hoy nuestra provincia y nuestra república necesitan mentes activas, brillantes, para construir un futuro mejor. Hacerlo esto en la modernidad líquida, con actitudes desde la política disruptivas, esto significa no consolidada con el molde lo viejo de la heterogeneidad de los pensamientos que muchas veces traban. “Porque hay cerrazón mental, debemos generar entre todos empatía, que es ponerse en el lugar del otro y pensar como el otro. El mundo, en este rápido recorrido que quise ilustrar inicialmente, ha padecido brutales guerras que el producto de esta disociación. Lo hago con ese espíritu, como es la orientación de nuestro proyecto político, aquí en Misiones desde la Renovación no bregamos por la grieta, todo lo contrario hemos la cerramos. Porque la grieta es una herida de la sociedad y no solo de la dirigencia política. Hemos inaugurado y es de público y notorio conocimiento, un espacio de diálogo que no es solamente en esta Cámara, que excede este espacio, con todos los partidos políticos con representación democrática en esta provincia. Ya hace bastante tiempo que hay un tránsito en ese sentido. Las coincidencias deben venir de un ejercicio particular de cada uno de los actores, lo van a encontrar y muchas. “No me voy a referir porque no es ni el motivo ni el lugar, ni el tiempo para hacerlo. Pero acostumbro a cumplir con todas mis responsabilidades y es de público conocimiento, las estadísticas y los números no mienten. Del el estado de esta legislatura y su desempeño, no solo de este año sino a lo largo de los años. Quizás la muestra cabal sea el orgullo de dirigirme y compartir con ustedes en este recinto, muchas veces olvidado, pero que hoy luce no solo por su excelencia material austera y simple, que costó mucho esfuerzo construirlo para toda la provincia y la posteridad”.

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