La Nación beneficia a las corporaciones pero quiere que el costo lo paguen las provincias. Sin embargo, la política de precios dolarizados de la energía mayorista, que promueve el ministro Aranguren es el principal obstáculo en la búsqueda de una salida racional al callejón sin salida que abrieron los sucesivos tarifazos. En Misiones, el ministro de Energía Sergio Lanziani observó que con el 5% de rebaja a las boletas de luz de hasta 300Kv, que anunció Passalacqua, la provincia “hace un gran sacrificio”, pero recordó que es la segunda provincia con menos carga impositiva provincial en la boleta.

A modo de introducción

Los elevados aumentos en las tarifas de gas y luz, y otros servicios públicos, aplicados en los inicios de la gestión de Cambiemos bajo la premisa de la eliminación de los subsidios al consumo de la década pasada, ocupan hoy un espacio central en el debate político nacional. Esta semana obligaron al gobierno a jugar a fondo para evitar que la oposición gane terreno en el Congreso, imponiendo el tratamiento de leyes destinadas a poner un límite a las subas que impulsa el Ministerio de Energía y Minería. El presidente Macri se anticipó a trasladar responsabilidades a las provincias y municipios, pidiendo una rebaja de impuestos, sin embargo la política de precios dolarizados de la energía mayorista, que promueve el ministro Aranguren es el principal obstáculo en la búsqueda de una salida racional al callejón sin salida que abrieron los sucesivos tarifazos. El ministro de Energía provincial, Sergio Lanziani, observó que con el 5% de rebaja a las boletas de luz de hasta 300Kv, que anunció el martes el gobernador Passalacqua, Misiones “hace un gran sacrificio”, pero recordó que es la segunda provincia con menos carga impositiva provincial en la boleta. “Está bien que la primera en hacer una rebaja sea la gobernadora María Eugenia Vidal, porque las tres empresas de su provincia son las que cobran las tarifas más caras del país”, advirtió. Explicó que hoy el 66% del precio se lo lleva la Nación, y sólo el 33% va al sistema provincial. Insistió en que por una decisión política, el Gobierno nacional seguirá subiendo hasta un 50% más la tarifa de la energía mayorista.

POSADAS (Viernes 27 de abril). Aunque el bloque de Cambiemos usó este miércoles su mayoría para hacer caer la sesión de la Cámara de Diputados de la Nación en que se debían tratar los proyectos de la oposición sobre los aumentos tarifarios, como ya lo había hecho la semana anterior, se estima que el tema volverá a ocupar a los legisladores, debido tanto a la exigua diferencia de votos, como al creciente mal humor social.
A punto de cumplir los dos años y medio en el poder, al gobierno de Cambiemos le queda poco margen de sobrevida en base a la “pesada herencia”, y no puede ver sino con preocupación cómo el descontento social que provoca una de sus políticas centrales, la eliminación de los subsidios en las tarifas de servicios públicos, amenaza con arrasar con sus propias bases electorales.
Por ello, anticipándose a la sesión del miércoles, el lunes pasado, el propio Presidente de la Nación transparentó este dilema al reclamar una rebaja de impuestos provinciales a la energía en apoyo de la política energética en curso. En una arenga pronunciada en medio de un acto en Vaca Muerta (Neuquén), Macri dijo que sería bueno que “provincias y municipios eliminen los impuestos que cobran sobre los servicios públicos”.
De inmediato, la Provincia de Buenos Aires y la CABA, ambas con gobiernos del PRO, anunciaron rebajas, dejando a la vista que el pedido del primer mandatario nacional expresaba la urgencia de Cambiemos por sacarse de encima el costo político de la defensa a ultranza de los tarifazos del ministro Aranguren. No pocos analistas vieron en esta repentina frontalidad un intento de cargar sobre los hombros de las administraciones provinciales el costo de una política regresiva, que supuestamente se diseñó para resolver los problemas del sistema energético, pero que en la práctica beneficia unilateralmente a intereses corporativos.

Misiones, un aporte en el límite

En un contexto de reacciones diversas y contrastantes, Misiones, a través del gobernador Hugo Passalacqua, anunció el martes una rebaja de 5% en la tarifa de electricidad con consumos no superiores a los 300 Kv., a aplicarse ya en las boletas de luz de mayo próximo. Con esa medida, el Gobernador – que ya anteriormente había resignado recaudación provincial en el anterior tarifazo nacional- mostró voluntad para aligerar la carga a los que menos tienen, moderando el impacto de tarifas literalmente impagables para los sectores menos favorecidos. El número de usuarios beneficiados alcanzaría a unos cien mil, quienes integran el escalón más bajo de consumo que se compara habitualmente en los análisis de las políticas energéticas en las provincias; por lo tanto el gesto no se traducirá en una solución concreta para todos los usuarios misioneros que no pueden -o tienen que hacer milagros- pagar la luz.
La decisión responde, igualmente, a un gesto del Gobierno provincial para acercar posiciones y buscar una salida manteniendo la política de acompañamiento institucional a las iniciativas nacionales. Esto no implica, empero, una mirada acrítica de la Provincia sobre la orientación de la política nacional en materia energética. Todo lo contrario dan a entender los conceptos emitidos por el titular de la Secretaria de Estado de Energía provincial, Sergio Lanziani, quién dijo que la Provincia “hace un gran sacrificio para aportar a una solución, es todo lo que podemos, que no es mucho, porque estamos entre las provincias que menos reciben por coparticipación y tampoco recibimos una gran cantidad de recursos para obras”, estimó. Lanziani salió en los últimos días a formular declaraciones, recogidas por varios medios, en las que no sólo destacó que “nosotros en la Provincia hicimos un gran -pero gran- esfuerzo”, para sostener al sector en un contexto nacional complicado por la dolarización de los precios mayoristas, sino que diagnosticó el sesgo regresivo de fondo de las políticas del ministro Aranguren, al afirmar –rotundamente- que “hay una transferencia de ingresos de las familias hacia empresas privadas, eso no se puede negar”.
La transferencia a que alude el ministro misionero, vale recordar, no es menor, sino que se refiere a sumas millonarias, que ascendería a entre 35 y 40 mil millones, según informó el ministro Dujovne recientemente al participar de una reunión del FMI en Estados Unidos.

Van a seguir subiendo

En sus exposiciones ante diversos auditorios, Lanziani insiste en transparentar a la opinión pública la realidad estructural determinante en el sector energético, y dentro de ella la imposición, desde la llegada del ministro Aranguren al comando de la política energética nacional, de un rígido esquema de precios de la energía mayorista.
“La gente dice que la energía está cara y es cierto, la energía está cara, y lamentablemente, cada vez va a ser más cara”, dijo el funcionario, quien recalcó que los precios que cobra CAMMESA (la entidad privada que administra el mercado mayorista eléctrico) están federalizados, es decir que todas las provincias pagan lo mismo, pero se fijan en dólares siguiendo los valores internacionales.
“Macri y Aranguren dicen que el precio actual tiene que llevarse a 75 dólares, lo que quiere decir que todavía hay un sendero de incremento de 50% de aumentos”, resaltó Lanciani. Un sendero que se trazó por una decisión política, cabe acotar, permeada a intereses de las grandes operadoras del mercado.

La parte del león

En sus declaraciones, Lanziani desnuda también la falacia de quienes adjudican a las administraciones provinciales la responsabilidad por los incrementos tarifarios y relativiza los argumentos esgrimidos por el gobierno nacional para justificar la eliminación de los subsidios a la energía. 1) en 2015, de cada 10 pesos que se gastaban en al provincia para solventar el sistema de distribución de energía, “9 se quedaban acá en la provincia y 1 iba a la nación para pagar el precio mayorista de la energía”.
2) en 2018, después de dos años y medio de gobierno de Cambiemos, “según cifras oficiales del ministro Aranguren, la nación se lleva 1,20 pesos, y la Provincia 60 centavos, es decir que el 66% de lo que paga el usuario se lo lleva CAMESA y solamente el 33% es lo que queda para solventar el sistema provincial. Traduciendo estos datos numéricos escuetos al lenguaje de la realidad política y social, deslizó Lanziani que con razón el que fuera secretario de Energía de Alfonsín, ingeniero Lapeña, renunció recientemente a su cargo “porque el meollo, el caracú del sistema federal, lo manejen las empresas privadas. Si usted observa los balances de las empresas, está claro, en este país las provincias, los usuarios y los municipios hacen los ajustes en las tarifas, cada vez tenemos que poner más, los bolsillos de los usuarios de gas y energía eléctrica ya no pueden tolerar más las facturas, sin embargo las empresas gana cada vez más dinero”.

Decisión política

Lanziani recordó el libro señero del presidente Arturo Frondizi, ”Petróleo y Política”, para fundamentar su visión de que el debate que se da en torno del sistema energético, en un país cuya matriz es dependiente en un 65% de los hidrocarburos, “y lo seguirá siendo por mucho tiempo más”, define la política nacional: “Si se revisa la historia argentina, el manejo de la energía que estuvo y estará por mucho tiempo sustentado en los hidrocarburos -el 65% de la energía que consumimos los argentinos se genera en la quema de gas en usinas de ciclo combinado, cada vez que sube la tarifa de gas le va a subir la energía- determina como uno concibe la política.
En el proceso anterior, hasta 2015 se destinaba un porcentaje del PBI nacional al subsidio energético para que las familias tuvieran excedentes en sus presupuestos familiares y pudieran gastar en otras cosas, por eso había más consumo y más movilidad social. Ahora, si usted le hace pagar tarifas cada vez más caras, la gente tiene cada vez menos para gastar. Y eso se está viendo en el consumo nacional, entonces, hay una transferencia de ingresos de las familias hacia las empresas privadas, esto es así y no se puede negar”, recalcó el funcionario.
Dijo que escuchó con respeto al presidente Macri pidiendo a las provincias que ahorren, pero observó que Argentina, con un consumo anual per cápita de 3.150 Kv/h está muy lejos del estándar internacional. En España el consumo es de 6.00 Kvh; en Estados Unidos ronda los 13 mil, “y nosotros los misioneros estamos en 2.100, lo que quiere decir que somos todavía más pobres que el promedio nacional. Pero estamos revirtiendo poco a poco esta situación y, con las políticas que se llevan a cabo desde esta repartición, confiamos con que en 2036 o 2040, Misiones va a estar a la altura del consumo nacional”, destacó.
“Como el consumo de energía eléctrica, la forma más moderna de energía, es un parámetro que se usa en el mundo para el desarrollo económico de un pueblo, le dijo al presidente Macri que no puede decirnos que no consumamos, porque nuestro producto bruto provincial está intrínsecamente, linealmente, correlacionado con el consumo de energía eléctrica”, remató el funcionario misionero.

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Caja verde, roja y gris

Misiones, en el fondo de la tabla en cobro de impuestos con la factura de luz.

Para explicar cómo se forma la tarifa eléctrica en la Argentina, el ingeniero Sergio Lanziani apeló, como es su costumbre, a un ejemplo gráfico, destinado a ayudar a los usuarios a distinguir responsabilidades en el intrincado cruce de responsabilidades actuante en el sector eléctrico nacional.
“Vamos a decir que nosotros tenemos que apilar tres cajas: Una caja verde; arriba poner una caja roja y encima una caja gris. Y lo que está arriba de la caja gris es lo que el usuario tiene que pagar por la factura de energía eléctrica. La caja verde es lo que se junta y se transfiere a la nación, el costo de la energía mayorista; la caja roja es lo que nos cuesta a los misioneros y a las otras provincias, mantener el servicio dentro de la jurisdicción. Es decir, viene la energía mayorista, usted junta para la caja verde y después tiene que cobrar algo para mantener el servicio, esto va a la caja roja. Y el Estado, nacional, provincial y municipal, le pide a usted que ponga también en la caja gris, que es lo que se recaudan en impuestos”.
“Nosotros, el Gobierno provincial, hicimos un gran, pero gran esfuerzo, y le voy a dar algunos números”, expresó Lanziani en una entrevista con la emisora LT4 de Posadas: “en el 2015, la caja roja tenía 9 pesos, y la verde sólo 1, es decir de que cada 10 pesos que se gastaban, 1 iba a la Nación, para pagar la energía mayorista, y 9 se gastaban acá en la provincia. En febrero de 2018 -cifras oficiales del ministro Aranguren- la caja verde junta 1,20 pesos, y la caja roja 60 centavos. Quiere decir que el 66% de lo que usted paga se lo leva CAMMESA y sólo el 33% es lo que le queda a la Provincia para mantener el sistema eléctrico provincial”.
Ante la pregunta si dicho porcentaje es mucho o poco, contesta Lanziani: “Tenemos que ver lo que ocurre con las diferentes jurisdicciones, de las 28 jurisdicciones de la Argentina, hay sólo 5 distribuidoras que cobran más barato que nosotros, la caja roja; la caja verde es igual para todos. La energía mayorista se federalizó, todos los distribuidores pagan la misma caja verde, la diferencia está en la caja roja, lo que agregamos a esa caja verde en cada jurisdicción”.
“Y aquí tenemos que solamente 5 distribuidoras, de un total de 28, cobran más barato que nosotros”, recalcó el titular de Energía de la provincia. “Y el gobernador Passalacqua decidió disminuir aún más, en un 5% nuestra caja roja, es decir que va a ser todavía menor a lo que era en febrero pasado”.
“En el próximo ranking seguramente estaremos mejor posicionados”, insiste, tras lo cual completa con lo que ocurre con la caja gris.
“La caja gris, como dijimos, entran los impuestos federales, el IVA; que es el más elevado de todos, provinciales y municipales. Y de todos los 28 distritos, sólo hay uno que está por encima del nuestro en la caja gris. La gobernadora Vidal, para dar un ejemplo, que acaba de anunciar que se suma a la reducción de impuestos, tiene 4 distribuidoras que están en ese ranking y son las que cobran las facturas más caras de la Argentina. Es fácil bajar impuestos cuando usted está asesinando una factura de energía eléctrica, es mucho más difícil cuando uno está casi al fin de la tabla. En ese pedido del presidente Macri a las provincias, Misiones es la segunda provincia debajo de la tabla a la que se le pueden pedir reducción de impuestos. Y la gobernadora Vidal está bien que sea la primera en bajar impuestos porque es la que más cobra”, concluye Lanziani.

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