El periódico francés l´Humanité publicó hoy una nota que titula “Milagro Sala, la voz de los excluidos que resisten en Argentina”, como referencia al significado del 8M que movilizó a mujeres en todo el Mundo. Debajo de la foto que fue tomada por Reuters en diciembre pasado, subtitula: “Ellos cambian el mundo”

Paris (Jueves, 8 de marzo) Mujer, revolucionaria, indígena, Milagro Sala ha dedicado su energía a los flip-flops de la Argentina devastada por el liberalismo. Sus acciones siempre han sido vilipendiadas por Gerardo Morales, el gobernador de la provincia de Jujuy, quien ha jurado ser la piel de este feroz activista cuya popularidad sigue creciendo entre los pobres. A fines de la década de 1990, con adolescentes adictas a las drogas y madres solteras de los barrios marginales de San Salvador de Jujuy, Milagro organizó campañas de recolección de leche para los niños. Hasta hace poco, se distribuyeron no menos de 15,000 vasos. En el proceso, fundó la asociación Tupac Amaru para estructurar su trabajo hacia minorías discriminadas. Los primeros logros autogestionados de su organización llamaron la atención del presidente Néstor Kirchner, quien en 2004 desbloquea fondos. Allí, donde se financió solo una subdivisión de casas, nacerán tres. Las mujeres se entrenan en el comercio de la construcción en una cooperativa de ladrillos. Un dispensario, un centro cultural, las escuelas primarias crecen desde la tierra. Una piscina y un parque acuático abren sus puertas a niños desfavorecidos. Su notoriedad lo trae a la delegación en 2013 y regresa a Gerardo Morales a su inacción. El encarcelamiento del MP en 2016 se ha descrito como”Arbitraria” por parte de la ONU, convirtiéndola, a los ojos de las organizaciones sociales y políticas, en el primer prisionero político de la era del presidente Mauricio Macri. Desde entonces, su retrato ha sido de todas las manifestaciones contra las políticas de austeridad. Lo suficiente como para molestar a sus críticos que han hecho todo para acusarlo de “corrupción” y “clientelismo” en el “estado paralelo” que supuestamente creó. Pero sin la menor prueba contra Milagro Sala, cuyo único crimen es haber demostrado que los pobres también tienen derecho a lo mejor. “Quieren mantenernos en la cárcel porque nos tienen miedo” , dijo durante su simulacro de juicio.

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