Con el respaldo de gobernadores de las oposiciones el presidente Macri logró ayer que la Cámara de Diputados sancionara la ley que modifica el índice de movilidad jubilatoria. Las provincias concretamente dieron quórum y 19 votos positivos, pero fundamentalmente masa crítica y anclaje territorial frente a las manifestaciones populares de resistencia que ganaron las calles.

Buenos Aires (Martes, 19 de diciembre. Enviado especial). Esta mañana alrededor de las 7:00, tras doce horas de debate, la Cámara de Diputados convirtió en ley la reforma previsional que modifica el índice de movilidad jubilatoria y de pensiones. Fue por 127 votos afirmativos contra 116 negativos y 2 abstenciones, además de 10 ausencias. El interbloque Cambiemos (PRO, UCR y Coalición Cívica) que tiene 108 diputados votó por la afirmativa en su totalidad. Los otros 19 votos afirmativos fueron arrimados por los gobernadores. Votaron a favor, cinco misioneros Verónica Derna, Daniel Di Stéfano, Jorge Franco, Flavia Morales y Ricardo Wellbach, además Pablo Kosiner, Miguel Costas Zottos y Alfredo Olmedo de Salta, Mayda Cresto y Juanjo Bahillo de Entre Ríos, Juan Moqueda del Chaco, los tucumanos Gladys Medina y Pablo Yedlin; los cordobeses Alejandra Vigo, Juan Brugge, Paulo Cassinerio, Martín Llaryora; y de Catamarca Gustavo Saadi y Silvana Ginocchio.
El proyecto de reforma fue impulsado por el Poder Ejecutivo y ya había obtenido aprobación en el Senado donde la oposición logró introducir modificaciones en la fórmula que se aplica para la actualización de las jubilaciones. Fue en el Senado donde Miguel Pichetto propuso atar la movilidad a la fórmula compuesta en un 70% por la inflación y un 30 % por el aumento de los salarios.
El debate por la ley en sí se inició después de casi cinco horas en las que las oposiciones presionaron para levantar la sesión. Se argumentó que la magnitud de las manifestaciones en la calle, un grupo de provocadores y la represión estaban generando una escalada de violencia que podría terminar con muertos como el 19 y 20 de diciembre de 2001.
Estas cinco horas del pre-debate fueron las más ricas en cruces políticos. Más allá de las chicanas de los demagogos de clase media que hablan pensando en los títulos de los diarios amigos y en las capturas propias para las redes y juegan a ser ingeniosos o ganarse el espacio del gorila agresivo, más allá de esas liviandades, decíamos, el debate puso en cuestión la naturaleza de la democracia. El momento político se reflejó en los discursos que pusieron en tensión el funcionamiento de una democracia representativa con la acción directa, diríamos plebiscitaria de las movilizaciones sociales. Las exposiciones de Graciela Camaño, Leopoldo Moreau, Elisa Carrió y la ex jueza Alejandra Rodenas, entre otros, abonan teorías políticas que pueden explicar el fondo de los posicionamientos ideológicos de ayer. Pero esto es tema para otra nota.
El debate por la ley replicó en el recinto los argumentos a favor y en contra de la fórmula y los cambios que se vienen para la movilidad jubilatoria, ítem que centró toda la atención aunque hay otros puntos claves en la reforma. Modifica también el cálculo para establecer el primer haber jubilatorio, baja los aportes patronales y promueve un blanqueo laboral, entre otros cambios.
Siguiendo el propio resumen que hace Prensa de la Cámara, en el comienzo del debate, el diputado Eduardo Amadeo presentó los lineamientos centrales del proyecto y lo definió como “una iniciativa que, claramente, mejorará la situación del sistema previsional y por supuesto de los propios jubilados”. Afirmó que “se han dicho muchas mentiras sobre la ley, insistiendo en falsedades para distorsionar sus objetivos”.
Asimismo, Amadeo recordó el acuerdo para otorgar un bono compensatorio para los jubilados: “Van a recibir ese bono 10 millones de personas, el 72% de los jubilados, es decir, 5 millones; el 100% de los niños de AUH, es decir, 4 millones; el 100% que cuentan con pensión por discapacidad, vejez y adulto mayor”.
Por su parte, la diputada Mirta Tundis, del bloque Federal Unidos por una Nueva Argentina, lo calificó como “un ajuste, un recorte”. “Con la fórmula vigente estaríamos hablando de un 14,5% de aumento, y con la fórmula que nos proponen, mucho menos. Es indignante que este gobierno discrimine a los jubilados”, denunció la diputada Tundis.
La diputada Luana Volnovich, del Frente para la Victoria, también criticó el proyecto enviado por el Ejecutivo: “Estamos decidiendo si le vamos a sacar plata a los jubilados; es una sentencia de muerte para ellos”. Volnovich lo calificó de “inconstitucional” y adelantó que el bloque “va a rechazar profundamente el proyecto”.
En tanto, el diputado Martin Lousteau, de Evolución Radical, se sumó a las críticas de la oposición y rechazó la discusión en lo que consideró un “trámite exprés”: “Les debemos a nuestros ciudadanos una discusión seria, exactamente lo contrario a lo que estamos haciendo”. “No vamos a acompañar este proyecto, no estamos de acuerdo”, adelantó Lousteau, quien calificó a la iniciativa como “un cambio en la fórmula de actualización que afecta a los más vulnerables”.
Luciano Laspina, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, opinó que se trata de “una fórmula que aplican los países más desarrollados del mundo de ajuste por inflación”. “La fórmula que proponemos, al ser trimestral, protege a los jubilados y les da certidumbre, y al sistema previsional una garantía de largo plazo”, añadió el legislador de Unión PRO.
Para el Peronismo para la Victoria, en representación del diputado Leonardo Grosso, la nueva actualización se trata de un “saqueo a los jubilados”. Además, Grosso criticó que “el gobierno nunca convocó a los sindicatos, ni a los jubilados, ni a los movimientos sociales” para discutir la letra del proyecto de ley.
A la hora de los cierres de las bancadas, la titular del bloque Federal Unidos por una Nueva Argentina, Graciela Camaño, dijo que la reforma previsional “no es un tema de coyuntura financiera, es algo mucho más trascendente”. “Resolvemos la caja con la vida de la gente, con su futuro”, afirmó. Y afirmó que la nueva fórmula “no sirve” en años de baja inflación.
En nombre del bloque Justicialista cerró el diputado Néstor David. Reconoció que “tenemos un problema fiscal grande” y recordó que la reforma “forma parte de un compromiso de todas las jurisdicciones”, en alusión al Pacto Fiscal. David adelantó que el bloque votaría dividido.
Desde el Frente para la Victoria, Agustín Rossi pidió un minuto de silencio en conmemoración de las víctimas del 19 y 20 de diciembre de 2001. “Estamos aplicando las sugerencias que dejó el Fondo Monetario Internacional para el sistema previsional argentino”, denunció. “Buscaron un índice que perjudica a los jubilados; nosotros venimos a decirle no a ese nuevo índice”, manifestó, antes de agregar que “le venimos a decir al gobierno que se está equivocando”.
El diputado Mario Negri, titular del interbloque Cambiemos, sólo hizo un comentario y llamó a votar el proyecto: “La oposición responsable no reparte fósforos donde se anda con nafta”.

El apoyo de las provincias

Antes del inicio de la sesión se realizó una reunión entre el presidente de la Cámara; el jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio y 12 gobernadores, además del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en la que los mandatarios provinciales expresaron su apoyo a la reforma previsional. Fue en la sede de la Cámara de Diputados, con Monzó como anfitrión. Como se informó, Hugo Passalacqua estuvo presente en la reunión poniendo el cuerpo al apoyo a los acuerdos firmados entre Nación y Provincia, del que la cuestión previsional es una de las partes articuladas a otras reformas. El gobernador de Misiones, es un protagonista de estos acuerdos con la convicción de que constituyen pasos adelante en el restablecimiento de un auténtico federalismo en la Argentina.gobernadores reforma previsional 18dic2017

La responsabilidad de gobernar

Este apoyo que en Misiones tiene el respaldo de una mayoría abrumadora que según las encuestas supera el 80%, fue utilizado sin embargo para acusar a los gobernadores de traidores y se llegó al punto en que una diputada de Río Negro, los acusó ayer en el recinto de “prostitutas”.
Jorge Franco, al sentar la posición del bloque de los cinco misioneros renovadores que preside, tomó el guante y en el duelo recordó el teorema de Baglini, un radical mendocino que en 1986, cuando las demandas populares al gobierno de Raúl Alfonsín desbordaban la capacidad de respuesta del Estado, y las oposiciones les daban manija, elaboró la hipótesis que sostiene que el grado de responsabilidad de las propuestas de un partido o dirigente político es directamente proporcional a sus posibilidades de acceder al poder. Puede ser enunciado a la inversa pero manteniendo el sentido: cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los discursos políticos. “Se ha hablado mucho de los gobernadores en comentarios agresivos”, observó aunque les quitó espesor al señalar que quizá fueron consecuencia del “fragor” de la lucha. Pero les recordó que “los gobernadores ganaron elecciones si algunos no están enterados” y subrayó que representan a todo el pueblo de sus provincias no a una parte. Y enfatizó que es fácil hablar si no se tienen responsabilidades de gobierno.jorge franco banca
Franco encuadró así el exabrupto de la diputada rionegrina y los escraches que condenan la decisión de los diputados que se enrolaron con sus gobernadores. El misionero observó críticamente las agresiones de “adentro y de afuera” por el hecho de pensar distinto. Y sutilmente los puso a reflexionar sobre la funcionalidad de la intransigencia con preguntas retóricas “¿cómo llegamos hasta acá? ¿Será por la política? ¿Será por la grieta? ¿Será que les conviene que sigamos divididos? “El problema es que creo que acá la grieta es fomentada por la anti-política”, afirmó para señalar que el espectáculo de políticos insultándose entre sí provoca rechazo en la sociedad. Y recordó que el “que se vayan todos” es una reacción a la atención que se ponen en las peleas que dejan sin resolver las cuestiones de la gente. Deslizó también una crítica a la intransigencia al admitir que causaba tristeza ver argentinos lastimados y contrapuso el camino del diálogo y el consenso que siempre admite las razones del otro, con otro camino: “no nos fue bien con el enano fascista”.
En línea con otros oradores, puso el debate previsional en un contexto más amplio que los cambios que se estaban discutiendo. Apuntó en ese sentido a los problemas estructurales que tienen los sistemas previsionales en el mundo.
Consideró que el problema de fondo es que el sistema bismarckiano de solidaridad ha entrado en crisis. Cuando se generalizó a principios del siglo XX, se sostenía los aportes cobrados al trabajo, pero había entre 5 a 7 activos por un pasivo. Destacó que esa relación ha caído hasta 1,5 o 2,9 por pasivo, por lo que el modelo ya no puede seguir financiándose de esa manera, incluso con expectativas a agravarse ya que las nuevas formas de trabajo en el mundo suman la fuerza de los robots que en Europa ya ocupa el 15% de la fuerza laboral.
Por eso Franco consideró que el tema no se termina con la modificación de la fórmula y aboga por un debate más profundo que incluya propuestas ante la tendencia al desfinaciamiento de la seguridad social. Dejó abierta la posibilidad de impuestos directos y propuso también discutir la forma en que se distribuye la renta del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

 

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