La visita del Papa a Chile tiene la profunda significación política de volver a nuestra Región para entrar en contacto con los desprotegidos de la Tierra. Su prédica en defensa de los excluidos y sus críticas a la globalización del Dinero como Dios irrita a los poderes hegemónicos de nuestros países pero alienta confusiones sobre posicionamientos partidarios. Los títulos de los diarios son una clase viva de manipulación y de la crisis del periodismo.

Posadas (Jueves, 18 de enero) Ni el Papa se salva de los nuevos tiempos del periodismo que ha desplazado se función de testimoniar los hechos hacia las operaciones políticas. En un periodismo de guerra, la verdad ha muerto o al menos no importa.
Los títulos de hoy dos diarios emblemáticos de la “grieta” referidos a la visita del Papa Francisco a tierra mapuche, si los compara mano a mano, sirven para una clase práctica. Remiten a los filósofos, como Nietzsche, nada menos y Foucault que abordan la verdad como lucha de interpretaciones. Pero una cosa es la filosofía y otra la política en su faz de lucha por el poder. Sobre la pos-verdad, un neologismo para justificar las distorsiones de la realidad, los ocultamientos, las manipulaciones y los inventos, que son mentira, hay mucho escrito. Pero vale hacer referencia al debate para el encuadre de la nota.
Allá los filósofos, aquí la política.
El enviado de Clarín titula la cobertura del encuentro de Francisco con los mapuches y blancos del sur de Chile: El Papa viajó al corazón de los mapuches en Chile y les exigió que dejen la violencia
El enviado de Página 12, sobre el mismo acto titula: El Papa pidió escuchar al pueblo mapuche
El contraste es revelador. Un diario te puede engañar, todos juntos no.
La nota de Clarín, diario que ha roto todos los límites del oficio del periodismo para jugar desembozadamente como órgano de información de la “guerra” que tienen los grupos concentrados, no sólo contra el populismo, sino contra la política como herramienta de organización social, Clarín, decíamos, en el primer párrafo de la crónica, informa editorializando y manipulando. Dice en referencia a la visita a Temuco: “fue la escala de su viaje a Chile que más preocupó a los organizadores, el paso por la región de la Araucanía, el escenario del conflicto mapuche y los atentados perpetrados por sectores radicalizados, que volvieron a producirse esta madrugada sumando tensión. Allí el Papa Francisco reivindicó ante miembros de los pueblos originarios y decenas de miles de fieles la igualdad de los pueblos, sin que haya “culturas superiores e inferiores”, pero criticó duramente el camino de la violencia para obtener una respuesta a los reclamos de tierras.
El enviado de Página pone el eje de la nota en el lado opuesto. Afirma que Francisco también centró su discurso en las víctimas de la dictadura militar: “No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro”, dijo enfático…Esta ceremonia es para todos los que sufrieron y murieron, y a todos los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias… la riqueza de una tierra nace precisamente de que cada parte se anime a compartir su sabiduría con los demás… Necesitamos de la riqueza que cada pueblo tenga para aportar y dejar de lado la lógica de creer que existen culturas superiores o inferiores”. Agrega que el pontífice pidió acabar con la violencia, pues “termina volviendo mentirosa la causa más justa… Existen dos formas de violencia que más que impulsar los procesos de unidad y reconciliación terminan amenazándolos. En primer lugar debemos estar atentos a la elaboración de bellos acuerdos que nunca llegan a concretarse. Bonitas palabras, planes acabados sí –y necesarios–, pero que al no volverse concretos terminan borrando con el codo, lo escrito con la mano. Esto también es violencia, porque frustra la esperanza”, señaló Francisco.

La crónica de la Agencia Católica

Ante el informe de las dos veredas, es interesante leer la edición de la Agencia de Información Católica, que no esconde la prédica de Francisco por los desprotegidos. Titula: Canción de Violeta Parra y minuto de silencio por las víctimas de la dictadura
Transcribimos la crónica: Temuco (Chile) (AICA): El papa Francisco apeló a la canción “Arauca tiene una pena”, de Violeta Parra, para denunciar las injusticias históricas con los pueblos originarios de la región de la Araucanía, y pidió un minuto de silencio por las víctimas de la dictadura chilena, al presidir la misa por el progreso de los pueblos en el aeródromo Maquehue, en Temuco. Representantes mapuches con sus vestimentas, instrumentos y hierbas propios de su cultura efectuaron una rogativa.
El papa Francisco apeló a la canción “Arauca tiene una pena”, de Violeta Parra, para denunciar las injusticias históricas con los pueblos originarios de la región de la Araucanía, y recordó a “todos los que sufrieron y murieron” durante la última dictadura militar chilena, para quienes pidió un minuto de silencio.
Lo hizo al presidir la misa por el progreso de los pueblos en el aeródromo Maquehue (en mapudungún, lugar de maquis), en Temuco, en la que participaron mapuches chilenos y argentinos, a los quienes les pidió rechazar la violencia y dedicarse a la construcción de la paz.
“Esta tierra si la miramos con ojos de turista nos dejará extasiados, pero si nos acercamos a su suelo lo escucharemos cantar, y cantar con tristeza: Arauco tiene una pena/ que no la puedo callar/son injusticias de siglos/que todos ven aplicar”, sostuvo al citar un párrafo de la canción del folclore chileno que hizo popular Parra.
El pontífice inició su homilía saludando en mapuche: “Mari, Mari” (buenos días) y “Küme tünngün ta niemün” (la paz esté con ustedes) y concluyó con una expresión de deseo con frases en la misma lengua: “Buen vivir (küme mongen) como nos los recuerda la sabiduría ancestral del pueblo mapuche. ¡Cuánto camino a recorrer, cuánto camino para aprender! Küme mongen, un anhelo hondo que brota no sólo de nuestros corazones, sino que resuena como un grito, como un canto en toda la creación”.
Francisco se refirió también al aeródromo de Maquehue, al afirmar que allí se perpetraron “graves violaciones a los derechos humanos” durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).
“Esta celebración la ofrecemos por todos los que sufrieron y murieron, y por los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias”, sostuvo, y por quienes pidió un minuto de silencio.
Durante el rito penitencial, comunidades mapuche con sus vestimentas, instrumentos y hierbas propios de su cultura efectuaron una rogativa. También se hicieron presentes con una plegaria en mapudungún en la oración de los fieles.

aica francisco en chile

 

 

 

 

Anuncios